Archive for ‘Neonazi’

September 27, 2011

¡Habilitados!

 

DAVID UZCÁTEGUI |  EL UNIVERSAL
martes 27 de septiembre de 2011  02:43 PM

La sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso de Leopoldo López pasa una página del complejo proceso político que vive Venezuela y abre una nueva e interesante etapa. Para expresarlo con palabras de la BBC de Londres: “La sentencia puso al Gobierno en un aprieto.

Quienes fuimos objeto de esta maniobra política, hemos dedicado varios años a luchar contra ella y hoy podemos decir que su esencia injusta ha quedado al descubierto ante el mundo. Una vez más, el emperador está desnudo.

Agotamos las instancias jurídicas en nuestra patria, llamando a las instituciones a cumplir con su deber; pero quedamos sin respuesta, como ha sucedido a tantos otros venezolanos víctimas de situaciones irregulares.

Es por ello que toca acudir a la CIDH, lo cual es un signo de aceptación de que algo anda muy mal dentro de nuestras fronteras. Y la sentencia fue favorable.

Que la mencionada sentencia es de obligatorio cumplimiento es algo que no tiene discusión. Venezuela está adscrita a tratados y organismos internacionales y el respeto a los mismos tiene rango constitucional. Quienes llamen a no cumplirla son quienes están al margen de la Constitución.

En Venezuela y en el mundo se concluye que la autodenominada revolución tiene intervenido el sistema de justicia nacional, que no hay independencia de poderes, que se utilizan maniobras ventajistas para sacar del juego a adversarios políticos inconvenientes.

Pero esto no termina aquí. Ahora el gobierno nacional se balancea en la débil cuerda floja que lo puede lanzar hacia el precipicio de los estados forajidos, con los cuales coquetea desde hace rato.

Se han multiplicado las declaraciones de muchas voces con el mismo discurso, todas rojas, todos rojos. Dicen lo mismo. Se desacatará el fallo. Y el primero que lo dice sin rubor es el mismo presidente de la República.

Por si a alguien le quedara duda de que nos gobierna la ley del embudo. El gobierno emplaza al Sistema Interamericano cuando lo necesita y lo insulta cuando le estorba. No es la primera vez que sucede.

De este lado de la democracia se habló una y otra vez de respetar el fallo; mientras desde allá se jugó posición adelantada descalificando e insultando al organismo internacional desde entes de conocer el resultado.

En todo caso, tanto López como los demás afectados por esta práctica de tiempos revolucionarios contamos con un legítimo pronunciamiento que hace eco en el mundo y que deja mal parado a quien lo desacata.

Este hecho valida nuestros confiscados derechos políticos y nos abre una puerta a la participación que vamos a ejercer porque estamos preparados para hacerlo.

Este punto de quiebre en la historia y la política de Venezuela nos lleva a hacerle una invitación al Gobierno: a acatar, a colocarse del lado de la ley, a dejar de agitar las aguas nacionales e internacionales en busca de beneficios.

Al avance de la historia no se le pueden poner murallas ni diques. El chavismo llegó al poder en forma legítima, pero su ejercicio del mismo ha estado plagado de irregularidades. Pasan los años y se comprueban sus abusos, su ineficiencia. De una forma o de otra, toca dar paso a nuevos actores en el liderazgo público venezolano. Y los muros de contención se derrumban, como acaba de suceder con el perverso mecanismo de las inhabilitaciones.

Amanecemos hoy con optimismo y expectativa ante las jornadas cívicas y democráticas que se desarrollarán en los días por venir. Las cosas ya son distintas.

Presidente del Concejo Municipal de Baruta
@DavidUzcategui

September 12, 2011

Cepillos de dientes con mangos de oro

La verdad es que tipo de cosas dan pena, verguenza, dolor. Mientras su pueblo pasa el trabajo que jode, el bolivar de Africa vivia en la mas ridicula opulencia. Por alla va la espada de bolivar a Hugo!!!!

Entre dictadores se entienden … solo alguien con los mismos sucios intereses, y que ve el mundo desde su optica podria entender los motivos del bolivar lybio. No dejen de leer la columna de El Nacional que inspiro este blog.

http://www.reportero24.com/2011/09/sergio-ramirez-cepillos-de-dientes-con-mangos-de-oro/

Y luego no dejen de ver este video reciente y fresco (hasta con cancer).

hugo-chavez-message-to-muammar-gaddafi

May 9, 2011

Gorilofilia

Muy interesante recordatorio de los heroes de SADIM. Gente a quien el le gusta admirar y alabar.

Publicado sin pemiso ni del autor ni del periodico con la unica mision de difundir y guardar.

Gorilofilia

Por: Fernando Rodríguez

Este mal debe ser una variante de la monstruofilia, la atracción por la deformidad y la fealdad, tan vieja como la humanidad y que se manifiesta en todos los ámbitos de la vida de los pueblos, desde la sexualidad hasta las leyendas y el arte. Esta sería su variante política.

Para simplificar las cosas podría considerarse el objeto del deseo, el gorila, a dictadores y déspotas en general. El mal puede ser pandémico, el caso de los alemanes y Hitler sería el más excelso, pero siempre es analizable en individuos.

Durante su ascenso al poder, y con posterioridad a éste, nuestro Presidente manifestó una diáfana pasión por Marcos Pérez Jiménez, alias Tarugo, que sólo frenó el recordatorio de algunos compañeros (en especial de su tutor, Luis Miquilena) de las torturas y otras crueldades del tirano que les tocó padecer en carne propia.

Luego fue Fujimori y su carnal Montesinos con quien mantuvo turbias y veladas relaciones, todavía no aclaradas del todo, que sólo finalizaron cuando el Imperio, ¿quién más?, le dio jaque mate a los dos alegres compadres, que habían hecho todo tipo de tropelías en el conmocionado Perú y sus adyacencias.

Más de una vez recordó la vil injusticia cometida con Noriega, una de sus mayores pesadillas persecutorias, de cuyos pecados son memorables una febril afición al narcotráfico y al lavado de dinero.

Para no citar, por lugar común, el desaforado amor a la personalidad de Fidel Castro, monarca del mar de la felicidad, padre de pueblos humillados y pedilón insaciable.

Pero las pasiones no se quedan en el vecindario. No, llegan a todos los confines.

Al último tirano de Europa. Al sátrapa de Zimbabue (truhán electoral crónico, que logró llevar a su país al último lugar del mundo en el índice de desarrollo humano de la ONU) poseedor de la espada que camina. A Al Bashir (el único presidente en ejercicio enjuiciado por la Corte Penal Internacional, por 300.000 muertos) invitado a permanecer entre nosotros.

Al intento de reivindicar a Idi Amin (200.000 muertos por represión, posiblemente caníbal, autodenominado “Señor de todas las bestias de la tierra y los peces del mar” y “Rey de Escocia”, entre otros títulos). No hablemos de Gadafi, el Bolívar libio, ni del teocrático Ahdmadineyad porque ya nos son bien conocidos, casi de la familia. De todos modos, como se verá, la muestra es incompleta pero suficiente para un diagnóstico seguro.

Queremos aclarar algunos prejuicios al respecto: por ejemplo, que todo militar posee el mal, lo cual no es cierto. Además los ejemplos demuestran que no todos los gorilas son militares. Aunque algunos piensan que éstos tienen una fuerte propensión a contraerlo, quizás por la costumbre de impartir y recibir órdenes sin apelaciones.

 Agreguemos que, como se ve en los ejemplos, no importa mucho si el sujeto es de derecha o de izquierda, lo decisivo es que sepa mandar como se debe.

Si esta hipótesis es cierta, comprenderá usted las angustias, elusiones, alcahueterías y contradicciones en que cae el gobierno al pronunciarse sobre los dos humanistas en boga, Gadafi y Bin Laden. Dos suculentos paradigmas del así es que se gobierna. Y parece que van a caer otros en este imprevisto huracán sobre los reyezuelos del tercer mundo.

Malos tiempos para Calígula.

April 15, 2010

En el nombre de la Robolucion

Uno a veces se pregunta si la robolucion Bolivariana Chavista Castrista que asola a Venezuela y otros en el continente ya nos hizo tocar fondo. Les tengo malas noticias, historias del siglo 20 en otras latitudes me demuestran que todavía es posible mucho peor. Es posible que estos dementes puedan eliminar el siglo 21 y el siglo 20 del continente sur americano. Las pruebas las pueden leer en este pequeña (pero muy buena) nota aparecida en TalCual. No dejen de leerlo, vale la pena aprender.

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Un régimen que sólo sembró muerte
14/04/2010 06:18:37 p.m. | Opinión
El 15 de abril de 1998, una noticia llegaba a las redacciones de los diarios: Pol Pot, el dictador camboyano, el antiguo líder de los Khmer Rouge (jemeres rojos), el responsable de un genocidio que había acabado con uno de cada tres habitantes de Camboya, había muerto de un infarto mientras dormía en un campamento cercano a la frontera tailandesa donde vivía en situación de arresto domiciliario.

Pol Pot se llamaba en realidad Saloth Sar. Bajo su régimen totalitario proclamó el nacimiento de la Kampuchea Democrática y declaró el inicio del “año cero”, en el que la historia del país empezaría a reescribirse. Había que eliminar todos los vestigios del detestable capitalismo: Se destruyeron los vehículos de motor y el carro de mulas fue instituido como medio de transporte nacional. Se suprimió el derecho de propiedad privada. Se quemaron bibliotecas y fábricas de todo tipo. Se prohibió el uso de todo medicamento: Kampuchea estaba en condiciones de reinventar todas las medicinas echando la mano a la sabiduría popular. Sólo los campesinos permanecerían a salvo de la peste capitalista y burguesa. Al resto se le tenía por peligroso despojo de tiempos pasados que había que eliminar.

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March 4, 2010

Guerra a muerte

Por:  Luis Ugalde, Sacerdote jesuita

Confieso que volví a leerlo tres o cuatro veces, pues no lo podía creer. El Presidente en la plaza Bolívar llamando a la guerra a muerte entre venezolanos, porque “no hay conciliación posible”; con la “burguesía apátrida, con esos grupos fascistas, no hay acuerdos posibles”. Los enemigos de la revolución cubana están en Miami, pero los de la venezolana están dentro, agregaba.”Qué difícil es una revolución en estas condiciones!” (El Universal 1-2, 08-02-10). Es una llamada a la persecución, a la cárcel y al exilio de la mayoría del país (más del 85 %), que no quiere el modelo cubano.

Luego, en un gesto tan teatral como arbitrario, gritó repetidas veces exprópiese!, exprópiese!, exprópiese!, dirigiéndose a cuanto edificio veía en torno a la plaza.

No son nuevas semejantes provocaciones, pero la proclamación de guerra contra todo el que no comulga con él, es una siembra particularmente venenosa y destructiva.

En Venezuela hay 24 millones de habitantes que, para un marxista serio, ni son burgueses ni proletarios industriales; él trata de crear esa división politiquera a la que no responde ni la realidad ni el sentir de la gente. El Presidente con un incendio retórico quiere prender las pasiones y odios, una “guerra a muerte” para impedir que la gente se pase a la oposición. Sabe que la gran mayoría en el fondo de su corazón quiere paz, convivencia tolerante e iniciativas emprendedoras para superar la pobreza y prosperar; para combatir la corrupción y la ineficiencia estatal.

La proclama de guerra a muerte (“Españoles y canarios contad con la muerte, aun siendo indiferentes, si no obráis activamente en obsequio de la libertad de América. Americanos, contad con la vida, aun cuando seáis culpables”) en junio de 1813 no fue la más feliz del Libertador y sí la más mortal, pues en un año esa guerra acabó con la República, ahogada en un salvaje baño de sangre y de exterminio entre venezolanos. Nadie es quién para condenar a muerte a inocentes, ni para absolver a culpables. La exitosa campaña relámpago del Libertador en 1813 realmente fue admirable, a pesar de la guerra a muerte; por el contrario, ésta propagó incontenibles hogueras sangrientas de bárbaros como los españoles Zuazola o Monteverde. Ese mismo año de 1813 el terrible caudillo Boves desde Guayabal proclamó también su guerra a muerte contra los blancos y el asalto a las haciendas de estos, y se propagó incontenible la guerra de razas contra los blancos, mantuanos y hacendados americanos. Asesinatos de soldados rendidos, civiles, mujeres y niños en Valencia, Caracas, Cumaná, Barcelona, Maturín y otros pueblos.

No es cierto que Bolívar fue el origen de la guerra a muerte (que ya andaba suelta desde Monteverde), pero sí que cayó en su trampa criminal. La guerra a muerte (ayer y hoy) sirve para implantar la barbarie y el terror, pero impide la construcción de la deseada república independiente y democrática.

En 1814, con la destrucción salvaje de los ejércitos patriotas y de los civiles por Boves y sus llaneros, la derrota fue total. Bolívar confesará años más tarde que la de ese año fue “increíble y lamentable campaña!…” donde “todo se perdió menos el honor” (Diario de Bucaramanga).

Eran menos de 20.000 los españoles en Venezuela por 800.000 americanos; la independencia parecía asegurada si con la guerra a muerte se unía a estos para enfrentar a aquellos. Pero las realidades sociales no funcionan así y todavía la guerra era básicamente entre americanos. Como dice el especialista John Lynch, “la medida pretendía atemorizar a los españoles y lograr someterlos, y animar a los criollos a que apoyaran la independencia. En realidad, la guerra a muerte no consiguió ninguna de las dos cosas”. Pardos y mestizos, en ciego resentimiento, embistieron contra los blancos de Bolívar. Como dirá él en el Manifiesto de Carúpano, “Vuestros hermanos y no los españoles han desgarrado vuestro seno, derramado vuestra sangre, incendiado vuestros hogares y os han condenado a la expatriación”.

Presidente, deje el miedo y gobierne. Aquí, a pesar de sus palabras, ni hay revolución, ni deseo de guerra fratricida. La guerra de medio país contra el otro sólo trae ruina y muerte entre venezolanos. Todos queremos convivencia, soluciones, superación de la pobreza, prosperidad y diálogo. Gobierne.

Rector de la Universidad Católica Andrés Bello

March 3, 2010

Destinarán Bs 140 millones para promover culto a Chávez

Esta desgracia es de lo mas común en Venezuela. El presidente dictador necesita invertir en la propaganda que lo hace ver bien. Necesita convencer a un país, o al menos a un montón, que las cosas no van tan mal, aun cuando este ejercicio implique gastar 15 veces mas en esto que en la lucha contra el crimen.

ND. El Ejecutivo Nacional cuenta con 141.094.095 bolívares fuertes destinado a la publicidad y propaganda. La suma total destinada a servicios de información, impresión y relaciones públicas es de 382.113.031 bolívares fuertes suma que representa 15 veces más de lo reservado por el Ministerio de Relaciones Interiores y Justicia para la prevención del delito (26.752.082 bolívares fuertes).

Así lo reseña una nota de El Nacional.

La inversión dedicada a servicios de información, impresión y relaciones públicas, supera lo que el Estado dispondrá este año para la segunda fase de la activación del cuerpo de Policía Nacional (372.802.026 bolívares fuertes) y es 15 veces más de lo destinado por el Ministerio de Relaciones Interiores y Justicia para la prevención del delito (26.752.082 bolívares fuertes)

La del bicentenario de la Independencia es la más reciente campaña lanzada por el Gobierno. En los últimos días de 2009, los postes de las autopistas amanecieron vestidos con los afiches alusivos a la conmemoración.

No faltó el anuncio con Hugo Chávez como protagonista: esta vez montando a caballo, con guayabera amarilla, y un grupo jinetes que lo sigue. Parecen los lanceros de José Antonio Páez del siglo XIX. “200 años después, independencia y revolución”, dice el aviso firmado por el Ministerio de Comunicación e Información.

En 2010, la administración pública central tiene una partida de 382.113.031 bolívares fuertes dedicada a servicios de información, impresión y relaciones públicas , que incluye publicidad y propaganda (con 141.094.095 bolívares fuertes), además de servicios de imprenta y reproducción, relaciones sociales y avisos. La inversión para ese fin supera lo que el Estado dispondrá este año para la segunda fase de la activación del cuerpo de Policía Nacional (372.802.026 bolívares fuertes) y es 15 veces más de lo destinado por el Ministerio de Relaciones Interiores y Justicia para la prevención del delito (26.752.082 bolívares fuertes) .

Carlos Berrizbeitia, ex diputado que ha seguido el rastro a los gastos presidenciales, afirma que se usa el presupuesto nacional para fomentar el culto a la personalidad, pues la mayoría de los anuncios de las instituciones estatales se centra en la imagen de Chávez. ” Cada ministerio tiene una partida genérica para gastos de publicidad y propaganda, allí pueden incluir cuñas, vallas, avisos para alabar la figura del Presidente. No hay control previo ni posterior de ese gasto. Pdvsa también ha sido una fuente de generación de publicidad no sólo bpara Chávez, sino para las campañas electorales”, señala.

Fama internacional. En 2007, tras el terremoto que azotó a Perú, la aparición de unas latas de atún con el rostro de Chávez en la etiqueta ­repartidas entre los afectados por el sismo­ encendió un escándalo binacional. El ministro de Comunicación para el momento, Willian Lara, negó que el Estado venezolano hubiera producido las latas. Luego de incidentes como éste, se han continuando tejiendo sospechas de financiamiento de la proyección de la imagen de Chávez en otros países.

Berrizbeitia sostiene que con dinero público se consolida la “venta” internacional de su figura y su proyecto político.

Por eso, suma a los gastos en la promoción de la imagen del mandatario lo asignado para viáticos y pasajes fuera del país este año: 114.437.176 bolívares fuertes. “El fomento de su imagen a escala mundial se paga con plata de los venezolanos”, asegura.

November 16, 2009

¿Qué tan loco está?

Propiedad de la Revista Semana, Colombia.  Publicado en este blog sin permiso explicito de los propietarios. Parta leer completo con fotos muy vacanas, ademas de otros buenos artículos pinche aqui 🙂

Por absurdas que parezcan las amenazas de Chávez, su perfil sicológico indica que nada se puede descartar.

Sábado 14 Noviembre 2009

 

Cuando Hugo Chávez hizo sus absurdas declaraciones para pedirle a su Ejército y al pueblo venezolano que se prepararan para la guerra, la explicación que más se oyó para justificar semejante despropósito era la de la cortina de humo. En otras palabras, que quería distraer a los venezolanos de las penurias que están viviendo por una inflación en alza, el desabastecimiento de alimentos y el racionamiento de agua y luz, en busca de una solidaridad nacional alrededor de la defensa de la patria supuestamente amenazada.

Tres días después, el propio Chávez recogió velas al presentarse como un adalid de la paz y la concordia con argumentos tan ridículos como los que había utilizado en la declaración de guerra. Según él, Venezuela es un país pacífico asediado por los gobiernos guerreristas de Colombia y Estados Unidos.

Estos bandazos de oratoria y esa conducta ciclotímica que ya son conocidas en Chávez llevan a que muchos colombianos lleguen a la conclusión de que al Presidente de Venezuela le falta una tuerca o que perro que ladra no muerde. Sin embargo, dada la escalada verbal de los últimos tiempos, los graves incidentes en la fronteras, el desplome del comercio y su pérdida de popularidad en casa, no hay que descartar del todo que un perro que ladra tantas veces algún día muerda.

Líderes como Chávez, que tienen rasgos de megalomanía y paranoia, llegan a tomar decisiones que no sólo van en contravía de lo racional y lo lógico, sino a veces de sus propios intereses. Adolfo Hitler, cuando estaba ganándoles la guerra a Francia e Inglaterra, decidió atacar a la Unión Soviética al abrir un segundo frente, cometiendo el mismo error garrafal que Napoleón Bonaparte un siglo y medio atrás. Como si fuera poco, cuando los japoneses atacaron Pearl Harbor y Estados Unidos les declaró la guerra, el dictador alemán, que no tenía velas en ese entierro, decidió declararle la guerra unilateralmente a Estados Unidos, para aquel entonces la potencia militar más poderosa del mundo. La consecuencia de esas dos barbaridades fue la destrucción de Alemania cuatro años más tarde y su suicidio en el búnker de Berlín.

Ejemplos como los anteriores ilustran que cuando un hombre con poder está desfasado de la realidad, lo impensable puede llegar a suceder.

Para hacer una interpretación sobre el riesgo que representa Chávez, es útil revisar los análisis de su personalidad contenidos en biografías, perfiles y estudios que se han publicado sobre él. Dos libros han intentado profundizar sobre el tema: Hugo Chávez sin uniforme, de los periodistas venezolanos Cristina Marcano y Alberto Barrera, y El poder y el delirio, del intelectual mexicano Enrique Krauze. También ha incursionado en ese campo el periodista norteamericano Jon Lee Anderson con dos perfiles que publicó en la prestigiosa revista The New Yorker sobre el controvertido líder venezolano, y muchos otros artículos y ensayos.

De la lectura minuciosa de esos documentos la primera conclusión a la que se llega es que sería simplista afirmar que todo lo que está diciendo y haciendo Chávez no es más que una maniobra de distracción para tapar sus problemas internos. Sus biógrafos destacan su denodado apego al poder, su obsesiva pretensión de cambiar el rumbo de la historia, su convicción de ser la reencarnación de Bolívar y Fidel, y su desprecio por la democracia liberal. Dan cuenta de su verborrea provocadora y sus abusos de autoridad. Pero nadie se atreve a pronosticar hasta dónde puede llegar con su proyecto revolucionario. Los rasgos de su personalidad lo hacen impredecible: es ambiguo, delirante, paranoico, manipulador y belicoso.

En el prólogo del libro de Marcano y Barrera, el periodista Teodoro Petkoff dice que “a lo largo de su fulgurante carrera, Chávez ha tenido a su favor la subestimación de que ha sido objeto por parte de sus adversarios y enemigos”. En efecto, muchos se han equivocado con él. El presidente Rafael Caldera jamás imaginó que el mismo coronel golpista al que le otorgó una amnistía en 1994 sería su sucesor en la Presidencia un lustro después, y que le enviaría mensajes al otro día del triunfo electoral de que desocupara el despacho presidencial. El mismo que en la ceremonia de posesión alzó la mano para jurar que reformaría la “moribunda” Constitución sobre la que estaba jurando.

Tampoco pensaban sus adversarios, que como candidato lo consideraban un fuego artificial que capitalizaba el descontento popular momentáneo, y que desde 1998 lo han visto ganar más de una decena de elecciones. Mucho menos imaginaban sus antiguos colegas revolucionarios y militares, como Luis Miquilena o Raúl Isaías Baduel, que terminarían proscritos, vituperados o presos por el régimen bolivariano que ayudaron a erigir.

No hay que subestimarlo, sugiere Petkoff. Por eso cuando Chávez les dice al Ejército y al pueblo venezolano que se preparen para la guerra, muchos colombianos no saben si el que habla es un loco pirómano que puede incendiar el vecindario o un peligroso estratega que lleva años preparándose para cumplir su propia profecía bélica.

El revolucionario

Chávez empezó a obsesionarse con la revolución hace más de 30 años. En 1977, cuando apenas era un joven teniente de 23 años, evocaba al Che Guevara en su diario personal y describía la ansiedad que sentía por participar en una revolución: “Esta guerra es de años (…) tengo que hacerlo. Aunque me cueste la vida. No importa. Para eso nací”, dice un fragmento publicado en Chávez sin uniforme. A finales de ese año vino la creación del Ejército Bolivariano Revolucionario y el inicio de su vida conspirativa, que lo llevaría a una fuerte alianza con Douglas Bravo, jefe guerrillero del movimiento Bandera Roja. Una mezcla de insurgentes y militares que resulta extraña en Colombia, pero no en otros países de América Latina.

Eso explica, en parte, su eclecticismo ideológico, que le permite al tiempo creerse la reencarnación de Bolívar, admirar al prócer federalista Ezequiel Zamora y rendirle culto a ‘Maisanta’ una especie de bandolero rebelde del que es descendiente. Más allá de su anacrónica adhesión marxista, Chávez parece tener en su ADN una devoción militarista donde la fuente de poder está en la punta del fusil.

Si bien hace poco llamó gorilas a los militares que apuntaron con sus rifles a la cabeza del presidente Manuel Zelaya y lo despojaron del poder en Honduras, él mismo hizo de gorila en 1992, cuando organizó el golpe para sacar a Carlos Andrés Pérez del Palacio de Miraflores.

Sobre lo que pasó esa noche en Caracas hay muchas sombras y dudas. Nadie sabe por qué Chávez no llegó a tomarse el Palacio de gobierno y se rindió sin dar pelea. Quizá para no inmolarse. O quizá porque, como dicen sus adversarios, otro rasgo de su personalidad es la cobardía. Aunque fracasó, estaba convencido de que el único camino para tomar el poder eran las armas. Fue, según sus biógrafos, la influencia del viejo líder comunista Luis Miquilena lo que lo llevó por el camino electoral.

Pero su visión de fondo no ha cambiado. El desaparecido analista venezolano Alberto Garrido documentó en varios libros cómo Chávez ya tenía vínculos con los insurgentes mucho antes de llegar a la Presidencia. La supuesta protección de la que han gozado los grupos guerrilleros colombianos en su territorio -según denuncian las autoridades colombianas- así parece ratificarlo.

En ese sentido muchos creen que Venezuela estaría cumpliendo el papel de Cuba en los años 60: un lugar para exportar la revolución. O en lo que se convirtió la Libia de Gadaffi en África en los 70 y 80: el sitio donde se armaron y entrenaron grupos rebeldes de la más diversa estirpe.

Hugo Chávez ya ha hecho una revolución en Venezuela. Su socialismo del siglo XXI ya está en el poder. La elite gobernante fue remplazada por una nueva clase dirigente cuyo epicentro es el propio caudillo.

La antigua tecnocracia petrolera de Pdvsa fue botada a la calle y reemplazada por la burocracia chavista. Muchos empresarios tradicionales tuvieron que abandonar el país o terminaron por someterse, convenientemente, a la égida de Chávez, como el multimillonario Gustavo Cisneros. Muchas empresas de comunicaciones han sido nacionalizadas, como también el 90 por ciento de las cementeras extranjeras como Cemex, Holcim y Lafargé. Hace un año nacionalizó la empresa de energía, cuyo desempeño se puede medir ahora, cuando el país está prácticamente a oscuras por los cortes de luz. En todo caso, Venezuela es un país cuya estabilidad jurídica está en entredicho para el capital extranjero.

Según Krauze, Chávez sigue un libreto: el de la revolución cubana. Recién posesionado dijo ante un auditorio de estudiantes que: “Venezuela va hacia la misma dirección, hacia el mismo mar hacia donde va el pueblo cubano, mar de felicidad, de verdadera justicia social, de paz”.

Su obsesión por Bolívar se sumó a la fascinación por Fidel Castro. Chávez ha retomado las anacrónicas banderas de la Guerra Fría, ha construido una eficaz retórica anti-imperialista, y ha montado a su gobierno sobre la idea de que la revolución bolivariana será atacada desde afuera. Bien sea mediante su propio asesinato o mediante una invasión, asimilando así su destino al de todos los venezolanos. En virtud del miedo que infunde el enemigo extranjero, se postula como perpetuo salvador de la patria.

El juego doble

Pero, más allá de su visión mesiánica del poder, Chávez se debate entre dos polos. La ambigüedad, la incoherencia y la disociación son inherentes a su forma de gobierno. Con frecuencia sus palabras y sus actos van en sentidos contrarios. Mientras le gritaba “¡pendejo!” a George W. Bush, lo tildaba de criminal de guerra y le aseguraba que primero saldría él de la Casa Blanca, que Chávez de Miraflores, pagaba 1,2 millones de dólares a una firma de lobby para mejorar su imagen en Washington.

Más allá de su espíritu camorrero, los cambios intempestivos de ánimo hacen parte de su siquis. El general retirado Alberto Rojas Muller, jefe de la campaña de Chávez en 1998, citado por Marcano y Barrera, dice que “es un individuo que vive estados de ánimo oscilantes entre momentos de extrema euforia y momentos de decaimiento”. Esa ambigüedad y los cambios repentinos de ánimo han sido la constante en su relación con Uribe. Puede pasar de llamarlo paramilitar y pedir que se muevan sus tanques a la frontera, a abrazarlo, como ocurrió en la cumbre de la OEA en Santo Domingo el año pasado; llamarlo amigo del alma y ufanarse de la química que hay entre los dos.

Esta suerte de bipolaridad es mucho más común de lo que se cree en los hombres que ejercen el poder, que con frecuencia exultan vanidad y narcisismo. Edmundo Chirinos, ex terapeuta de Chávez, citado por Jon Lee Anderson en su artículo El revolucionario, dice que el Presidente de Venezuela tiene una sicología similar a la de Simón Bolívar: “Es de mal genio y difícil cuando se siente frustrado” (…) “Tiene tendencia a la vanidad. Denota un irrestricto autoritarismo y predispone a la gente en su contra”. No obstante, Chirinos certifica en este reportaje que Chávez está completamente sano y es una persona completamente normal. “Aparte de su poder, no es distinto de usted o de mí”, dijo.

Paranoia política

Como buen caudillo, Chávez siempre ha sido un poco paranoico. Cuando era candidato a la Presidencia, su escolta tuvo que ser reforzada. Se sabe que el servicio secreto de Cuba es quien se encarga, finalmente, de su seguridad. Ante la idea de que van a asesinarlo, ha dicho: “¡No se les ocurra, no por mí, sino por lo que puede pasar en Venezuela”. Él pronostica que su muerte desencadenaría, como la de Jorge Eliécer Gaitán, 50 años de guerra. La semana pasada en su controvertida alocución de Aló Presidente dobló la cifra y dijo que la guerra con el imperio sería de 100 años. .

Su paranoia se disparó aun más después del 11 de abril de 2002, cuando se fraguó un golpe en su contra que lo tuvo durante 48 horas fuera del poder, y en el que participaron algunos de sus más conocidos. Los golpistas querían que renunciara, pero que no abandonara el país. Por una jugada del destino, los militares entendieron en cuestión de horas que Pedro Carmona y el grupo de empresarios que se apoderaron de la Presidencia no contarían con el apoyo popular que tenía Chávez y decidieron restituirle su lealtad a éste. Uno de los militares que fueron clave en el regreso de Chávez fue Raúl Isaías Baudel, quien años después, ya distanciado del chavismo, hizo una campaña que resultó definitiva para atajar la reelección indefinida del caudillo. Hoy Baudel está en la cárcel y se le considera un preso político. Chávez está convencido de que los gringos estaban detrás de la conspiración de aquel abril. Desde entonces su hipótesis es que la CIA está buscando su caída.

Algunos hechos reales, como el ingreso de paramilitares a Venezuela, se han convertido en una hipérbole de amenazas, atentados y anuncios de invasiones inminentes. Desde siempre, Chávez se siente parte de una guerra asimétrica, donde el pueblo en armas tendrá que defender a su líder y su revolución. Ha construido un sistema de milicias y de vigilancia comunitaria muy similar al cubano (pero menos eficiente), compró 100.000 fusiles de asalto y ha gastado 5.000 millones de dólares en armas rusas.

El líder venezolano parece ignorar que Estados Unidos ha abierto dos frentes de batalla, en Afganistán e Irak, que ahora no sabe cómo cerrar. Y que realmente Venezuela, y en general América Latina, está en el último renglón de las preocupaciones de la potencia del norte. Si esto era verdad con Bush, lo es aún más con Obama. Y pensar que las bases de los gringos en Colombia son para vigilarlo o atacarlo es ignorar que bien pueden hacerlo desde Curazao, donde tienen otra base más cercana, o desde Miami, que está justo al frente de sus playas.

En medio de su paranoia Chávez no trata a sus adversarios como contradictores políticos, sino como enemigos en una lógica de guerrerista. Manuel Rosales, quien fuera su contrincante en las últimas elecciones, terminó exiliado en Perú y acusado por la justicia chavista de haberle pagado a paramilitares colombianos para que atentaran contra el Presidente. Todo ello basado en testimonios dudosos de dos paramilitares colombianos, que han sido manipulados por los organismos de inteligencia de Chávez.

Por eso quizá Chávez ha tomado decisiones tan extrañas como desarmar a la Policía en los cinco estados gobernados por la oposición. Uno de los más afectados es Táchira, que vive una situación de violencia sin precedentes, y cuyo gobernador, César Pérez Vivas, se ha convertido en el blanco de los epítetos y señalamientos del Presidente. Allí la autoridad tuvo que volver al bolillo.

Colombia, sin embargo, terminó por darle a Chávez el pretexto que necesitaba para ponerse en pie de guerra. A medida que se diluye su proyecto expansionista, que se le complica el panorama interno y que se le enreda la gobernabilidad, invoca la guerra como su destino inexorable. Quizá porque no está preparado para perder en las urnas. Ni para abandonar el poder.

Enrique Krauze dice que “Hugo Chávez es un venerador de héroes, pero no es un héroe”. Un hombre que se cree la reencarnación de Bolívar y el sucesor de Fidel Castro. Su idea del gobierno es vitalicia y absoluta. Su idea de heroísmo es continental. Se ha involucrado en procesos electorales desde Honduras apoyando a Zelaya en su abortado proyecto de reelección, y enviando una maleta de dinero a Argentina para asegurarle la victoria a Cristina de Kichner, pasando por su petro-respaldo a varios gobiernos como Bolivia, Dominica y Nicaragua. Hasta ahora Chávez mantiene la idea de que su gobierno es democrático porque ha ganado todas las elecciones, muy a pesar de que ha asfixiado la separación de poderes y la libertad de prensa.

Pero 12 años después de dictadura “light”, como la han definido algunos, Chávez empieza a sentir que muchas cosas se le desmoronan. El chavismo ha perdido algunas de sus más importantes plazas políticas como Caracas, Táchira y Zulia, y su popularidad ha caído al 46 por ciento. Esto no está mal para un Presidente después de tanto tiempo en el poder, pero es insuficiente para alguien que quiere perpetuarse. Luego de que suenan sus trompetas de guerra, los venezolanos se alejan más de él. La encuestadora Datanálisis publicó un sondeo en el que se demuestra que el 80 por ciento no estuvo de acuerdo con sus declaraciones de guerra, y que el 66 por ciento no quiere que se rompa relaciones con Colombia.

Internacionalmente, su proyecto también languidece. Zelaya no ha sido restituido, Correa sigue en la línea de reconciliarse con Colombia, a pesar de los intentos de sabotaje por parte de Venezuela. Y si en el pasado se disputaban en América Latina dos modelos de izquierda, el de Chávez y el de Lula, este último se impuso por la pujanza económica y el liderazgo de Brasil en la región. La revolución chavista se ha quedado a medio camino, emulando, como dice Krauze, el fracasado y anacrónico modelo cubano.

Aunque su plan es quedarse en el gobierno hasta 2021, su tiempo ya está en declive y el oxígeno no le va a alcanzar. Ante este panorama, muchos piensan que Chávez podría buscar un incidente de militar para convertirse en el salvador de la patria amenazada. Encontrar el pretexto para perpetuarse. Una guerra que lo convertiría en el héroe que, según Krauze, Chávez siempre ha querido ser. “Hugo Chávez no es un héroe y él lo sabe. El espejo se lo dice cada mañana, cada noche (…) por eso insiste cada vez que puede en identificar a la patria con su persona, en señalar conspiraciones que lo buscan a él, que van por él y que, de triunfar, representarían el derrumbe de su país, del continente y hasta del mundo. A partir de esa quimera ha plantado la mala yerba de la discordia en la sociedad venezolana. Y a partir de esa quimera, llegado el caso, no vacilará en llevar a Venezuela al borde del precipicio. En eso sí se parece a Hitler, que en el búnker reclamaba a sus compatriotas la destrucción de puentes y ciudades alemanas antes que admitir su derrota, la derrota de sus mitologías”.

¿Qué tan peligroso es?

Esta semana el diario El País advirtió en un editorial que Chávez esta vez “se pasó de la raya”. Brasil suspendió el debate sobre el ingreso de Venezuela a Mercosur a raíz de las imprudentes declaratorias de guerra de Chávez. En Caracas y otras ciudades hubo inmediatas manifestaciones de rechazo a la hostil retórica del Presidente. No obstante, el viernes varios tanques de guerra y carros blindados se estaban movilizando a la frontera. Y ese mismo día les reiteró a los militares que se preparen para una eventual batalla. Mucha gente en Venezuela, en Colombia y en otras latitudes del continente se ha acostumbrado a oír los altisonantes vituperios de Chávez, sus continuas provocaciones que luego son dosificadas por él mismo con un aparente bálsamo de reconciliación. Algunos creen que son actuaciones irracionales, típicas de un loco. Otros, que es una calculada estrategia de engaño a sus electores. Pero Chávez no es un loco. El “fulgor mesiánico” que se apoderó de él, según su ex amante Herma Marksman, hace parte de su proyecto político. Es su concepto de poder. Es el camino que le trazó desde muy temprano a su revolución.

La diferencia entre sus vociferaciones del pasado y las más recientes se explica por la situación interna que está enfrentando Chávez. Su poder está declinando. Pero, con su compleja y sorprendente personalidad, Chávez podría buscar convertirse en un héroe redentor y ratificar así, que es amado por su pueblo. Revivir el mito de la revolución asediada por enemigos, que encarnan Bolívar y Fidel. La doble necesidad de heroísmo y martirio, que señala Krauze. Y un conflicto con Colombia, por irracional que parezca, le puede ayudar a construir ese destino. Ese anhelado lugar en la historia. ¿Será capaz de propiciar un incidente para lograrlo? No es descartable. Nadie tampoco creyó en su momento que el general Galtieri en Argentina se atreviera a declararle la guerra a Gran Bretaña en 1982. “En los anales del populismo autoritario de la región cualquier cosa puede pasar”, advirtió el editorial del Washington Post el jueves pasado. Eso es lo que algunos piensan en Colombia. Y nadie que lo conozca se atrevería a decir que esto no ocurrirá.

February 13, 2009

De Gonzalo Barrios a Nicolás Maduro: 50 años de involución

De Gonzalo Barrios a Nicolás Maduro: 50 años de involución

Por Gustavo Coronel

Gustavo Coronel es un veterano ingeniero de la industria petrolera, miembro director de la primera junta directiva de PDVSA (1975-1979). Actualmente Coronel colabora en Petroleumworld como editor de opinión de Petroleumworld en Español..

Para quienes ya estamos en la séptima década de la vida y aún mentalmente lúcidos, no es difícil advertir el trágico proceso de involución política y social que ha sufrido nuestro país desde la década de los 60 hasta hoy. La Venezuela de los años 60 era un país en proceso de despegue económico, político y social.

Recién huido Marcos Pérez Jiménez, con varias maletas llenas de dólares que le permitieron vivir como un pachá en Madrid hasta que murió de viejo, pero feliz, el país entró en una etapa democrática que lo convirtió en el modelo a ser imitado por el resto de América Latina. Centenares de miles de inmigrantes habían entrado a Venezuela: italianos, españoles, portugueses, checos, yugoeslavos, algunos rusos, todos buscando un país mejor, una oportunidad de comenzar de nuevo en un país democrático donde todo parecía nuevo.
El maravilloso impulso que esos inmigrantes le dieron a nuestro país en todos los órdenes: cultural, económico, social, todavía está por evaluarse en su justa magnitud.

De la gran conjunción de nuestro mestizaje con aquella inmigración europea surgieron bellísimas mujeres,grandes atletas, extraordinarios intelectuales, músicos, pintores y científicos. Los gobiernos venezolanos post dictadura abrieron el país a un estilo de vida profundamente democrático y civilista.
La Venezuela que emergía de la dictadura y que estaba generando un nuevo y mas ilustrado mestizaje tenía problemas pero, en retrospectiva, no tengo dudas de que era un gran país. Recuerdo como en la playa, los fines de semana, nos encontrábamos con los ministros y altos funcionarios del gobierno, sin guardaespaldas, sin la parafernalia armada y hostil que acompaña a los dictadorzuelos, e intercambiábamos saludos, aún sin compartir sus tendencias políticas. Era la época de tener adversarios pero no enemigos.

En su momento, el primer presidente de la Venezuela post Perezjimenista, Rómulo Betancourt, no tenía las simpatías de muchos venezolanos, quienes preferían a políticos mas conservadores. Y, sin embargo, Betancourt se convirtió en el gran líder de la democracia latinoamericana, al enfrentársele por igual a las dictaduras de derecha (el criminal Chapita Trujillo) y de izquierda (el carnicero cubano, Fidel Castro). En alianza con John Kennedy, Betancourt se colocó en la vanguardia de la democracia en el hemisferio, derrotando tanto el intento de asesinato
hecho por Trujillo como la invasion de mercenarios cubanos enviada por Castro. Los gabinetes de Betancourt fueron de gente preparada, honesta y decorosa: Gonzalo Barrios, Luis Beltran Prieto, Andrés German Otero, Edmundo Fernández.

Su secretario, Ricardo Montilla, mantenía las puertas de sus oficinas abiertas a los jóvenes estudiantes que iban a su despacho en búsqueda de información. El tono general de ese gobierno era de una profunda sencillez democrática. La oposición era tomada en cuenta y las
conversaciones entre la gente del gobierno y la gente de la oposición eran frecuentes y parte del existente estilo democrático. Durante ese período y los que vinieron después, los de Leoni y Caldera, la tradición de respeto hacia la oposición se mantuvo y era motivo de orgullo cívico ver como nuestros gobernantes se mezclaban libremente con los ciudadanos y como se discutían los asuntos de significación nacional entre todos los venezolanos. Venezuela era una democracia ejemplar, imitada en todo el hemisferio.

La involución comenzó, de manera insidiosa, con Carlos Andrés Pérez y con Luis Herrera Campins. Durante esos períodos, a pesar de los altos ingresos petroleros, el gobierno de Venezuela pareció perder su rumbo hacia el progreso para convertirse en una organización fantasiosa (Pérez) y burocrática (Herrera), con fuertes indicios de una seria corrupción administrativa. Pérez tuvo mucho dinero y mucho poder.
Su problema fue, como lo dijo Gonzalo Barrios, que le hizo falta ‘un poco de ignorancia’. El pretendía saber más que todos de todo. Los miembros de sus gabinetes fueron reducidos a meros mirones de palo. Herrera, a título personal, no fue un corrupto, pero durante su presidencia muchos miembros de su entorno fueron muy corruptos y el país se deterioró debido a su estilo pasivo e indolente de manejar el gobierno.

La involución se aceleró bajo Lusinchi. Los miembros de su equipo de gobierno eran muy mediocres. Su débil personalidad permitió que la corrupción llegara a muy altos niveles. RECADI permanece como una de las mayores tragedias administrativas de la Venezuela moderna. Esta involución se acentuó bajo los segundos gobiernos de Pérez y Caldera, no tanto por culpa de los miembros del gobierno sino por la estupidez de los presidentes. Pérez tuvo un grupo de ministros jóvenes, casi todos estrellas. Caldera también tuvo algunos excelentes ministros. Sin Embargo, la personalidad absorbente de estos hombres ahogó todo intento de progreso en el país. Durante la segunda presidencia de Pérez se llevaron a cabo dos golpes militares, ambos sangrientos pero ineptos. Los dos fueron derrotados por el gobierno y carecieron de apoyo en la sociedad civil. El gobierno de Caldera fue laxo en el castigo a los culpables de esos golpes.

Hoy, los protagonistas de esos sangrientos golpes están en el poder. El jefe del primer golpe, Hugo Chávez, es hoy presidente y, más que presidente, es un hombre fuerte, a la usanza de Perón en Argentina,Noriega en Panamá o Fujimori en Perú. Los cómplices de esos golpes están hoy, esencialmente, en posiciones de alto poder político.

Durante estos últimos años de continua involución política y social la calidad de los actores políticos venezolanos ha bajado de una manera estrepitosa. Por primera vez desde que escribo para la prensa, desde hace 58 años, me siento tentado a poner en blanco y negro una expresión vulgar. Cuando pienso que en los últimos cincuenta años hemos ido de Gonzalo Barrios a Nicolás Maduro, me provoca decir: coñoooo!.

De Luis Beltran Prieto a Aristóbulo Isturiz? ¿De Edmundo Fernández a Roger Capella? ¿De Arnoldo Gabaldon a Ana Luisa Osorio? ¿De Juan Pablo Pérez Alfonzo a Rafaél Ramírez? ¿De Andrés German Otero a Nelson Merentes? ¿De Rafaél Alfonzo Ravard a Hector Ciavaldini o Alí Rodríguez? ¿De Manuel Pérez Guerrero o José Antonio Mayobre a Jorge Giordani? De Mauricio García Araujo a Tobias Nóbrega? Cooooooño!

¿De José Antonio Pérez Díaz a Pedro Carreño? ¿De Haydee Castillo a Iris Varela? ¿De Leopoldo García Maldonado o Francisco de Venanzi a Trino Díaz? De Domingo Alberto Rangel a Darío Vivas? Coooooño!

De Rómulo Betancourt o Rafael Caldera o Raúl Leoni a Hugo Chávez? Perdonen la expresión pero: coooooooño!

Lo que tenemos en Venezuela no es una revolución. Es una horrorosa involución, mediante la cuál vamos de un país que parecía estar en franco camino hacia el progreso, a un país que se está hundiendo en el pantano del atraso y de la dictadura.

Y si José Vicente Rangél cree que se va a salvar de una comparación desfavorable, ¿qué le parece Luis Esteban Rey? Rey fue lo que usted nunca fue: un periodista honesto. Cooooooño!

February 7, 2009

Synagogue attack stokes Jewish fears that Chavez is inspiring anti-Semitism in Venezuela

By FABIOLA SANCHEZ
Associated Press Writer
1:36 PM EST, February 6, 2009
CARACAS, Venezuela (AP) — As President Hugo Chavez intensifies his anti-Israel campaign, some Venezuelans have taken action, threatening Jews in the street and vandalizing the largest synagogue in Caracas — where they stole a database of names and addresses.

Now many in Venezuela’s Jewish community fear the worst is yet to come.

Chavez has personally taken care not to criticize Israelis or Jews while accusing Israel’s government of genocide against the Palestinians. He vehemently denies inciting religious intolerance, let alone violence.

But Venezuela’s Jewish leaders, the Organization of American States and the U.S. State Department say Chavez’s harsh criticism has inspired a growing list of hate crimes, including a Jan. 30 invasion of Caracas’ largest synagogue.

About 15 people overpowered two security guards at the Tiferet Israel Synagogue, shattering religious objects and spray-painting “Jews, get out” on the walls. Most worrisome, according to Elias Farache, president of the Venezuelan-Israelite Association, was their theft of a computer database containing many names and addresses of Jews in Venezuela.

Police are now posted outside and authorities are investigating, but nobody has been arrested.

One week before the attack, a Chavista columnist named Emilio Silva posted a call to action on Aporrea, a pro-government Web site, describing Jews as “filthy” anti-Chavez conspirators and exhorting Venezuelans to confront them.

“Publicly challenge every Jew that you find in the street, shopping center or park,” he wrote, “shouting slogans in favor of Palestine and against that abortion: Israel.”

Silva called for protests at the synagogue, a boycott of Jewish-owned businesses, seizures of Jewish-owned property, the closure of Jewish schools and a nationwide effort “to denounce publicly, with names and last names the members of powerful Jewish groups present in Venezuela.”

Aporrea later replaced the column with an apology that describes Silva’s posting as anti-Semitic and exhorts Chavistas to show more discipline by criticizing the Israeli government rather than its people or Jews in general.

Silva, a 35-year-old mathematics professor at the Bolivarian University of Venezuela, got the message. He told The Associated Press Friday that he couldn’t comment on the “controversial subject,” and that his “position is to condemn any act that goes against the integrity of any faith or conviction.”

But other anti-Semitic writings by Silva remained on the site Friday, including one posted on Jan. 19, a week before the synagogue attack. That posting also crudely criticized a Venezuelan archbishop for failing to condemn Israel’s Gaza offensive; offices of the Vatican have been tear gassed twice since then.

With criticism mounting, Chavez phoned Farache Thursday night in a conversation broadcast live on state television, and vowed to guarantee the safety of Venezuela’s 15,000 Jews. He condemned the synagogue attack. But he also suggested that it might have been an inside job, and demanded that Jewish leaders publicly recant accusations against his government.

Farache responded saying “we have acted in good faith and with the best intentions to guarantee the tranquility of our community.” He also said that Jews hoped to avoid being exploited by the opposition or by Chavez supporters in the leadup to Venezuela’s constitutional referendum vote on Feb. 15. “Our community is apolitical,” he said.

Hate crimes have escalated despite Chavez’s declaration that his government “rejects any type of aggression against any temple, be it Jewish, Catholic, Protestant, or any other.” A week before the synagogue attack, the Venezuelan Confederation of Israelite Associations gave the attorney general’s office a list of more than a dozen threats against Jews.

The group said one threat involved a rabbi who was leaving a Jewish school in Caracas when two men, one wielding a broken bottle, shouted: “Jew, we are coming for you!” A nearby taxi driver offered refuge and sped him away.

Other Jews have stopped wearing yarmulkes while walking to temple on Friday evenings. Simon Galante said he and his brother now fear for their safety after being accosted by men on motorcycles yelling “Murderers!”

“Thank God, nothing more occurred … we continued walking and ignored the comments, but it’s very sad,” said Galante, who joined a demonstration against the attacks this week.

For some, fear turned to outrage when Chavez suggested his adversaries could be trying to give ammunition to those who accuse him of anti-Semitism. This idea has been promoted in pro-government media outlets that have accused Jews of conspiring against the government.

Venezuela’s Jews include many survivors of World War II, as well as families that have been Venezuelan for two centuries. In the past, Chavez’s enthusiastic support of Iran and other enemies of Israel has done little to threaten their coexistence in an overwhelmingly Catholic country.

Now many Jews fear more trouble ahead.

Rabbi Marvin Hier, founder of the Los Angeles, California-based Simon Wiesenthal Center, believes Chavez’s rhetoric “has encouraged this atmosphere of hatred which is now being directed against Jews.”

“His hostility against the state of Israel has a ripple effect,” Hier told the AP in a telephone interview. “Those who support him, and listen to his words, are disposed to dislike Jews.”

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Associated Press writers Christopher Toothaker and Rachel Jones contributed to this report.

Copyright 2009 Associated Press. All rights reserved. This material may not be published, broadcast, rewritten, or redistributed.

September 15, 2008

AUTOGOLPE

AUTOGOLPE
Marcos Ramos

Viernes, 12 de septiembre de 2008

La maniobra es tan grotesca que no logra engañar a nadie; ni siquiera a los propios chavistas. Justo en los momentos en que se debate el caso del maletín; justo en los momentos en que la oposición ha logrado la unidad y aparece como potencial ganadora en los comicios de noviembre; justo en los momentos en que se levanta una protesta general frente a las 26 leyes ilegales; justo en los momentos en que la inflación ha escapado definitivamente al gobierno de las manos; justo en los momentos en que surgen en Venezuela una serie de protestas sociales, el presidente Chávez ha decidido que ha llegado el momento de jugar la carta marcada: la del autogolpe.
La escalada autogolpista es notoria: 1) Provocar a los EE UU a través de una alianza con el imperio ruso 2) Crear una situación internacional hipertensa que permita subsumir la política nacional bajo la lógica militar 3) Inventar una conspiración magnicida, como la inventaron Hitler y Pinochet, creando un clima de persecución e inseguridad entre la oposición.
Los pasos que siguen son más que evidentes: 4) Llamar a las “masas” a apoyar la lucha en contra del imperio y “los magnicidas” 5) Suspender las garantías constitucionales 6) “Depurar” lo que queda de las FAN 7) Suspender las elecciones de noviembre o realizarlas bajo estricto control militar, con el objetivo de asegurar el triunfo electoral mediante fraudes.
La simbólica unidad militar con el imperio ruso, no tiene otro propósito que provocar un conflicto internacional con los EE UU, llamado por Chávez, el “Imperio”. En la lucha en contra del “Imperio” busca Chávez unirse con la nación más imperial de nuestro tiempo que es Rusia, cuyo gobierno comete genocidios espantosos en Chechenia y bombardea la democrática Georgia. Pero no sólo es la más imperial. Es Rusia la más capitalista, la más neoliberal del mundo. Comparado con el capitalismo norteamericano –reglamentado por un riguroso sistema impositivo y por una compleja política social- la economía de los rusos, regulada a través de mafias, mercados negros, y asesinatos políticos, representa el capitalismo más salvaje y antihumano de la modernidad. Nadie que se diga socialista podría imaginar que esa nación colonial, imperial y neo-liberal, pueda ser una alternativa de lucha en contra del “imperio”. La función que cumple la unidad militar con el putinismo es, por lo tanto, otra: provocar una reacción de los EE UU a fin de destruir la democracia venezolana y asegurar la permanencia militar del chavismo en el poder.
Como los norteamericanos –concientes del juego que se trae Chávez en coordinación con Morales- han mantenido la calma sin dejarse provocar, Chávez expulsa al embajador norteamericano y amenaza con disminuir los suministros de petróleo hacia los EE UU. Y si eso no basta, intentará otra medida, después otra; su desesperación no tiene límites. El invento de la guerra en contra del “Imperio” y el invento del magnicidio, son las dos caras de la misma moneda fraguada por el gobierno. Es de esperar que EE UU siga manteniendo la calma.
Cabe esperar que la oposición venezolana también mantenga la calma Pero mantener la calma no significa quedarse quieto. Hoy más que nunca es necesaria la unidad de la oposición y de la sociedad civil. Hay que salir en forma ordenada a denunciar el autogolpe. Es necesario que tanto partidos y organizaciones democráticas, iglesias y estudiantes, e incluso, chavistas constitucionales, se unan bajo la consigna: “No al autogolpe”. Hay que denunciar la grotesca farsa donde sea y como se pueda; en la calle y en la prensa, en cada acto electoral.
Aquello que hoy está en juego no es un magnicidio ni la lucha en contra de un supuesto imperio, sino el derecho soberano de los venezolanos a elegir sus propios representantes.
El pueblo venezolano está siendo víctima de un complot organizado desde el Estado.
¡Hay que frenar el autogolpe!: es la tarea del momento