Archive for ‘FARC’

May 6, 2011

La extradición de Makled a Venezuela viola el derecho internacional

“Los gobiernos no tienen amigos, solo conveniencias” No se a quien le oí esto por primera vez, me gustaría darle crédito. Y como mi mamá fue muy inteligente y no se a quien mas dárselo, y fácilmente pudo haber sido, pues se lo dare a ella. Ya antes nos decepcionó Uribe, cuando de las computadoras de las FARC no salió nada. Ahora parece ser el turno de Santos. Ojala, me sorprendiera y cambiara el rumbo de la región.

3 de mayo de 2011

Thor Halvorssen y Pedro Pizano

Lea el artículo original en El Tiempo aquí.

Nueva York—El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, ha anunciado la extradición de Walid Makled, un capo de la droga de Venezuela. La extradición de Colombia a Venezuela se llevará a cabo en las próximas semanas, sentando un precedente aterrador con consecuencias monumentales para Colombia, Venezuela y, especialmente, para los derechos humanos y la lucha contra la tortura.

Tanto el gobierno de Estados Unidos como el gobierno de Venezuela quieren tener en sus manos a Makled, aunque por motivos completamente diferentes. Hugo Chávez está desesperado por cerrarle la boca a Makled, que tenía una operación de miles de millones de dólares de tráfico de drogas con base en Venezuela y, según él, su nómina incluye a altos funcionarios venezolanos, miembros de la familia Chávez, la cúpula militar y un ejército de burócratas de nivel medio. La extradición a los EE. UU. significaría que Makled enfrentaría un juicio con repercusiones internacionales y probablemente revelaría a Hugo Chávez como el Manuel Noriega del nuevo milenio.

Chávez está tan ansioso de agarrarse a Makled que se ha transformado de vecino impetuoso y beligerante a adulador del gobierno colombiano, tirando caramelos cuando puede. En su desesperación, el presidente venezolano ha hecho una oferta sin precedentes: pagar millones de dólares de la deuda pendiente con Colombia, restablecer y crear nuevos oleoductos a esta y procesar la extradición de los guerrilleros colombianos escondidos en Venezuela.

El impacto de este caso, pese a su importancia para la política regional, no es tan importante como el precedente histórico que sentaría si los países comienzan a extraditar presos a Venezuela, donde la tortura se utiliza a menudo en el trato de los reclusos.

El Artículo 3 de la Convención de las Naciones Unidas contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, firmada por el Estado colombiano el 10 de abril de 1985, aprobada por el Congreso de Colombia a través de la Ley No. 70 de 1986 y ratificada el 8 de diciembre de 1987, establece que ningún Estado procederá a la expulsión, devolución o extradición de una persona a otro Estado cuando haya razones fundadas para creer que estaría en peligro de ser sometida a tortura.

Y, de hecho, existen muy buenas razones para creer que Makled podría ser torturado en Venezuela.

En el 2003, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) informó sobre la investigación de la ONG Red de Apoyo por la Justicia y la Paz, que documentó que los oficiales de seguridad del Estado venezolano participaron en 145 casos de tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes entre 1999 y principios del 2003. Desde entonces, el Estado venezolano impide el ingreso físico de la CIDH, y se presume que las condiciones han empeorado dramáticamente. Vamos a repetir este insólito detalle: el gobierno de Chávez le ha negado la entrada al organismo multilateral más importante del hemisferio en la defensa de los derechos humanos.

En el 2004, el defensor del Pueblo de Venezuela Germán Mundarain reconoció públicamente que las fuerzas de seguridad del gobierno chavista habían torturado a los manifestantes detenidos durante las protestas contra este. Esta caso, que causó conmoción internacional, hace eco de una situación denunciada en informes y quejas de organismos de derechos humanos y medios de prensa, que concluyen que la tortura es algo común en Venezuela. Pero no hay nada como la experiencia personal para confirmar estas afirmaciones. Desde el 2004, la Human Rights Foundation (HRF) ha publicado varios informes que establecen el uso de la tortura contra los opositores al gobierno de Chávez. Véanse, por ejemplo, los casos deFuerte Mara y Humberto Quintero.

Algunos podrían argumentar que Makled no debe ser extraditado a los EE. UU. debido a que la tortura ha sido considerada legal allí, bajo ciertas circunstancias. Pero comparar el Estado de derecho en los EE. UU. Con el Estado de derecho en Venezuela sería absurdo. En EE. UU. el sistema judicial es independiente, el sistema de apelaciones está firme en su lugar y el país tiene una prensa libre y activa. En Venezuela las reglas del juego son diferentes: un juez puede ser encarcelado cuando al Presidente no le gusta su decisión, o se puede llegar a condenar a un trabajador por liderar una huelga pacífica en una empresa estatal. Sin mencionar la situación de los medios de comunicación que son clausurados (como RCTV); o los periodistas que son encarcelados (como Gustavo Azócar), asaltados (como Marta Colomina), o bien, perseguidos (por ejemplo, Alberto Federico Ravell).

Algunos dirán que son incidentes aislados. Pero, imagine la situación siguiente: el Presidente de la Corte Suprema de los Estados Unidos abre la sesión judicial cantando “¡Uh! ¡Ah! ¡Obama no se va!”. Vea este video para apreciar el coro de focas que representa el poder judicial venezolano.

Santos no debe extraditar a Makled a Venezuela. Al hacerlo, Colombia estaría violando la Convención de las Naciones Unidas contra la Tortura. Además, mandar a este criminal a Venezuela confirmaría que los petrodólares de Chávez pueden comprar complicidad, lealtad y silencio.

Thor Halvorssen es presidente de la Human Rights Foundation y fundador del Oslo Freedom Forum. Pedro Pizano es el Coordinador de Medios de la Human Rights Foundation.

Lea el artículo original en El Tiempo aquí.

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April 15, 2010

En el nombre de la Robolucion

Uno a veces se pregunta si la robolucion Bolivariana Chavista Castrista que asola a Venezuela y otros en el continente ya nos hizo tocar fondo. Les tengo malas noticias, historias del siglo 20 en otras latitudes me demuestran que todavía es posible mucho peor. Es posible que estos dementes puedan eliminar el siglo 21 y el siglo 20 del continente sur americano. Las pruebas las pueden leer en este pequeña (pero muy buena) nota aparecida en TalCual. No dejen de leerlo, vale la pena aprender.

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Un régimen que sólo sembró muerte
14/04/2010 06:18:37 p.m. | Opinión
El 15 de abril de 1998, una noticia llegaba a las redacciones de los diarios: Pol Pot, el dictador camboyano, el antiguo líder de los Khmer Rouge (jemeres rojos), el responsable de un genocidio que había acabado con uno de cada tres habitantes de Camboya, había muerto de un infarto mientras dormía en un campamento cercano a la frontera tailandesa donde vivía en situación de arresto domiciliario.

Pol Pot se llamaba en realidad Saloth Sar. Bajo su régimen totalitario proclamó el nacimiento de la Kampuchea Democrática y declaró el inicio del “año cero”, en el que la historia del país empezaría a reescribirse. Había que eliminar todos los vestigios del detestable capitalismo: Se destruyeron los vehículos de motor y el carro de mulas fue instituido como medio de transporte nacional. Se suprimió el derecho de propiedad privada. Se quemaron bibliotecas y fábricas de todo tipo. Se prohibió el uso de todo medicamento: Kampuchea estaba en condiciones de reinventar todas las medicinas echando la mano a la sabiduría popular. Sólo los campesinos permanecerían a salvo de la peste capitalista y burguesa. Al resto se le tenía por peligroso despojo de tiempos pasados que había que eliminar.

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March 8, 2010

Zapatero das verguenza

Luego se les oye lloriquear que no apoyan alas FARC ni a ETA …

Inaugurarán en Aragua una biblioteca con el nombre de Marulanda

Una populosa comunidad del céntrico estado venezolano de Aragua, próximo a Caracas, tiene previsto inaugurar una biblioteca con el nombre del guerrillero colombiano alias “Manuel Marulanda Vélez”, aseguró hoy la emisora Globovisión.

“En el sector Los Bagres de los Valles de Tucutunemo, en el estado Aragua, se inaugurará una biblioteca pública con el nombre de Manuel Marulanda Vélez, en honor de quien fue el comandante y miembro fundador, desde 1964, de la guerrilla de las FARC en Colombia”, aseguró la emisora de línea editorial crítica a la gestión del presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

Globovisión recuerda que diversas organizaciones de la izquierda de Venezuela inauguraron en una populosa barriada caraqueña un busto del recientemente desaparecido guerrillero Pedro Antonio Marín, apodado “Tirofijo” y “Manuel Marulanda Vélez”.

El busto del desaparecido comandante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) fue inaugurado el 26 de septiembre de 2008 por miembros de la Coordinadora Simón Bolívar (CSB) en el populoso barrio “23 de Enero”, en el oeste de Caracas, en una plaza a la cual también le dieron el mismo nombre.

El que ahora una biblioteca venezolana recuerde al guerrillero colombiano con uno de sus apodos constituye una “iniciativa de una Comisión de la Biblioteca Nacional, proveniente de Caracas”, añadió Globovisión.

Agregó que la biblioteca funcionará en la antigua sede del Consejo Comunal Los Bagres, cuyos vecinos “aceptaron que se llame ‘Manuel Marulanda Vélez’ por considerarlo ‘un verdadero revolucionario’”.

Con información de EFE

February 4, 2010

La llegada de Ramiro Valdez a Venezuela marca el fin de la Democracia y confirma que Hugo Chávez ha trabajado para entregarle el país al comunismo cubano.

Por Patricia Poleo

El anuncio que hiciera Hugo Chávez el pasado martes acerca de la llegada a Venezuela del cubano Ramiro Valdez, para cumplir misiones de Gobierno, no es más que la consumación del arrebatón final.
La presencia de Ramiro Valdez en Venezuela, confirma que Hugo Chávez y quienes lo han acompañado durante 11 años de gobierno, han estado trabajando todo el tiempo en la entrega de la nación a la secta comunista del Caribe, que siempre intentó apoderarse del país, pero que también siempre se encontraba con fuertes muros democráticos…hasta ahora, pues.

En 11 años de Gobierno de Hugo Chávez, el resumen de la gestión es un país donde se han alzado pocas voces para alertar y enfrentarse a la entrega criminal del país, voces inaudibles por cierto para una mayoría que estaba solo pendiente de meterle mano a lo suyo. Por un lado, está el noble y humilde pueblo que aferrado a su eterna esperanza de un futuro mejor alzaba sus manos para pedir y recibir lo que les ha sido negado a través de los años. Del otro lado, una aberrante explosión de oportunismo, ambición y poder desató una pandemia de ego que significó la destrucción de dignidad, principios y valores esenciales de vida y sana convivencia. Desde ese momento, la vida de los ciudadanos pasó a un segundo plano sin ninguna importancia.
La llegada del Comandante cubano Ramiro Valdez, marca la entrada triunfal de los bárbaros a Venezuela. No hay nada que hacer, por ahora. Se ha consumado la traición a la patria. Venezuela fue tomada por una fuerza invasora sin disparar ni un tiro, pues los ciudadanos que han debido defenderla estaban muy ocupados en recoger billetes del piso unos y otros, de llenar las bóvedas forjadas con el botín saqueado. El resumen es que los ciudadanos no hemos sabido defender a Venezuela, no hemos respetado el futuro de nuestros hijos y nietos y los líderes virtuales y mediáticos se mantienen indiferentes ante la afrenta de traición a la patria cometida por quien juró defenderla.

Parece que para el país entero es insignificante que un militar portando uniforme de opresión, llegue al país a dirigir y disponer de los bienes y riqueza que por mandato popular le fuera entregado para su mejor cuido y administración, y además se los ceda a la secta comunista cubana. Para esa dirigencia parece que la presencia y entrada triunfal de la bota invasora cubana no tiene mayor significación frente al reto que ellos tienen de convertirse en diputados el próximo 26 de septiembre. Porque no entienden que no hay septiembre sin luz; con una PDVSA a punto de colapsar; no hay septiembre con una deuda pública a punto de insolventar; no hay septiembre sin pueblo; no hay septiembre sin instituciones; no hay septiembre sin Constitución; no hay septiembre con una Fuerza Armada rendida ante el invasor.

La entrada de Ramiro Valdez uniformado a Caracas es el fin de nuestra democracia.

Tan sencillo como eso.
Pero claro que Venezuela no es Cuba. El virus del “bochinche” del que hablaba Francisco de Miranda, terminará explotándoles en la cara. Es el mismo virus que provoca la viveza criolla; el Caracas-Magallanes; la ganancia fácil y rápida; los carnavales; Semana Santa; la parrillita; las cervecitas; la inundación de centros comerciales cuando suben el dólar; la ropa de marca y de moda; el bonche; los viajes; el carro de lujo; las bailoterapias populares. Este virus del “bochinche”, suele hacer su máxima aparición cuando es sometido.
La explosión de la crisis eléctrica; la de PDVSA que está por reventar y la insolvencia del pago de endeudamiento que se ve clarito venir, serán la espoleta que reviente la granada del “bochinche”. Estas tres crisis cambiarán el curso de los acontecimientos. Pues la comida que llena las ollas de los comedores populares para entretener a los humildes; la beca que paga a las madres solteras del barrio y las otras migajas que inventan para cegar a los que menos tienen, se acabarán con la crisis. En ese momento, al pueblo se le saldrá el bochinche que lleva por dentro para transformarse en furia popular.
Nota: Esta columna ha sido escrita después de un round de reflexiones con varios exilados no sólo de éste Gobierno, sino de quienes tuvieron que abandonar el país por la dictadura perejimenizta.

January 5, 2010

MALDITO MURO

Bendito lo que une, maldito lo que separa. El de Berlín cayó hace dos décadas, el de aquí lo construye Chávez desde hace ya casi once años, sembrando odios, violencia, exclusiones y divisiones que él pretende sean insalvables entre “los míos y los de ellos”. Es hora de derrumbar el muro y de unir las dos mitades. Queremos una sola Venezuela.

El Muro de Berlín, cinturón de 155 Kms. que encerró a una parte de los alemanes, fue símbolo de la Guerra Fría durante décadas. Cayó como todo mal en la historia de la humanidad; cayó junto al comunismo soviético que pretendía montar la bota militar sobre sus ciudadanos y establecer un dominio mundial, a través de dogmas políticos e ideológicos, y de poderío bélico. La caída del Muro de Berlín es, tal vez, el hecho histórico más contundente de los últimos años. Mirar hacia la momia del comunismo y simultáneamente hablar de futuro, es contradictorio y antihistórico. Cayó el muro.

Chávez multiplica problemas y divide a la gente. Nos separa, nos etiqueta, nos discrimina. El ciudadano calificado de escuálido no tiene derecho a existir, será perseguido y acorralado. No tiene derecho a trabajar en instituciones oficiales, ni a recibir una beca, a que le asignen una vivienda, a tramitar con éxito créditos del Estado o cualquier otro beneficio del gobierno que, constitucionalmente, “es de todos”, si bien en la práctica es del cogollo, ya que incluso la inmensa mayoría de los inscritos en el PSUV son también de hecho marginados de los beneficios. A quien Chávez llame escuálido será objeto de sus constantes agresiones verbales, que perse incitan a la exclusión; no podrá manifestar libremente, sus propiedades serán afectadas, para él la justicia es inexistente y los jueces deciden según la hegemónica voluntad del amo, quien aspira gobernar para siempre, según reiteró en su último Aló Presidente: “Por la revolución, por la patria, Chávez tiene que quedarse aquí”. Que no sea Chávez quien lo diga: se acerca el 26 de septiembre de 2010.

El muro de Chávez no se queda en Venezuela, porque el país resulta pequeño a su liderazgo intergaláctico. Es parte de nuestra desgracia que el Presidente se ocupe más de afuera que de adentro, que regale lo nuestro, al ser para él más importante influenciar en el exterior, que satisfacer los requerimientos populares. No le importa que nos roben y maten como a ratas, sólo piensa en el cacareado presunto magnicidio; él regala patrullas policiales a Bolivia; más grave aún, “en el Presupuesto de 2010 se reducen en 64 % las Partidas para combatir la delincuencia”. Las viviendas populares son un reclamo general, pero “el gobierno de Chávez construye dos mil casas en República Dominicana, en la provincia de Montecristi”; peor aún, “en el Presupuesto de 2010 la inversión al sector vivienda descenderá 89,7 %”. El agua y la electricidad se han convertido en un drama en Venezuela, mientras construimos plantas termoeléctricas para distintos países, y acaban de regalarse afuera $ 380 millones para el mismo propósito. Aquí nos piden rebajar el consumo, pero no se incrementa la producción de energía; más dañino aún, se reducen en “33 % los recursos para proyectos de electricidad, en el Presupuesto de 2010”.

El muro exterior de Chávez pretende llevarnos a la guerra con Colombia. Acaba de ordenar el Presidente: “Compañeros militares: prepárense para la guerra. Señores Comandantes de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, Comandante de las milicias, a formar milicianos. Estudiantes revolucionarios, mujeres, todos a defender la patria sagrada, la patria santa”. Derrumbemos este muro de separación y guerra. Venezuela quiere paz y progreso. La locura de la confrontación bélica -producto de una mente enferma y un corazón partido- no puede llevar al Ejército Libertador a salir de sus fronteras para asesinar a vecinos, o para que liquiden a los nuestros. Sus salidas han sido siempre por la libertad. Abajo el muro. Que caiga el muro de Chávez.

PACIANO PADRÓN

Telefax: (0212) 482-4569 / Celular: (0414) 328-1848

E-Mail: pacianopadron@gmail.com

November 16, 2009

¿Qué tan loco está?

Propiedad de la Revista Semana, Colombia.  Publicado en este blog sin permiso explicito de los propietarios. Parta leer completo con fotos muy vacanas, ademas de otros buenos artículos pinche aqui 🙂

Por absurdas que parezcan las amenazas de Chávez, su perfil sicológico indica que nada se puede descartar.

Sábado 14 Noviembre 2009

 

Cuando Hugo Chávez hizo sus absurdas declaraciones para pedirle a su Ejército y al pueblo venezolano que se prepararan para la guerra, la explicación que más se oyó para justificar semejante despropósito era la de la cortina de humo. En otras palabras, que quería distraer a los venezolanos de las penurias que están viviendo por una inflación en alza, el desabastecimiento de alimentos y el racionamiento de agua y luz, en busca de una solidaridad nacional alrededor de la defensa de la patria supuestamente amenazada.

Tres días después, el propio Chávez recogió velas al presentarse como un adalid de la paz y la concordia con argumentos tan ridículos como los que había utilizado en la declaración de guerra. Según él, Venezuela es un país pacífico asediado por los gobiernos guerreristas de Colombia y Estados Unidos.

Estos bandazos de oratoria y esa conducta ciclotímica que ya son conocidas en Chávez llevan a que muchos colombianos lleguen a la conclusión de que al Presidente de Venezuela le falta una tuerca o que perro que ladra no muerde. Sin embargo, dada la escalada verbal de los últimos tiempos, los graves incidentes en la fronteras, el desplome del comercio y su pérdida de popularidad en casa, no hay que descartar del todo que un perro que ladra tantas veces algún día muerda.

Líderes como Chávez, que tienen rasgos de megalomanía y paranoia, llegan a tomar decisiones que no sólo van en contravía de lo racional y lo lógico, sino a veces de sus propios intereses. Adolfo Hitler, cuando estaba ganándoles la guerra a Francia e Inglaterra, decidió atacar a la Unión Soviética al abrir un segundo frente, cometiendo el mismo error garrafal que Napoleón Bonaparte un siglo y medio atrás. Como si fuera poco, cuando los japoneses atacaron Pearl Harbor y Estados Unidos les declaró la guerra, el dictador alemán, que no tenía velas en ese entierro, decidió declararle la guerra unilateralmente a Estados Unidos, para aquel entonces la potencia militar más poderosa del mundo. La consecuencia de esas dos barbaridades fue la destrucción de Alemania cuatro años más tarde y su suicidio en el búnker de Berlín.

Ejemplos como los anteriores ilustran que cuando un hombre con poder está desfasado de la realidad, lo impensable puede llegar a suceder.

Para hacer una interpretación sobre el riesgo que representa Chávez, es útil revisar los análisis de su personalidad contenidos en biografías, perfiles y estudios que se han publicado sobre él. Dos libros han intentado profundizar sobre el tema: Hugo Chávez sin uniforme, de los periodistas venezolanos Cristina Marcano y Alberto Barrera, y El poder y el delirio, del intelectual mexicano Enrique Krauze. También ha incursionado en ese campo el periodista norteamericano Jon Lee Anderson con dos perfiles que publicó en la prestigiosa revista The New Yorker sobre el controvertido líder venezolano, y muchos otros artículos y ensayos.

De la lectura minuciosa de esos documentos la primera conclusión a la que se llega es que sería simplista afirmar que todo lo que está diciendo y haciendo Chávez no es más que una maniobra de distracción para tapar sus problemas internos. Sus biógrafos destacan su denodado apego al poder, su obsesiva pretensión de cambiar el rumbo de la historia, su convicción de ser la reencarnación de Bolívar y Fidel, y su desprecio por la democracia liberal. Dan cuenta de su verborrea provocadora y sus abusos de autoridad. Pero nadie se atreve a pronosticar hasta dónde puede llegar con su proyecto revolucionario. Los rasgos de su personalidad lo hacen impredecible: es ambiguo, delirante, paranoico, manipulador y belicoso.

En el prólogo del libro de Marcano y Barrera, el periodista Teodoro Petkoff dice que “a lo largo de su fulgurante carrera, Chávez ha tenido a su favor la subestimación de que ha sido objeto por parte de sus adversarios y enemigos”. En efecto, muchos se han equivocado con él. El presidente Rafael Caldera jamás imaginó que el mismo coronel golpista al que le otorgó una amnistía en 1994 sería su sucesor en la Presidencia un lustro después, y que le enviaría mensajes al otro día del triunfo electoral de que desocupara el despacho presidencial. El mismo que en la ceremonia de posesión alzó la mano para jurar que reformaría la “moribunda” Constitución sobre la que estaba jurando.

Tampoco pensaban sus adversarios, que como candidato lo consideraban un fuego artificial que capitalizaba el descontento popular momentáneo, y que desde 1998 lo han visto ganar más de una decena de elecciones. Mucho menos imaginaban sus antiguos colegas revolucionarios y militares, como Luis Miquilena o Raúl Isaías Baduel, que terminarían proscritos, vituperados o presos por el régimen bolivariano que ayudaron a erigir.

No hay que subestimarlo, sugiere Petkoff. Por eso cuando Chávez les dice al Ejército y al pueblo venezolano que se preparen para la guerra, muchos colombianos no saben si el que habla es un loco pirómano que puede incendiar el vecindario o un peligroso estratega que lleva años preparándose para cumplir su propia profecía bélica.

El revolucionario

Chávez empezó a obsesionarse con la revolución hace más de 30 años. En 1977, cuando apenas era un joven teniente de 23 años, evocaba al Che Guevara en su diario personal y describía la ansiedad que sentía por participar en una revolución: “Esta guerra es de años (…) tengo que hacerlo. Aunque me cueste la vida. No importa. Para eso nací”, dice un fragmento publicado en Chávez sin uniforme. A finales de ese año vino la creación del Ejército Bolivariano Revolucionario y el inicio de su vida conspirativa, que lo llevaría a una fuerte alianza con Douglas Bravo, jefe guerrillero del movimiento Bandera Roja. Una mezcla de insurgentes y militares que resulta extraña en Colombia, pero no en otros países de América Latina.

Eso explica, en parte, su eclecticismo ideológico, que le permite al tiempo creerse la reencarnación de Bolívar, admirar al prócer federalista Ezequiel Zamora y rendirle culto a ‘Maisanta’ una especie de bandolero rebelde del que es descendiente. Más allá de su anacrónica adhesión marxista, Chávez parece tener en su ADN una devoción militarista donde la fuente de poder está en la punta del fusil.

Si bien hace poco llamó gorilas a los militares que apuntaron con sus rifles a la cabeza del presidente Manuel Zelaya y lo despojaron del poder en Honduras, él mismo hizo de gorila en 1992, cuando organizó el golpe para sacar a Carlos Andrés Pérez del Palacio de Miraflores.

Sobre lo que pasó esa noche en Caracas hay muchas sombras y dudas. Nadie sabe por qué Chávez no llegó a tomarse el Palacio de gobierno y se rindió sin dar pelea. Quizá para no inmolarse. O quizá porque, como dicen sus adversarios, otro rasgo de su personalidad es la cobardía. Aunque fracasó, estaba convencido de que el único camino para tomar el poder eran las armas. Fue, según sus biógrafos, la influencia del viejo líder comunista Luis Miquilena lo que lo llevó por el camino electoral.

Pero su visión de fondo no ha cambiado. El desaparecido analista venezolano Alberto Garrido documentó en varios libros cómo Chávez ya tenía vínculos con los insurgentes mucho antes de llegar a la Presidencia. La supuesta protección de la que han gozado los grupos guerrilleros colombianos en su territorio -según denuncian las autoridades colombianas- así parece ratificarlo.

En ese sentido muchos creen que Venezuela estaría cumpliendo el papel de Cuba en los años 60: un lugar para exportar la revolución. O en lo que se convirtió la Libia de Gadaffi en África en los 70 y 80: el sitio donde se armaron y entrenaron grupos rebeldes de la más diversa estirpe.

Hugo Chávez ya ha hecho una revolución en Venezuela. Su socialismo del siglo XXI ya está en el poder. La elite gobernante fue remplazada por una nueva clase dirigente cuyo epicentro es el propio caudillo.

La antigua tecnocracia petrolera de Pdvsa fue botada a la calle y reemplazada por la burocracia chavista. Muchos empresarios tradicionales tuvieron que abandonar el país o terminaron por someterse, convenientemente, a la égida de Chávez, como el multimillonario Gustavo Cisneros. Muchas empresas de comunicaciones han sido nacionalizadas, como también el 90 por ciento de las cementeras extranjeras como Cemex, Holcim y Lafargé. Hace un año nacionalizó la empresa de energía, cuyo desempeño se puede medir ahora, cuando el país está prácticamente a oscuras por los cortes de luz. En todo caso, Venezuela es un país cuya estabilidad jurídica está en entredicho para el capital extranjero.

Según Krauze, Chávez sigue un libreto: el de la revolución cubana. Recién posesionado dijo ante un auditorio de estudiantes que: “Venezuela va hacia la misma dirección, hacia el mismo mar hacia donde va el pueblo cubano, mar de felicidad, de verdadera justicia social, de paz”.

Su obsesión por Bolívar se sumó a la fascinación por Fidel Castro. Chávez ha retomado las anacrónicas banderas de la Guerra Fría, ha construido una eficaz retórica anti-imperialista, y ha montado a su gobierno sobre la idea de que la revolución bolivariana será atacada desde afuera. Bien sea mediante su propio asesinato o mediante una invasión, asimilando así su destino al de todos los venezolanos. En virtud del miedo que infunde el enemigo extranjero, se postula como perpetuo salvador de la patria.

El juego doble

Pero, más allá de su visión mesiánica del poder, Chávez se debate entre dos polos. La ambigüedad, la incoherencia y la disociación son inherentes a su forma de gobierno. Con frecuencia sus palabras y sus actos van en sentidos contrarios. Mientras le gritaba “¡pendejo!” a George W. Bush, lo tildaba de criminal de guerra y le aseguraba que primero saldría él de la Casa Blanca, que Chávez de Miraflores, pagaba 1,2 millones de dólares a una firma de lobby para mejorar su imagen en Washington.

Más allá de su espíritu camorrero, los cambios intempestivos de ánimo hacen parte de su siquis. El general retirado Alberto Rojas Muller, jefe de la campaña de Chávez en 1998, citado por Marcano y Barrera, dice que “es un individuo que vive estados de ánimo oscilantes entre momentos de extrema euforia y momentos de decaimiento”. Esa ambigüedad y los cambios repentinos de ánimo han sido la constante en su relación con Uribe. Puede pasar de llamarlo paramilitar y pedir que se muevan sus tanques a la frontera, a abrazarlo, como ocurrió en la cumbre de la OEA en Santo Domingo el año pasado; llamarlo amigo del alma y ufanarse de la química que hay entre los dos.

Esta suerte de bipolaridad es mucho más común de lo que se cree en los hombres que ejercen el poder, que con frecuencia exultan vanidad y narcisismo. Edmundo Chirinos, ex terapeuta de Chávez, citado por Jon Lee Anderson en su artículo El revolucionario, dice que el Presidente de Venezuela tiene una sicología similar a la de Simón Bolívar: “Es de mal genio y difícil cuando se siente frustrado” (…) “Tiene tendencia a la vanidad. Denota un irrestricto autoritarismo y predispone a la gente en su contra”. No obstante, Chirinos certifica en este reportaje que Chávez está completamente sano y es una persona completamente normal. “Aparte de su poder, no es distinto de usted o de mí”, dijo.

Paranoia política

Como buen caudillo, Chávez siempre ha sido un poco paranoico. Cuando era candidato a la Presidencia, su escolta tuvo que ser reforzada. Se sabe que el servicio secreto de Cuba es quien se encarga, finalmente, de su seguridad. Ante la idea de que van a asesinarlo, ha dicho: “¡No se les ocurra, no por mí, sino por lo que puede pasar en Venezuela”. Él pronostica que su muerte desencadenaría, como la de Jorge Eliécer Gaitán, 50 años de guerra. La semana pasada en su controvertida alocución de Aló Presidente dobló la cifra y dijo que la guerra con el imperio sería de 100 años. .

Su paranoia se disparó aun más después del 11 de abril de 2002, cuando se fraguó un golpe en su contra que lo tuvo durante 48 horas fuera del poder, y en el que participaron algunos de sus más conocidos. Los golpistas querían que renunciara, pero que no abandonara el país. Por una jugada del destino, los militares entendieron en cuestión de horas que Pedro Carmona y el grupo de empresarios que se apoderaron de la Presidencia no contarían con el apoyo popular que tenía Chávez y decidieron restituirle su lealtad a éste. Uno de los militares que fueron clave en el regreso de Chávez fue Raúl Isaías Baudel, quien años después, ya distanciado del chavismo, hizo una campaña que resultó definitiva para atajar la reelección indefinida del caudillo. Hoy Baudel está en la cárcel y se le considera un preso político. Chávez está convencido de que los gringos estaban detrás de la conspiración de aquel abril. Desde entonces su hipótesis es que la CIA está buscando su caída.

Algunos hechos reales, como el ingreso de paramilitares a Venezuela, se han convertido en una hipérbole de amenazas, atentados y anuncios de invasiones inminentes. Desde siempre, Chávez se siente parte de una guerra asimétrica, donde el pueblo en armas tendrá que defender a su líder y su revolución. Ha construido un sistema de milicias y de vigilancia comunitaria muy similar al cubano (pero menos eficiente), compró 100.000 fusiles de asalto y ha gastado 5.000 millones de dólares en armas rusas.

El líder venezolano parece ignorar que Estados Unidos ha abierto dos frentes de batalla, en Afganistán e Irak, que ahora no sabe cómo cerrar. Y que realmente Venezuela, y en general América Latina, está en el último renglón de las preocupaciones de la potencia del norte. Si esto era verdad con Bush, lo es aún más con Obama. Y pensar que las bases de los gringos en Colombia son para vigilarlo o atacarlo es ignorar que bien pueden hacerlo desde Curazao, donde tienen otra base más cercana, o desde Miami, que está justo al frente de sus playas.

En medio de su paranoia Chávez no trata a sus adversarios como contradictores políticos, sino como enemigos en una lógica de guerrerista. Manuel Rosales, quien fuera su contrincante en las últimas elecciones, terminó exiliado en Perú y acusado por la justicia chavista de haberle pagado a paramilitares colombianos para que atentaran contra el Presidente. Todo ello basado en testimonios dudosos de dos paramilitares colombianos, que han sido manipulados por los organismos de inteligencia de Chávez.

Por eso quizá Chávez ha tomado decisiones tan extrañas como desarmar a la Policía en los cinco estados gobernados por la oposición. Uno de los más afectados es Táchira, que vive una situación de violencia sin precedentes, y cuyo gobernador, César Pérez Vivas, se ha convertido en el blanco de los epítetos y señalamientos del Presidente. Allí la autoridad tuvo que volver al bolillo.

Colombia, sin embargo, terminó por darle a Chávez el pretexto que necesitaba para ponerse en pie de guerra. A medida que se diluye su proyecto expansionista, que se le complica el panorama interno y que se le enreda la gobernabilidad, invoca la guerra como su destino inexorable. Quizá porque no está preparado para perder en las urnas. Ni para abandonar el poder.

Enrique Krauze dice que “Hugo Chávez es un venerador de héroes, pero no es un héroe”. Un hombre que se cree la reencarnación de Bolívar y el sucesor de Fidel Castro. Su idea del gobierno es vitalicia y absoluta. Su idea de heroísmo es continental. Se ha involucrado en procesos electorales desde Honduras apoyando a Zelaya en su abortado proyecto de reelección, y enviando una maleta de dinero a Argentina para asegurarle la victoria a Cristina de Kichner, pasando por su petro-respaldo a varios gobiernos como Bolivia, Dominica y Nicaragua. Hasta ahora Chávez mantiene la idea de que su gobierno es democrático porque ha ganado todas las elecciones, muy a pesar de que ha asfixiado la separación de poderes y la libertad de prensa.

Pero 12 años después de dictadura “light”, como la han definido algunos, Chávez empieza a sentir que muchas cosas se le desmoronan. El chavismo ha perdido algunas de sus más importantes plazas políticas como Caracas, Táchira y Zulia, y su popularidad ha caído al 46 por ciento. Esto no está mal para un Presidente después de tanto tiempo en el poder, pero es insuficiente para alguien que quiere perpetuarse. Luego de que suenan sus trompetas de guerra, los venezolanos se alejan más de él. La encuestadora Datanálisis publicó un sondeo en el que se demuestra que el 80 por ciento no estuvo de acuerdo con sus declaraciones de guerra, y que el 66 por ciento no quiere que se rompa relaciones con Colombia.

Internacionalmente, su proyecto también languidece. Zelaya no ha sido restituido, Correa sigue en la línea de reconciliarse con Colombia, a pesar de los intentos de sabotaje por parte de Venezuela. Y si en el pasado se disputaban en América Latina dos modelos de izquierda, el de Chávez y el de Lula, este último se impuso por la pujanza económica y el liderazgo de Brasil en la región. La revolución chavista se ha quedado a medio camino, emulando, como dice Krauze, el fracasado y anacrónico modelo cubano.

Aunque su plan es quedarse en el gobierno hasta 2021, su tiempo ya está en declive y el oxígeno no le va a alcanzar. Ante este panorama, muchos piensan que Chávez podría buscar un incidente de militar para convertirse en el salvador de la patria amenazada. Encontrar el pretexto para perpetuarse. Una guerra que lo convertiría en el héroe que, según Krauze, Chávez siempre ha querido ser. “Hugo Chávez no es un héroe y él lo sabe. El espejo se lo dice cada mañana, cada noche (…) por eso insiste cada vez que puede en identificar a la patria con su persona, en señalar conspiraciones que lo buscan a él, que van por él y que, de triunfar, representarían el derrumbe de su país, del continente y hasta del mundo. A partir de esa quimera ha plantado la mala yerba de la discordia en la sociedad venezolana. Y a partir de esa quimera, llegado el caso, no vacilará en llevar a Venezuela al borde del precipicio. En eso sí se parece a Hitler, que en el búnker reclamaba a sus compatriotas la destrucción de puentes y ciudades alemanas antes que admitir su derrota, la derrota de sus mitologías”.

¿Qué tan peligroso es?

Esta semana el diario El País advirtió en un editorial que Chávez esta vez “se pasó de la raya”. Brasil suspendió el debate sobre el ingreso de Venezuela a Mercosur a raíz de las imprudentes declaratorias de guerra de Chávez. En Caracas y otras ciudades hubo inmediatas manifestaciones de rechazo a la hostil retórica del Presidente. No obstante, el viernes varios tanques de guerra y carros blindados se estaban movilizando a la frontera. Y ese mismo día les reiteró a los militares que se preparen para una eventual batalla. Mucha gente en Venezuela, en Colombia y en otras latitudes del continente se ha acostumbrado a oír los altisonantes vituperios de Chávez, sus continuas provocaciones que luego son dosificadas por él mismo con un aparente bálsamo de reconciliación. Algunos creen que son actuaciones irracionales, típicas de un loco. Otros, que es una calculada estrategia de engaño a sus electores. Pero Chávez no es un loco. El “fulgor mesiánico” que se apoderó de él, según su ex amante Herma Marksman, hace parte de su proyecto político. Es su concepto de poder. Es el camino que le trazó desde muy temprano a su revolución.

La diferencia entre sus vociferaciones del pasado y las más recientes se explica por la situación interna que está enfrentando Chávez. Su poder está declinando. Pero, con su compleja y sorprendente personalidad, Chávez podría buscar convertirse en un héroe redentor y ratificar así, que es amado por su pueblo. Revivir el mito de la revolución asediada por enemigos, que encarnan Bolívar y Fidel. La doble necesidad de heroísmo y martirio, que señala Krauze. Y un conflicto con Colombia, por irracional que parezca, le puede ayudar a construir ese destino. Ese anhelado lugar en la historia. ¿Será capaz de propiciar un incidente para lograrlo? No es descartable. Nadie tampoco creyó en su momento que el general Galtieri en Argentina se atreviera a declararle la guerra a Gran Bretaña en 1982. “En los anales del populismo autoritario de la región cualquier cosa puede pasar”, advirtió el editorial del Washington Post el jueves pasado. Eso es lo que algunos piensan en Colombia. Y nadie que lo conozca se atrevería a decir que esto no ocurrirá.

May 31, 2009

U.S. eyes Venezuela weapons buy

U.S. eyes Venezuela weapons buy

Published: May 31, 2009 at 6:12 PM

The United States is concerned about Venezuelan President Hugo Chavez’s purchases of advanced shoulder-fired missiles, officials say.

The U.S. State Department says such anti-aircraft weapons could wind up in the hands of Colombia’s leftist rebels after “credible” evidence surfaced that three top Caracas officials allegedly offered to help the rebels procure shoulder-fired missiles in 2007, The Miami Herald reported.

“We are concerned about Venezuelan arms purchases that exceed its needs and are therefore potentially destabilizing,” State Department spokeswoman Sara Mangiaracina told the newspaper. “The Man-Portable Air Defense Systems Venezuela have purchased from Russia are sophisticated weapons systems. It is important that these weapons systems be appropriately controlled to avoid the possibility of diversion.”

She said that if the Revolutionary Armed Forces of Colombia, or FARC, were to obtain the weapons, it would dramatically escalate the 45-year-old conflict, which in recent years has seen Colombia use slow-moving ground-attack warplanes and U.S.-made helicopters to deal severe blows to the rebels, the Herald reported.

© 2009 United Press International, Inc. All Rights Reserved.

May 31, 2009

Washington teme que Chávez entregue misiles a las FARC

Por Juan O. Tamayo

El Nuevo Herald

La reciente compra del modelo más avanzado de cohete antiaéreo portátil en el arsenal ruso ha agudizado el temor en Estados Unidos de que las masivas compras de armas por parte del gobierno del presidente Hugo Chávez acabe en manos de terroristas o de las guerrillas en la vecina Colombia. La intranquilidad de Washington está bien fundada, dicen algunos funcionarios federales, porque existe evidencia creíble de que tres altos funcionarios venezolanos ofrecieron a las FARC colombianas armas, dinero y contactos para adquirir misiles antiaéreos portátiles en el 2007. Si las FARC logran acceso a este tipo de arma sería una escalada significativa en el conflicto de 45 años en Colombia, donde en años recientes fuerzas gubernamentales han desplegado aviones artillados de apoyo a la infantería, que vuelan a poca velocidad, además de helicópteros, todos en Estados Unidos, para propinar fuertes golpes a los campamentos rebeldes en la selva. “Nos preocupa la compra de armas por parte Venezuela, que excede sus necesidades y es potencialmente un factor desestabilizador”, dijo Sara Mangiaracina, portavoz del Departamento de Estado. “Los lanzamisiles antiaéreos portátiles que Venezuela le ha comprado a Rusia son sistemas muy modernos. Es importante que se controlen debidamente para que paren en otras manos”. Con los ingresos generados por las ventas petroleras, Chávez ha gastado más de $4,000 millones desde el 2006 en la compra de cazas Sukhoi, helicópteros Mi y 100,000 fusiles automáticos AK para la modernización de sus fuerzas armadas de 62,000 efectivos y la defensa de su “revolución socialista” de la agresión de Estados Unidos. Washington ha expresado temores desde hace tiempo sobre la acumulación de armas. “No puedo imaginarme qué van a hacer con esos 100,000 AK, y no puedo imaginarme que lo que le pueda ocurrir sea bueno para las Américas”, dijo el entonces Secretario de Defensa Donald Rumsfeld en el 2005. Pero la compra de los lanzamisiles portátiles, los más modernos del arsenal ruso, son lo que más temor ha creado en Estados Unidos. El lanzacohetes pesa 42 libras, puede derribar blancos a una altura máxima de 19,500 pies, el operador lanza el misil y éste sigue al avión automáticamente, es resistente a las contramedidas electrónicas, se puede usar de noche y es fácil de mantener, afirman expertos estadounidenses. Antes Venezuela tenía lanzamisiles suecos RBS-70 no portátiles y misiles antiaéreos franceses Mistral. La oficina de prensa de Chávez no respondió a solicitudes de comentarios enviados por fax. Hasta el mes pasado, la compra por parte de Venezuela de los SA-24 se había mencionado en público sólo una vez y brevemente, en un informe ruso sobre la industria de defensa en el que se mencionaban “planes” de venderlos. Un ex funcionario del gobierno de Bush que pidió no ser identificado dijo que recordaba informes no confirmados sobre los misiles en Venezuela. Pero el 19 de abril, durante el desfile anual de las Fuerzas Armadas de Venezuela en Caracas, Chávez se esmeró en detener la marcha desde su palco para dirigirse a una unidad de unos 50 soldados que llevaban misiles antiaéreos portátiles. “Hemos decidido hacer este breve alto en el desfile para recalcar la importancia que tiene esta nueva unidad para la soberanía y la defensa del país”, dijo Chávez, identificando el arma como “SA-24” y alardeando de su velocidad y peso. “Somos un país pacífico. La revolución es pacífica . . . No queremos guerra, pero es necesario que podamos defendernos”. Dirigiéndose a Chávez, el capitán que dirigía la unidad la describió como “parte del proceso de fortalecer y transformar a nuestras revolucionarias, antiimperialistas y socialistas fuerzas armadas”. Los expertos estadounidenses describieron sus temores con cuidado: “Nuestra posición es que no consideramos a Venezuela una amenaza militar’‘, dijo el coronel Bill Costello, portavoz del Comando Sur, con sede en Miami. Pero añadió: “La proliferación de las armas en la región plantea una amenaza de seguridad a largo plazo y cualquier posible transferencia ilegal de esas armas a grupos terroristas como las FARC de Colombia es una fuente de preocupación”. Esos temores se subrayaron en septiembre, cuando el Departamento del Tesoro acusó a tres altos funcionarios del gobierno de Chávez de ayudar a las FARC con armas, dinero y el narcotráfico. Ramón Rodríguez Chacín, ex ministro del Interior de Venezuela, fue acusado de ayudar a las FARC a obtener armas y se le describió como el “principal contacto con las FARC en materia de armas por parte de Venezuela’‘. El Tesoro también alegó que Chacín trató de facilitar un préstamo de $250 millones del gobierno venezolano a las FARC a finales del 2007. El general Hugo Carvajal, jefe de la Inteligencia Militar de Venezuela, y el general Henry Rangel Silva, jefe de la policía secreta (DISIP), fueron acusados de de proteger los cargamentos de drogas de las FARC. La acusación fue parte de una medida para congelar los activos de ambos hombres en Estados Unidos. No se conoce si se congeló algún activo. Las alegaciones del Tesoro se basaron en información tomada de computadoras de las FARC capturados en marzo del 2008, cuando fuerzas colombianas atacaron un campamento en el vecino Ecuador y mataron al segundo al mando de las FARC, Raúl Reyes. Muchos de los documentos digitales se publicaron después en los medios colombianos. Chávez ha insistido en que eran fabricaciones y negó su contenido. La Interpol examinó los archivos y determinó que no se habían manipulado.

September 30, 2008

América Latina está gobernada por el Foro de Sao Paulo

Opinion – Antonio Sánchez García
29-09-2008
Salvo dignas y muy escasas excepciones, América Latina está gobernada por el Foro de Sao Paulo y sus vicarios de la izquierda en todos sus matices. En el reparto de roles, como en una película de Hollywood, unos hacen del buen policía, juicioso y moderado, otros el del policía zafio y brutal. El concierto de sus aspiraciones es la misma: controlar la región y avanzar tanto como se pueda en su labor de zapa de la institucionalidad democrática y el descoyuntamiento de nuestra tradición republicana.
No importa que entre unos y otros(as) haya diferencias tácticas en asuntos puntuales. Como por ejemplo el tratamiento de la crisis boliviana – impuesta a macha martillo por Evo Morales – o las relaciones con los Estados Unidos. A efectos de la manada, el propósito no cambia un ápice: desbancar los sistemas prevalecientes desde hace dos siglos, transformar de raíz la constelación de nuestras relaciones internacionales, liquidar las llamadas burguesías locales y montar sistemas de dominación unidimensionales de intensidad variables: abiertamente totalitarias en donde ello sea posible – Venezuela, Nicaragua, Ecuador, Bolivia – caudillescas y opresoras donde la propia tradición imponga dictaduras “perfectas”, como en la Argentina mafiosa y peronista, y socialdemócratas respetuosas a lo interno donde el cuero no de para más, como en Chile y en Brasil.
Si el caso de Venezuela no puede ser más elocuente, el de Bolivia no lo es menos. En el caso venezolano, que vive la peor crisis de su historia, desde Lula a Michelle Bachelet han construido un parapeto protector que consolida la violación de la constitución y los atropellos a los derechos humanos, impidiendo que los organismos multilaterales – desde la ONU a la OEA y desde el ALBA a UNASUR – exijan la aplicación de correctivos enmarcados en sus declaraciones de principio.
Poco importa que entre los atropellados haya altos funcionarios internacionales de su propia ciudadanía, como José Miguel Vivanco y Human Rights Watch. Las Cartas Democráticas de la OEA y de Ushuaia son meramente decorativas: sirven de mascaradas a los miembros del Club, intocables todos y solidarios unos a otros por principio. El de Bolivia reitera el mismo tratamiento: no se va en auxilio del pueblo boliviano, sino de su gobernante. Al que se le tira un salvavidas para que tome un segundo aire y pueda arremeter con los ímpetus de siempre una vez controlado el volcán sobre el que se asienta.
Finalmente sigue Bolivia, como el Ecuador, el mismo guión preestablecido en el Foro y puesto en acción con la asesoría de Fidel Castro y el financiamiento de Hugo Chávez.
El Club acaba de hacer su estreno en las grandes ligas de la diplomacia en la Asamblea General de la ONU en Nueva York. Por cierto: en medio de la crisis financiera global, que viene como anillo al dedo para desviar la atención de los problemas prioritarios de nuestra región, como el terrorismo, el narcotráfico, la inseguridad, las violaciones y sobre todo la pobreza.
Por cierto: con una impudicia indigna de su aparente sobriedad, ha expresado allí uno de los miembros del Club – la Sra. Bachelet – una afirmación no sólo absurda y peregrina, sino insólita: con los 750 mil millones de dólares con que la reserva federal auxilia al sistema financiero de los Estados Unidos se hubiera podido resolver el problema de la pobreza en el planeta.
¿Cinismo o estulticia? Olvida expresamente la Sra. Bachelet que esa es exactamente la cantidad de dinero de que ha dispuesto su par el teniente coronel Hugo Chávez en nueve años de gobierno, durante los cuales no sólo ha agravado el problema de la pobreza, sino que ha arruinado aún más a un modesto país de 1 millón de kilómetros cuadrados y 28 millones de habitantes. Sumiéndolo en la depauperación y la criminalidad. Si el Foro fuera el encargado de repartir ese dinero, a personajes como Mugabe y Daniel ortega, ya nos imaginamos los resultados.
Ahora se reúnen en Manaos. Lula, el director de la orquesta, pedirá que los trombones de Chávez y los charangos de Evo no desentonen demasiado. Que falta todavía un buen trecho por recorrer. De paso se aprovechará de la circunstancia para afianzar sus negocios, que al fin y al cabo sus electores todavía son brasileños: agarrarse el gas para su burguesía neo imperialista y seguir exportando huevos y construyendo puentes en las tierras del mejor presidente de Venezuela en sus últimos cien años. Malos, muy malos tiempos los de estas democracias paridas en el Foro de Sao Paulo. Así no quiera creerlo Teodoro Petkoff: nos llevarán a la ruina.
Antonio Sánchez García
Escritor y analista político
Miembro del Grupo 2D
September 30, 2008

Hugo Chávez es un elemento desestabilizador para la seguridad hemisférica

Por: Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

26/09/08

El reciente anuncio del gobierno ruso de la venta masiva de un millonario cargamento de armas con destino a la injustificada carrera armamentista venezolana, constituye el corolario de una serie de hechos estructurales, que apuntan a demostrar que el controversial presidente Hugo Chávez, es un elemento desestabilizador para la seguridad hemisférica, para la paz del continente y para el equilibrio geopolítico y geoestratégico de las superpotencias.

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