Archive for ‘Obama’

November 16, 2009

¿Qué tan loco está?

Propiedad de la Revista Semana, Colombia.  Publicado en este blog sin permiso explicito de los propietarios. Parta leer completo con fotos muy vacanas, ademas de otros buenos artículos pinche aqui 🙂

Por absurdas que parezcan las amenazas de Chávez, su perfil sicológico indica que nada se puede descartar.

Sábado 14 Noviembre 2009

 

Cuando Hugo Chávez hizo sus absurdas declaraciones para pedirle a su Ejército y al pueblo venezolano que se prepararan para la guerra, la explicación que más se oyó para justificar semejante despropósito era la de la cortina de humo. En otras palabras, que quería distraer a los venezolanos de las penurias que están viviendo por una inflación en alza, el desabastecimiento de alimentos y el racionamiento de agua y luz, en busca de una solidaridad nacional alrededor de la defensa de la patria supuestamente amenazada.

Tres días después, el propio Chávez recogió velas al presentarse como un adalid de la paz y la concordia con argumentos tan ridículos como los que había utilizado en la declaración de guerra. Según él, Venezuela es un país pacífico asediado por los gobiernos guerreristas de Colombia y Estados Unidos.

Estos bandazos de oratoria y esa conducta ciclotímica que ya son conocidas en Chávez llevan a que muchos colombianos lleguen a la conclusión de que al Presidente de Venezuela le falta una tuerca o que perro que ladra no muerde. Sin embargo, dada la escalada verbal de los últimos tiempos, los graves incidentes en la fronteras, el desplome del comercio y su pérdida de popularidad en casa, no hay que descartar del todo que un perro que ladra tantas veces algún día muerda.

Líderes como Chávez, que tienen rasgos de megalomanía y paranoia, llegan a tomar decisiones que no sólo van en contravía de lo racional y lo lógico, sino a veces de sus propios intereses. Adolfo Hitler, cuando estaba ganándoles la guerra a Francia e Inglaterra, decidió atacar a la Unión Soviética al abrir un segundo frente, cometiendo el mismo error garrafal que Napoleón Bonaparte un siglo y medio atrás. Como si fuera poco, cuando los japoneses atacaron Pearl Harbor y Estados Unidos les declaró la guerra, el dictador alemán, que no tenía velas en ese entierro, decidió declararle la guerra unilateralmente a Estados Unidos, para aquel entonces la potencia militar más poderosa del mundo. La consecuencia de esas dos barbaridades fue la destrucción de Alemania cuatro años más tarde y su suicidio en el búnker de Berlín.

Ejemplos como los anteriores ilustran que cuando un hombre con poder está desfasado de la realidad, lo impensable puede llegar a suceder.

Para hacer una interpretación sobre el riesgo que representa Chávez, es útil revisar los análisis de su personalidad contenidos en biografías, perfiles y estudios que se han publicado sobre él. Dos libros han intentado profundizar sobre el tema: Hugo Chávez sin uniforme, de los periodistas venezolanos Cristina Marcano y Alberto Barrera, y El poder y el delirio, del intelectual mexicano Enrique Krauze. También ha incursionado en ese campo el periodista norteamericano Jon Lee Anderson con dos perfiles que publicó en la prestigiosa revista The New Yorker sobre el controvertido líder venezolano, y muchos otros artículos y ensayos.

De la lectura minuciosa de esos documentos la primera conclusión a la que se llega es que sería simplista afirmar que todo lo que está diciendo y haciendo Chávez no es más que una maniobra de distracción para tapar sus problemas internos. Sus biógrafos destacan su denodado apego al poder, su obsesiva pretensión de cambiar el rumbo de la historia, su convicción de ser la reencarnación de Bolívar y Fidel, y su desprecio por la democracia liberal. Dan cuenta de su verborrea provocadora y sus abusos de autoridad. Pero nadie se atreve a pronosticar hasta dónde puede llegar con su proyecto revolucionario. Los rasgos de su personalidad lo hacen impredecible: es ambiguo, delirante, paranoico, manipulador y belicoso.

En el prólogo del libro de Marcano y Barrera, el periodista Teodoro Petkoff dice que “a lo largo de su fulgurante carrera, Chávez ha tenido a su favor la subestimación de que ha sido objeto por parte de sus adversarios y enemigos”. En efecto, muchos se han equivocado con él. El presidente Rafael Caldera jamás imaginó que el mismo coronel golpista al que le otorgó una amnistía en 1994 sería su sucesor en la Presidencia un lustro después, y que le enviaría mensajes al otro día del triunfo electoral de que desocupara el despacho presidencial. El mismo que en la ceremonia de posesión alzó la mano para jurar que reformaría la “moribunda” Constitución sobre la que estaba jurando.

Tampoco pensaban sus adversarios, que como candidato lo consideraban un fuego artificial que capitalizaba el descontento popular momentáneo, y que desde 1998 lo han visto ganar más de una decena de elecciones. Mucho menos imaginaban sus antiguos colegas revolucionarios y militares, como Luis Miquilena o Raúl Isaías Baduel, que terminarían proscritos, vituperados o presos por el régimen bolivariano que ayudaron a erigir.

No hay que subestimarlo, sugiere Petkoff. Por eso cuando Chávez les dice al Ejército y al pueblo venezolano que se preparen para la guerra, muchos colombianos no saben si el que habla es un loco pirómano que puede incendiar el vecindario o un peligroso estratega que lleva años preparándose para cumplir su propia profecía bélica.

El revolucionario

Chávez empezó a obsesionarse con la revolución hace más de 30 años. En 1977, cuando apenas era un joven teniente de 23 años, evocaba al Che Guevara en su diario personal y describía la ansiedad que sentía por participar en una revolución: “Esta guerra es de años (…) tengo que hacerlo. Aunque me cueste la vida. No importa. Para eso nací”, dice un fragmento publicado en Chávez sin uniforme. A finales de ese año vino la creación del Ejército Bolivariano Revolucionario y el inicio de su vida conspirativa, que lo llevaría a una fuerte alianza con Douglas Bravo, jefe guerrillero del movimiento Bandera Roja. Una mezcla de insurgentes y militares que resulta extraña en Colombia, pero no en otros países de América Latina.

Eso explica, en parte, su eclecticismo ideológico, que le permite al tiempo creerse la reencarnación de Bolívar, admirar al prócer federalista Ezequiel Zamora y rendirle culto a ‘Maisanta’ una especie de bandolero rebelde del que es descendiente. Más allá de su anacrónica adhesión marxista, Chávez parece tener en su ADN una devoción militarista donde la fuente de poder está en la punta del fusil.

Si bien hace poco llamó gorilas a los militares que apuntaron con sus rifles a la cabeza del presidente Manuel Zelaya y lo despojaron del poder en Honduras, él mismo hizo de gorila en 1992, cuando organizó el golpe para sacar a Carlos Andrés Pérez del Palacio de Miraflores.

Sobre lo que pasó esa noche en Caracas hay muchas sombras y dudas. Nadie sabe por qué Chávez no llegó a tomarse el Palacio de gobierno y se rindió sin dar pelea. Quizá para no inmolarse. O quizá porque, como dicen sus adversarios, otro rasgo de su personalidad es la cobardía. Aunque fracasó, estaba convencido de que el único camino para tomar el poder eran las armas. Fue, según sus biógrafos, la influencia del viejo líder comunista Luis Miquilena lo que lo llevó por el camino electoral.

Pero su visión de fondo no ha cambiado. El desaparecido analista venezolano Alberto Garrido documentó en varios libros cómo Chávez ya tenía vínculos con los insurgentes mucho antes de llegar a la Presidencia. La supuesta protección de la que han gozado los grupos guerrilleros colombianos en su territorio -según denuncian las autoridades colombianas- así parece ratificarlo.

En ese sentido muchos creen que Venezuela estaría cumpliendo el papel de Cuba en los años 60: un lugar para exportar la revolución. O en lo que se convirtió la Libia de Gadaffi en África en los 70 y 80: el sitio donde se armaron y entrenaron grupos rebeldes de la más diversa estirpe.

Hugo Chávez ya ha hecho una revolución en Venezuela. Su socialismo del siglo XXI ya está en el poder. La elite gobernante fue remplazada por una nueva clase dirigente cuyo epicentro es el propio caudillo.

La antigua tecnocracia petrolera de Pdvsa fue botada a la calle y reemplazada por la burocracia chavista. Muchos empresarios tradicionales tuvieron que abandonar el país o terminaron por someterse, convenientemente, a la égida de Chávez, como el multimillonario Gustavo Cisneros. Muchas empresas de comunicaciones han sido nacionalizadas, como también el 90 por ciento de las cementeras extranjeras como Cemex, Holcim y Lafargé. Hace un año nacionalizó la empresa de energía, cuyo desempeño se puede medir ahora, cuando el país está prácticamente a oscuras por los cortes de luz. En todo caso, Venezuela es un país cuya estabilidad jurídica está en entredicho para el capital extranjero.

Según Krauze, Chávez sigue un libreto: el de la revolución cubana. Recién posesionado dijo ante un auditorio de estudiantes que: “Venezuela va hacia la misma dirección, hacia el mismo mar hacia donde va el pueblo cubano, mar de felicidad, de verdadera justicia social, de paz”.

Su obsesión por Bolívar se sumó a la fascinación por Fidel Castro. Chávez ha retomado las anacrónicas banderas de la Guerra Fría, ha construido una eficaz retórica anti-imperialista, y ha montado a su gobierno sobre la idea de que la revolución bolivariana será atacada desde afuera. Bien sea mediante su propio asesinato o mediante una invasión, asimilando así su destino al de todos los venezolanos. En virtud del miedo que infunde el enemigo extranjero, se postula como perpetuo salvador de la patria.

El juego doble

Pero, más allá de su visión mesiánica del poder, Chávez se debate entre dos polos. La ambigüedad, la incoherencia y la disociación son inherentes a su forma de gobierno. Con frecuencia sus palabras y sus actos van en sentidos contrarios. Mientras le gritaba “¡pendejo!” a George W. Bush, lo tildaba de criminal de guerra y le aseguraba que primero saldría él de la Casa Blanca, que Chávez de Miraflores, pagaba 1,2 millones de dólares a una firma de lobby para mejorar su imagen en Washington.

Más allá de su espíritu camorrero, los cambios intempestivos de ánimo hacen parte de su siquis. El general retirado Alberto Rojas Muller, jefe de la campaña de Chávez en 1998, citado por Marcano y Barrera, dice que “es un individuo que vive estados de ánimo oscilantes entre momentos de extrema euforia y momentos de decaimiento”. Esa ambigüedad y los cambios repentinos de ánimo han sido la constante en su relación con Uribe. Puede pasar de llamarlo paramilitar y pedir que se muevan sus tanques a la frontera, a abrazarlo, como ocurrió en la cumbre de la OEA en Santo Domingo el año pasado; llamarlo amigo del alma y ufanarse de la química que hay entre los dos.

Esta suerte de bipolaridad es mucho más común de lo que se cree en los hombres que ejercen el poder, que con frecuencia exultan vanidad y narcisismo. Edmundo Chirinos, ex terapeuta de Chávez, citado por Jon Lee Anderson en su artículo El revolucionario, dice que el Presidente de Venezuela tiene una sicología similar a la de Simón Bolívar: “Es de mal genio y difícil cuando se siente frustrado” (…) “Tiene tendencia a la vanidad. Denota un irrestricto autoritarismo y predispone a la gente en su contra”. No obstante, Chirinos certifica en este reportaje que Chávez está completamente sano y es una persona completamente normal. “Aparte de su poder, no es distinto de usted o de mí”, dijo.

Paranoia política

Como buen caudillo, Chávez siempre ha sido un poco paranoico. Cuando era candidato a la Presidencia, su escolta tuvo que ser reforzada. Se sabe que el servicio secreto de Cuba es quien se encarga, finalmente, de su seguridad. Ante la idea de que van a asesinarlo, ha dicho: “¡No se les ocurra, no por mí, sino por lo que puede pasar en Venezuela”. Él pronostica que su muerte desencadenaría, como la de Jorge Eliécer Gaitán, 50 años de guerra. La semana pasada en su controvertida alocución de Aló Presidente dobló la cifra y dijo que la guerra con el imperio sería de 100 años. .

Su paranoia se disparó aun más después del 11 de abril de 2002, cuando se fraguó un golpe en su contra que lo tuvo durante 48 horas fuera del poder, y en el que participaron algunos de sus más conocidos. Los golpistas querían que renunciara, pero que no abandonara el país. Por una jugada del destino, los militares entendieron en cuestión de horas que Pedro Carmona y el grupo de empresarios que se apoderaron de la Presidencia no contarían con el apoyo popular que tenía Chávez y decidieron restituirle su lealtad a éste. Uno de los militares que fueron clave en el regreso de Chávez fue Raúl Isaías Baudel, quien años después, ya distanciado del chavismo, hizo una campaña que resultó definitiva para atajar la reelección indefinida del caudillo. Hoy Baudel está en la cárcel y se le considera un preso político. Chávez está convencido de que los gringos estaban detrás de la conspiración de aquel abril. Desde entonces su hipótesis es que la CIA está buscando su caída.

Algunos hechos reales, como el ingreso de paramilitares a Venezuela, se han convertido en una hipérbole de amenazas, atentados y anuncios de invasiones inminentes. Desde siempre, Chávez se siente parte de una guerra asimétrica, donde el pueblo en armas tendrá que defender a su líder y su revolución. Ha construido un sistema de milicias y de vigilancia comunitaria muy similar al cubano (pero menos eficiente), compró 100.000 fusiles de asalto y ha gastado 5.000 millones de dólares en armas rusas.

El líder venezolano parece ignorar que Estados Unidos ha abierto dos frentes de batalla, en Afganistán e Irak, que ahora no sabe cómo cerrar. Y que realmente Venezuela, y en general América Latina, está en el último renglón de las preocupaciones de la potencia del norte. Si esto era verdad con Bush, lo es aún más con Obama. Y pensar que las bases de los gringos en Colombia son para vigilarlo o atacarlo es ignorar que bien pueden hacerlo desde Curazao, donde tienen otra base más cercana, o desde Miami, que está justo al frente de sus playas.

En medio de su paranoia Chávez no trata a sus adversarios como contradictores políticos, sino como enemigos en una lógica de guerrerista. Manuel Rosales, quien fuera su contrincante en las últimas elecciones, terminó exiliado en Perú y acusado por la justicia chavista de haberle pagado a paramilitares colombianos para que atentaran contra el Presidente. Todo ello basado en testimonios dudosos de dos paramilitares colombianos, que han sido manipulados por los organismos de inteligencia de Chávez.

Por eso quizá Chávez ha tomado decisiones tan extrañas como desarmar a la Policía en los cinco estados gobernados por la oposición. Uno de los más afectados es Táchira, que vive una situación de violencia sin precedentes, y cuyo gobernador, César Pérez Vivas, se ha convertido en el blanco de los epítetos y señalamientos del Presidente. Allí la autoridad tuvo que volver al bolillo.

Colombia, sin embargo, terminó por darle a Chávez el pretexto que necesitaba para ponerse en pie de guerra. A medida que se diluye su proyecto expansionista, que se le complica el panorama interno y que se le enreda la gobernabilidad, invoca la guerra como su destino inexorable. Quizá porque no está preparado para perder en las urnas. Ni para abandonar el poder.

Enrique Krauze dice que “Hugo Chávez es un venerador de héroes, pero no es un héroe”. Un hombre que se cree la reencarnación de Bolívar y el sucesor de Fidel Castro. Su idea del gobierno es vitalicia y absoluta. Su idea de heroísmo es continental. Se ha involucrado en procesos electorales desde Honduras apoyando a Zelaya en su abortado proyecto de reelección, y enviando una maleta de dinero a Argentina para asegurarle la victoria a Cristina de Kichner, pasando por su petro-respaldo a varios gobiernos como Bolivia, Dominica y Nicaragua. Hasta ahora Chávez mantiene la idea de que su gobierno es democrático porque ha ganado todas las elecciones, muy a pesar de que ha asfixiado la separación de poderes y la libertad de prensa.

Pero 12 años después de dictadura “light”, como la han definido algunos, Chávez empieza a sentir que muchas cosas se le desmoronan. El chavismo ha perdido algunas de sus más importantes plazas políticas como Caracas, Táchira y Zulia, y su popularidad ha caído al 46 por ciento. Esto no está mal para un Presidente después de tanto tiempo en el poder, pero es insuficiente para alguien que quiere perpetuarse. Luego de que suenan sus trompetas de guerra, los venezolanos se alejan más de él. La encuestadora Datanálisis publicó un sondeo en el que se demuestra que el 80 por ciento no estuvo de acuerdo con sus declaraciones de guerra, y que el 66 por ciento no quiere que se rompa relaciones con Colombia.

Internacionalmente, su proyecto también languidece. Zelaya no ha sido restituido, Correa sigue en la línea de reconciliarse con Colombia, a pesar de los intentos de sabotaje por parte de Venezuela. Y si en el pasado se disputaban en América Latina dos modelos de izquierda, el de Chávez y el de Lula, este último se impuso por la pujanza económica y el liderazgo de Brasil en la región. La revolución chavista se ha quedado a medio camino, emulando, como dice Krauze, el fracasado y anacrónico modelo cubano.

Aunque su plan es quedarse en el gobierno hasta 2021, su tiempo ya está en declive y el oxígeno no le va a alcanzar. Ante este panorama, muchos piensan que Chávez podría buscar un incidente de militar para convertirse en el salvador de la patria amenazada. Encontrar el pretexto para perpetuarse. Una guerra que lo convertiría en el héroe que, según Krauze, Chávez siempre ha querido ser. “Hugo Chávez no es un héroe y él lo sabe. El espejo se lo dice cada mañana, cada noche (…) por eso insiste cada vez que puede en identificar a la patria con su persona, en señalar conspiraciones que lo buscan a él, que van por él y que, de triunfar, representarían el derrumbe de su país, del continente y hasta del mundo. A partir de esa quimera ha plantado la mala yerba de la discordia en la sociedad venezolana. Y a partir de esa quimera, llegado el caso, no vacilará en llevar a Venezuela al borde del precipicio. En eso sí se parece a Hitler, que en el búnker reclamaba a sus compatriotas la destrucción de puentes y ciudades alemanas antes que admitir su derrota, la derrota de sus mitologías”.

¿Qué tan peligroso es?

Esta semana el diario El País advirtió en un editorial que Chávez esta vez “se pasó de la raya”. Brasil suspendió el debate sobre el ingreso de Venezuela a Mercosur a raíz de las imprudentes declaratorias de guerra de Chávez. En Caracas y otras ciudades hubo inmediatas manifestaciones de rechazo a la hostil retórica del Presidente. No obstante, el viernes varios tanques de guerra y carros blindados se estaban movilizando a la frontera. Y ese mismo día les reiteró a los militares que se preparen para una eventual batalla. Mucha gente en Venezuela, en Colombia y en otras latitudes del continente se ha acostumbrado a oír los altisonantes vituperios de Chávez, sus continuas provocaciones que luego son dosificadas por él mismo con un aparente bálsamo de reconciliación. Algunos creen que son actuaciones irracionales, típicas de un loco. Otros, que es una calculada estrategia de engaño a sus electores. Pero Chávez no es un loco. El “fulgor mesiánico” que se apoderó de él, según su ex amante Herma Marksman, hace parte de su proyecto político. Es su concepto de poder. Es el camino que le trazó desde muy temprano a su revolución.

La diferencia entre sus vociferaciones del pasado y las más recientes se explica por la situación interna que está enfrentando Chávez. Su poder está declinando. Pero, con su compleja y sorprendente personalidad, Chávez podría buscar convertirse en un héroe redentor y ratificar así, que es amado por su pueblo. Revivir el mito de la revolución asediada por enemigos, que encarnan Bolívar y Fidel. La doble necesidad de heroísmo y martirio, que señala Krauze. Y un conflicto con Colombia, por irracional que parezca, le puede ayudar a construir ese destino. Ese anhelado lugar en la historia. ¿Será capaz de propiciar un incidente para lograrlo? No es descartable. Nadie tampoco creyó en su momento que el general Galtieri en Argentina se atreviera a declararle la guerra a Gran Bretaña en 1982. “En los anales del populismo autoritario de la región cualquier cosa puede pasar”, advirtió el editorial del Washington Post el jueves pasado. Eso es lo que algunos piensan en Colombia. Y nadie que lo conozca se atrevería a decir que esto no ocurrirá.

Advertisements
September 22, 2009

HUGO, PLIS, INVASION YA!!!


Coño! Chacumbele, parece que no eres tan leído como nos quieres hacer creer, recitando citas de unos autores gringos y carajos raros y dándotelas de gran historiador. Mira chamo no nos metas cobas. Tu ignorancia de la historia salta a la vista cuando te pones con esa mariquera de que si a alertar sobre una posible invasión yanqui a nuestra Venezuela. Que si cada venezolano debe empuñar un fusil, un chopo o una china para combatir al invasor, sino que te pones a decir que vas a hacerle morder el polvo de la derrota a los diabólicos imperialistas.
Ese fanatismo desmedido de enfrentar al imperio, me parece paja vale. Coño deja atrás esa vaina de que moriremos todos para impedir que la planta insolente del extranjero hoye nuestra tierra. Que si la guerra asimétrica, que si serán uno dos tres o cien Vietnam.
Eso de la guerra asimétrica no sabemos si va a funcionar, porque no me imagino a Roy Chaderton dirigiendo la Resistencia con una brigada de maquis en las montañas del Turimiquire. Ni a William Lara combatiendo en los esteros de Camaguán o a Rafael Ramírez llevando sol y el culo picado de garrapatas en la Sierra de Perijá. O imagínate a Tarek William en Mundo Nuevo comiendo sancocho e busco y cargando con AK-103. Coño son escenarios como del mundo al revés. ¿Tú crees de verdad que ese poco e maricos le echarían bolas a la vaina?

Yo creo que lo mejor sería, que provocaras la invasión y después le ordenaras a las tropas robolucionarias y a la reserva que entreguen las armas al invasor. Cosa que con seguridad te ganará el apoyo irrestricto de esa pandilla de generales culillúos de las fuerzas armadas robolucionarias, que tenemos que reconocer que no les gusta el sonido de los tiros pero les encanta un viajecito y apartamentico en el Imperio.

No te parece injusto someter a este culón comandante de la marina robolucionaria a tener que realizar operaciones de comando naval, arriesgándose a que lo confundan con un mero güasa y lo arponee cualquier pescador de la oligarquía que ande huyendo en su yate. O lo que es peor, que no lo mate con el arpón sino que se le quede clavado en una nalga porque por donde le tiren le pegan en una nalga. Eso me parece criminal. Tú crees que el héroe aéreo del 24 de Noviembre, el choro Reyes Reyes, con uno de tus Sukoi pueda enfrentar un carajito de estos Top Gun de las fuerzas imperialistas?. Me parece que sería un sacrificio innecesario, aunque no estaría mal asistir a la inauguración de un monumento a su memoria.
Si lees la historia, verás lo bueno que es entrar en guerra con el Imperio y que te derroten. Y mientras más rápido mejor. Así no nos volverán mierda de un solo coñazo. Fíjate, estos americanos son tan bolsas, que le declararon la guerra a Japón, jodieron a los japoneses y no se quedaron en Japón. Le devolvieron el coroto al Emperador. Qué tal. Como tú eres como el Emperador con seguridad que te devolverán el coroto y regresarás triunfante a Miraflores. Después le declararon la guerra a Alemania, jodieron a los alemanes, pero no se quedaron con Alemania. La verdad que son medio güevones esos gringos. Después vino Korea y la misma vaina. Le dejaron el coroto a los coreanos.
Pero eso no es lo más importante. Los carajos son tan bolsas, que reconstruyeron a Japón, le metieron una boloña de billetes y ahí tienes a Japón, todo un imperio. Y en Alemania, los muy pendejos después que los alemanes le mataron a un coñazo de soldados, crearon el Plan Marshall y pusieron a sus enemigos a valer. Volvió a ser una potencia gracias a los gringos pendejos. Y a Korea del Sur le metieron rolo de billete chamo y hoy es una potencia industrial y hay billuyo a carajazo.
Piénsalo. Porque de repente nos conviene que crean que nos ganaron la guerra. No joderlos ni derrotarlos. No podemos estar con esas ambiciones de grandeza de derrotar a los invasores gringos.
No. No seas Pendejo!!!. Déjalos que ganen su vaina. Que se sientan victoriosos. Esos carajos no cambian Allentown, Pensilvania o Wichita, Kansas o cualquier otro pueblucho miserable norteamericano por nada del mundo. Los tipos parecen masoquistas, prefieren a Atlanta o Boston que a San Carlos o Puerto Ayacucho. Tu de verdad crees que a los yanquis les interese quedarse con este despelote que tenemos aquí? Tampoco son tan pendejos así. Ni por todo el petróleo del mundo se calarían esa vaina. Querrán irse lo más rápido posible y quedar como panas nuestros.
¿Entonces qué es lo inteligente? Lo inteligente es eso. Dejarse derrotar. Convertirnos en verdaderas víctimas del Imperialismo. Entonces verás como en el Congreso de Estados Unidos surgirán las proposiciones de un Plan Marshall para Venezuela. El Venezuelan Development and Democracy Recovery Fund, una pelusa. Y la bola de millones no te la puedes imaginar. Ahí sí que va a haber billete pa’ todos, billete pa tirá pa riba. No joda, a lo mejor hasta podemos echarle una manito al hermanito de Jesee para que se compre el Chase o el Bank of America, quién quita. O que la mujer de Papi Papi se asocie con Donald Trump y creen el Robolutionary Miss ALBA, subsidiado el por gobierno del Imperio y hasta la Fosforito podría tener chance de una corona.
Y Diosdadito, ayyy Diosdadito, ese es el propio, así como Helene Curtis si sabe de Cabello, Cabello si sabe de guisos. Ya lo veo como accionista de NBC o CBS o a lo mejor compra el terreno donde se encontraban las Torres Gemelas y hace una pinga de edificio y le asigna a cada uno de tus hermanitos tremendo apartamento y a Doña Elena tremendo pen jaus con vista a la estatua de la Libertad . Y eso si, a mi no me dejen por fuera que soy el de la idea.
En conclusión, te harías el venezolano más famoso de la historia. Recuperarías el poder. La boloña sería tamaño gigante, o King Sais como dicen los gringos. El país arrancaría su desarrollo y se convertiría en otro Japón o Alemania o Korea. Y a lo mejor hasta Obama te invita a pasar un fin de semana en la Casa Blanca o en Camp Davis. Te imaginas esa vaina, con esa invitación ese negrito te proporcionaría más placer que Naomi Campbell.

Déjate de pendejadas y promueve esa invasión chamo, que vamos a millón pegados de ese billete.


Tu amigo,


Salazar El Espía.

May 31, 2009

Washington teme que Chávez entregue misiles a las FARC

Por Juan O. Tamayo

El Nuevo Herald

La reciente compra del modelo más avanzado de cohete antiaéreo portátil en el arsenal ruso ha agudizado el temor en Estados Unidos de que las masivas compras de armas por parte del gobierno del presidente Hugo Chávez acabe en manos de terroristas o de las guerrillas en la vecina Colombia. La intranquilidad de Washington está bien fundada, dicen algunos funcionarios federales, porque existe evidencia creíble de que tres altos funcionarios venezolanos ofrecieron a las FARC colombianas armas, dinero y contactos para adquirir misiles antiaéreos portátiles en el 2007. Si las FARC logran acceso a este tipo de arma sería una escalada significativa en el conflicto de 45 años en Colombia, donde en años recientes fuerzas gubernamentales han desplegado aviones artillados de apoyo a la infantería, que vuelan a poca velocidad, además de helicópteros, todos en Estados Unidos, para propinar fuertes golpes a los campamentos rebeldes en la selva. “Nos preocupa la compra de armas por parte Venezuela, que excede sus necesidades y es potencialmente un factor desestabilizador”, dijo Sara Mangiaracina, portavoz del Departamento de Estado. “Los lanzamisiles antiaéreos portátiles que Venezuela le ha comprado a Rusia son sistemas muy modernos. Es importante que se controlen debidamente para que paren en otras manos”. Con los ingresos generados por las ventas petroleras, Chávez ha gastado más de $4,000 millones desde el 2006 en la compra de cazas Sukhoi, helicópteros Mi y 100,000 fusiles automáticos AK para la modernización de sus fuerzas armadas de 62,000 efectivos y la defensa de su “revolución socialista” de la agresión de Estados Unidos. Washington ha expresado temores desde hace tiempo sobre la acumulación de armas. “No puedo imaginarme qué van a hacer con esos 100,000 AK, y no puedo imaginarme que lo que le pueda ocurrir sea bueno para las Américas”, dijo el entonces Secretario de Defensa Donald Rumsfeld en el 2005. Pero la compra de los lanzamisiles portátiles, los más modernos del arsenal ruso, son lo que más temor ha creado en Estados Unidos. El lanzacohetes pesa 42 libras, puede derribar blancos a una altura máxima de 19,500 pies, el operador lanza el misil y éste sigue al avión automáticamente, es resistente a las contramedidas electrónicas, se puede usar de noche y es fácil de mantener, afirman expertos estadounidenses. Antes Venezuela tenía lanzamisiles suecos RBS-70 no portátiles y misiles antiaéreos franceses Mistral. La oficina de prensa de Chávez no respondió a solicitudes de comentarios enviados por fax. Hasta el mes pasado, la compra por parte de Venezuela de los SA-24 se había mencionado en público sólo una vez y brevemente, en un informe ruso sobre la industria de defensa en el que se mencionaban “planes” de venderlos. Un ex funcionario del gobierno de Bush que pidió no ser identificado dijo que recordaba informes no confirmados sobre los misiles en Venezuela. Pero el 19 de abril, durante el desfile anual de las Fuerzas Armadas de Venezuela en Caracas, Chávez se esmeró en detener la marcha desde su palco para dirigirse a una unidad de unos 50 soldados que llevaban misiles antiaéreos portátiles. “Hemos decidido hacer este breve alto en el desfile para recalcar la importancia que tiene esta nueva unidad para la soberanía y la defensa del país”, dijo Chávez, identificando el arma como “SA-24” y alardeando de su velocidad y peso. “Somos un país pacífico. La revolución es pacífica . . . No queremos guerra, pero es necesario que podamos defendernos”. Dirigiéndose a Chávez, el capitán que dirigía la unidad la describió como “parte del proceso de fortalecer y transformar a nuestras revolucionarias, antiimperialistas y socialistas fuerzas armadas”. Los expertos estadounidenses describieron sus temores con cuidado: “Nuestra posición es que no consideramos a Venezuela una amenaza militar’‘, dijo el coronel Bill Costello, portavoz del Comando Sur, con sede en Miami. Pero añadió: “La proliferación de las armas en la región plantea una amenaza de seguridad a largo plazo y cualquier posible transferencia ilegal de esas armas a grupos terroristas como las FARC de Colombia es una fuente de preocupación”. Esos temores se subrayaron en septiembre, cuando el Departamento del Tesoro acusó a tres altos funcionarios del gobierno de Chávez de ayudar a las FARC con armas, dinero y el narcotráfico. Ramón Rodríguez Chacín, ex ministro del Interior de Venezuela, fue acusado de ayudar a las FARC a obtener armas y se le describió como el “principal contacto con las FARC en materia de armas por parte de Venezuela’‘. El Tesoro también alegó que Chacín trató de facilitar un préstamo de $250 millones del gobierno venezolano a las FARC a finales del 2007. El general Hugo Carvajal, jefe de la Inteligencia Militar de Venezuela, y el general Henry Rangel Silva, jefe de la policía secreta (DISIP), fueron acusados de de proteger los cargamentos de drogas de las FARC. La acusación fue parte de una medida para congelar los activos de ambos hombres en Estados Unidos. No se conoce si se congeló algún activo. Las alegaciones del Tesoro se basaron en información tomada de computadoras de las FARC capturados en marzo del 2008, cuando fuerzas colombianas atacaron un campamento en el vecino Ecuador y mataron al segundo al mando de las FARC, Raúl Reyes. Muchos de los documentos digitales se publicaron después en los medios colombianos. Chávez ha insistido en que eran fabricaciones y negó su contenido. La Interpol examinó los archivos y determinó que no se habían manipulado.

May 17, 2009

what a great President have to say

“no matter how much we want to fudge it … the fact is that at some level, the views of the two camps are irreconcilable.” But he still implored the University of Notre Dame’s graduating class and all in the U.S. to stop “reducing those with differing views to caricature. Open hearts. Open minds. Fair-minded words. It’s a way of life that always has been the Notre Dame tradition.”

April 21, 2009

Stop chasing red herrings

VenEconomy
Stop chasing red herrings
04/20/2009

In a country such as Venezuela, where democracy is in its death throes, the democratic factors should not waste their energy on analyzing the gossip about Chávez and Obama at the Americas Summit. After all, a handshake and a photograph of the presidents of the United States and Venezuela for the benefit of the press will hardly change the icy relations between the two countries.

The fight for democracy demands focusing attention on core issues, not on following Chávez’s latest antics with the media.

The crucial issue for Venezuelans is to use every possible means to face up to the advance of communism that the government is imposing via decrees and laws, while maintaining a democratic facade.

At the moment, after the public dressing down Chávez gave them a couple of weeks ago, the parliamentarians are churning out socialist laws wholesale.

Among the laws on a wide variety of subjects currently being “debated” in the National Assembly is the preliminary Social Property bill, which would finally divest private property of its status as a constitutional right.
One of the “gems” contemplated in this bill is the possibility of declaring any good or productive activity that, according to the criterion of the person governing, “is not aimed at meeting the real needs of the population or is not in line with national interests and the socio-productive model” to be “social property.” Another “revolutionary” bill currently being “debated” is the Land Use and Planning bill, which will do away, once and for all, with decentralization and the right of citizens to be governed by their elected regional authorities. Now, it will be Chávez who will appoint these heads of government, at his discretion.

Another key element in this fight for democracy is the need to prevent the freedom of expression and the right to information from being finally curtailed. The government has recently renewed its attacks on the media and it intends to paint Globovisión into a corner, not only with millionaire fines but also with the threat of an imminent 72-hour closedown, which has apparently been approved by Conatel as an administrative sanction for allegedly having released results of last year’s November 28 elections before the official announcement. This would be a first step towards taking the station off the air for good.

The third element that must not be neglected is the politicization of justice and the submitting of matters political to judicial processes, a strategy that is being used to coerce all political dissidence. One of the latest steps taken by the government along this path is the “trial” of former Governor of Zulia and present Mayor of Maracaibo Manuel Rosales, where the court has already taken a decision even before hearing the defense’s arguments, according to Podemos Deputy Ismael García. The government has put Rosales between a rock and a hard place, as it has done with other leaders in the past: either he submits to the vaudeville of spurious “justice” to end up in prison or being barred from holding elected office for ten years or longer or he goes into exile, which would also mean the end of his political career.

That said, as far as the population is concerned, what is truly crucial in this fight for democracy is that they shake off the fear Chávez has instilled in them with his threats and go out in defense of democratic values.

March 23, 2009

Lula Wants to Fight

Invigorated by the crisis, Brazil’s president says he’s praying for Obama.
Fareed Zakaria
NEWSWEEK
From the magazine issue dated Mar 30, 2009

Once a leftist firebrand, brazil’s president Luiz Inácio Lula da Silva turned to free-market liberalism and helped make his country Latin America’s biggest economic success. Earlier this month he became the first Latin leader to visit President Barack Obama at the White House, and in April he’ll head to London for the G20 summit on the global financial crisis. He met with NEWSWEEK’s Fareed Zakaria in New York. Excerpts:
Zakaria:Your meeting with President Obama went longer than expected. What did you talk about?
Da Silva: We talked a lot about the economic crisis. We also decided to create a working group between the U.S. and Brazil to participate in the G20 summit meeting. I told Obama that I’m praying more for him than I pray for myself, because he has much more delicate problems than I. He left a huge impression on me, and he has everything it takes to build a new image for the U.S. with relation to the rest of the world.
You got on pretty well with President Bush. How are they different?
Look, I did have a good relationship with President Bush, it’s true. But there are political problems, cultural problems, energy-grid problems, and I hope that President Obama will be the next step forward. I believe that Obama doesn’t have to be so concerned with the Iraq War. This will permit him to explore the possibility of building peace policies where there is no war, which is Latin America and Africa.
You are probably the most popular leader in the world, with an 80 percent approval rating. Why?
Brazil is a country that has rich people, as you have in New York City. But we also have poor people, like in Bangladesh. So we tried to prove it was possible to develop economic growth while simultaneously improving income distribution. In six years we have lifted 20 million people out of poverty and into the middle class, brought electricity into 10 million households and incr eased the minimum wage every year. All without hurting anyone, without insulting anyone, without picking fights. The poor person in Brazil is now less poor. And this is everything we want.
There are people who credit high oil, gas and agriculture prices. Can you manage with prices going down rather than up?
The recent discovery of oil is very important, because part of the oil we find will help resolve the problem of poverty and the problem of education. Brazil does not want to become an exporter of crude oil. We want to be a country that exports oil byproducts—more gasoline, high-quality oil. The investments were calculated at the price of $35 per barrel. Now, at $40, we still have enough margin.
Critics say that during this period of high commodity prices, you did not position Brazil to move economically up to the next level.
This doesn’t make sense. When I became president of Brazil, the public debt was 55 percent of GDP. Today it is 35 percent. Inflation was 12 percent, and today it’s 4.5 percent. We have economic stability. Our exports have quadrupled. The fact is that the growth of the Brazilian economy is the highest it has been in 30 years.
Will Brazil’s economy grow this year?
I’m convinced we’ll reach the end of the year with a positive growth rate. But we did not foresee that the crisis would have either the size or the depth that it has today in t he U.S. Now we need new political decisions that depend on the rich countries’ governments. How are we going to reestablish credit, reestablish the American consumer and the European consumer? Now we have to prove we are worthy.
I was even getting a little bit disappointed in political life. I’ve already had my sixth year of my term, and you start getting tired. But this crisis is almost like something—a provocative thing for us, to wake us up. It’s giving me enthusiasm. I want to fight. The more crises, the more investment you have to make. So we’re investing today in what we never invested in for the last 30 years, in railroads, highways, waterways, dams, bridges, airports, ports, housing projects, basic sanitation. We have to be bold, because in Brazil we have many things to do that in other countries were already done many years ago.
Last December you had a meeting of the 33 countries of the Americas except the United States. Why? It seemed that the United States was pointedly excluded.
We have never had such a meeting among only the Latin American and Caribbean countries. So it was necessary to have this meeting without super economic powers, a meeting of countries that face the same problems.
You’ve said you hope this crisis will change the politics of the world, to give countries like Brazil and India and China a greater say. What specifically—what power do you want that you don’t have now for Brazil?
We want to have much more influence in world politics. For example, we want that the multilateral financial institutions not be open only to the Americans and Europeans—institutions like the IMF and World Bank. We want more continents to participate in the Security Council. Brazil should have a seat, and the African continent should have one or two.
You are regarded as a great symbol of democracy in the Americas. And yet some people say you have been quiet as Hugo Chávez has destroyed democracy in Venezuela. Why not speak out? If Brazil wants a greater role in the world, wouldn’t that be one part, to stand for certain values?
Well, maybe we cannot agree with Venezuelan democracy, but no one can say that there is no democracy in Venezuela. He has been through five, six elections. I’ve only had two.
He has gangs out on the street. This is not real democracy.
Look, we have to respect the local cultures, the political traditions of each country. Given that I have 84 percent support in the public-opinion polls, I could propose an amendment to the Constitution for a third term. I don’t believe in that. But Chávez wanted to stay … I believe that changing the president is important for the strengthening of democracy itself.
URL: http://www.newsweek.com/id/190352

March 2, 2009

Big brother, little brother

By David Roberts

One year after Raúl Castro officially took over as head of state from his brother Fidel, Cuba has made precious little progress in opening up to the world, either politically or economically.

Admittedly, ordinary Cubans are now allowed to have a mobile telephone and some other electronic goods that were previously restricted, and there have been some limited land reforms implemented to encourage private agriculture. Some of Cuba’s taxis are even now run as private businesses, and the island’s government has shown some, albeit very hush-hush, interest in learning about Chilean and Uruguayan public works concessions, particularly for airports, highways and ports.

But Cuba remains a political and economic backwater. While enjoying relatively high health and educational standards, and no one need die of starvation, the Cuban people are mired in poverty and repression. The Castros may blame the US embargo for the country’s economic plight, but that’s no excuse. If they gave their people the opportunity to elect their own government, the embargo would quickly disappear.

Looking at the string of foreign presidents who have visited the island recently, it’s also pretty clear that Fidel still wields considerable influence. In fact, most of his recent visitors, such as Chilean President Michelle Bachelet, appeared keener to meet the tracksuit-clad Fidel than his brother. Maybe we’ll have to wait until Fidel – who’s looked remarkably sprightly in the few photos of him released to the media recently – is off the scene altogether before Raúl dares to make a serious move to open up the country and establish genuine democracy and a regulated market economy, or maybe we’ll have to wait for Raúl to go too. But sooner or later, it must happen.

Read full article here

January 20, 2009

Carta de Obama a sus hijas Malia y Sasha

Queridas Malia y Sasha:

Sé que se han divertido mucho estos últimos dos años de campaña, yendo a ‘picnics’, desfiles y ferias estatales, comiendo todo tipo de comida chatarra que seguramente ni su mamá ni yo les hubiéramos dejado comer. Pero también sé que no ha sido siempre fácil para ustedes y para Mamá, y que pese a lo entusiasmadas que están sobre el nuevo perrito, eso no compensa todo el tiempo que hemos estado separados. Sé cuánto me he perdido en estos últimos dos años y hoy quiero explicarles un poco más por qué decidí llevar a nuestra familia en esta travesía.

Cuando era joven, pensé que la vida se trataba fundamentalmente de mí, de cómo me enfrentaría al mundo, sería exitoso y lograría las cosas que quería. Pero después ustedes dos llegaron a mi vida con toda su curiosidad y magia y esas sonrisas que siempre logran llenar mi corazón y alegrar mi día. Y de repente, todos los grandes planes que tenía para mí ya no parecían tan importantes. Pronto descubrí que los grandes momentos de gozo en mi vida era el gozo que veo en ustedes. Y me di cuenta de que mi propia vida no tendría mucho valor a menos que fuera capaz de asegurar que ustedes tuvieran la oportunidad de ser felices y sentirse plenas. Al final, niñas, es ese el motivo por el que decidí ser presidente, por lo que quiero para ustedes y para cada niño en este país.

Quiero que todos nuestros niños acudan a escuelas donde desarrollen su potencial, escuelas que sean un reto, los inspiren y generen en ellos una capacidad de maravillarse del mundo que tienen a su alrededor. Quiero que tengan la oportunidad de ir a la universidad, aunque sus padres no sean ricos. Y quiero que accedan a buenos trabajos, trabajos que paguen bien y les den beneficios como atención médica, trabajos que les dejen tiempo suficiente para estar con sus propios hijos y retirarse con dignidad.

Quiero que podamos sobrepasar las fronteras del descubrimiento para que puedan conocer nuevas tecnologías e inventos que mejoren sus vidas y hagan de este planeta un lugar más limpio y seguro. Y quiero que podamos sobrepasar nuestras propias fronteras para que lleguemos más allá de la división de raza y territorio, género y religión que nos evita ver lo mejor de cada uno.

A veces tenemos que mandar a nuestros jóvenes, hombres y mujeres, a guerras y otras situaciones peligrosas para proteger nuestro país, pero cuando lo hacemos, quiero estar seguro que sea sólo por muy buenas razones, que hagamos todo lo posible por arreglar nuestras diferencias con otros de manera pacífica, y que hagamos todo lo posible por mantener a todos nuestros compatriotas seguros. Y quiero que cada niño entienda que las bendiciones por las que estos aguerridos americanos luchan no son gratuitas, que con el gran privilegio de ser un ciudadano de este país vienen grandes responsabilidades.

Esa fue la lección que su abuela intentó enseñarme cuando yo tenía la edad de ustedes, leyéndome textos de la Declaración de Independencia y hablándome de los hombres y mujeres que marchaban por la igualdad, porque creían que esas palabras que se habían escrito en papel hace dos siglos significaban algo.

Ella me ayudó a entender que América es grande, no porque es perfecta, sino porque siempre puede ser mejor, y que el trabajo no acabado para perfeccionar nuestra unión recae en cada uno de nosotros. Es una carga que pasamos a nuestros hijos, y a la que nos acercamos con cada generación, cada vez más cerca de lo que sabemos que América debe ser.

Espero que ustedes dos retomen esa responsabilidad, corrigiendo los errores que vean y trabajando para dar a otros las oportunidades que ustedes han tenido. No sólo porque tienen la obligación de dar algo a cambio al país que tanto le ha dado a nuestra familia, sino porque ustedes tienen esa obligación con ustedes mismas. Porque es sólo cuando ustedes dirigen sus esfuerzos hacia algo más grande, que descubrirán su verdadero potencial.

Estas son las cosas que quiero para ustedes, crecer en un mundo que no ponga límite a sus sueños y metas, y que crezcan como mujeres compasivas y comprometidas que ayudarán a construir el mundo. Y quiero que cada niño tenga las mismas oportunidades de aprender y soñar y crecer que ustedes, niñas, han tenido. Por eso he decidido emprender esta aventura con mi familia.

Estoy tan orgulloso de ustedes. Las quiero más de lo que pueden imaginar. Y doy gracias cada día por su paciencia, porte, gentileza y humor mientras nos preparamos para iniciar esta vida juntos en la Casa Blanca.

Las quiere,

Papá

January 20, 2009

‘What I Want for You — and Every Child in America’

By President-elect Barack Obama

Publication Date: 01/14/2009 Next Tuesday, Barack Obama will be sworn in as our 44th President. On this historic occasion, PARADE asked the President-elect, who is also a devoted family man, to get personal and tell us what he wants for his children. Here, he shares his letter to them.

Dear Malia and Sasha, I know that you’ve both had a lot of fun these last two years on the campaign trail, going to picnics and parades and state fairs, eating all sorts of junk food your mother and I probably shouldn’t have let you have. But I also know that it hasn’t always been easy for you and Mom, and that as excited as you both are about that new puppy, it doesn’t make up for all the time we’ve been apart. I know how much I’ve missed these past two years, and today I want to tell you a little more about why I decided to take our family on this journey.

When I was a young man, I thought life was all about me-about how I’d make my way in the world, become successful, and get the things I want. But then the two of you came into my world with all your curiosity and mischief and those smiles that never fail to fill my heart and light up my day. And suddenly, all my big plans for myself didn’t seem so important anymore. I soon found that the greatest joy in my life was the joy I saw in yours.

And I realized that my own life wouldn’t count for much unless I was able to ensure that you had every opportunity for happiness and fulfillment in yours. In the end, girls, that’s why I ran for President: because of what I want for you and for every child in this nation. I want all our children to go to schools worthy of their potential-schools that challenge them, inspire them, and instill in them a sense of wonder about the world around them. I want them to have the chance to go to college-even if their parents aren’t rich. And I want them to get good jobs: jobs that pay well and give them benefits like health care, jobs that let them spend time with their own kids and retire with dignity. I want us to push the boundaries of discovery so that you’ll live to see new technologies and inventions that improve our lives and make our planet cleaner and safer. And I want us to push our own human boundaries to reach beyond the divides of race and region, gender and religion that keep us from seeing the best in each other. Sometimes we have to send our young men and women into war and other dangerous situations to protect our country-but when we do, I want to make sure that it is only for a very good reason, that we try our best to settle our differences with others peacefully, and that we do everything possible to keep our servicemen and women safe. And I want every child to understand that the blessings these brave Americans fight for are not free-that with the great privilege of being a citizen of this nation comes great responsibility. That was the lesson your grandmother tried to teach me when I was your age, reading me the opening lines of the Declaration of Independence and telling me about the men and women who marched for equality because they believed those words put to paper two centuries ago should mean something. She helped me understand that America is great not because it is perfect but because it can always be made better-and that the unfinished work of perfecting our union falls to each of us. It’s a charge we pass on to our children, coming closer with each new generation to what we know America should be. I hope both of you will take up that work, righting the wrongs that you see and working to give others the chances you’ve had. Not just because you have an obligation to give something back to this country that has given our family so much-although you do have that obligation. But because you have an obligation to yourself. Because it is only when you hitch your wagon to something larger than yourself that you will realize your true potential. These are the things I want for you-to grow up in a world with no limits on your dreams and no achievements beyond your reach, and to grow into compassionate, committed women who will help build that world. And I want every child to have the same chances to learn and dream and grow and thrive that you girls have. That’s why I’ve taken our family on this great adventure. I am so proud of both of you. I love you more than you can ever know. And I am grateful every day for your patience, poise, grace, and humor as we prepare to start our new life together in the White House.

Love, Dad

November 7, 2008

Por James Nava

El pueblo norteamericano ha tomado su decisión y ha sido contundente. Con el 53% de los votos, Barack Obama ha ganado la presidencia de los EE.UU.

obamaelecto_noticias_4725

El pueblo norteamericano ha tomado su decisión y ha sido contundente. Con el 53% de los votos y 349 votos electorales (a falta de 2 Estados por adjudicar), Barack Obama ha ganado la presidencia de los EE.UU frente a John McCain, que ha obtenido 162 votos electorales.

Su mensaje de cambio e ilusión ha calado en el electorado, que ha llevado al primer afroamericano de su Historia a la Casa Blanca, como ejemplo de que en este país todo es posible. Lo ha dicho el propio presidente electo: “América es el lugar donde todas las cosas son posibles”.

Barack Obama, 47 años, Graduado en Ciencias Políticas por la Universidad de Columbia y doctorado magna cum laude en Derecho por la Universidad de Harvard, miembro del Senado Estatal de Illinois en el período 1997-2005, y Senador por Illinois desde 2005, se ha convertido en el último exponente del Sueño Americano, capaz de dejar atrás las divisiones raciales y acumular un índice social de apoyo mayoritario, expresado en más de 62 millones de votos.

En su discurso de aceptación, Obama ha prometido un nuevo tipo de liderazgo para hacer frente a los desafíos del futuro, proponiendo “un nuevo espíritu de patriotismo, servicio y sacrificio”. Ha puntualizado que “No somos una colección de estados republicanos y demócratas. Somos iglesias, casas, demócratas, republicanos, blancos negros, discapacitados… Todos somos América”, recuperando el mensaje de unidad que tanta falta le va a hacer.

También ha reconocido con cortesía que “Esta noche he recibido una gran felicitación del Senador McCain, que también ha luchado y se ha sacrificado por América. Enhorabuena. También a Palin. Y espero poder trabajar con ellos”.

Ha tenido palabras para su esposa Michelle: “Mi mejor amiga en los últimos 14 años, el amor de mi vida, la futura Primera Dama de Estados Unidos”, que ponen de manifiesto la excelente sintonía en la pareja. Y para su abuela fallecida el día anterior a las elecciones, Madelyn Dunham: “Sé que me está viendo ahora”.

Se ha dirigido al público que lo ha apoyado al expresar: “Nunca olvidaré que esta victoria os pertenece. No empezamos con dinero ni apoyos. Esto lo han construido hombres y mujeres que donaron 5 ó 10 dólares a la campaña, gente que lucha por una casa, jóvenes, una red de voluntarios… Ésta es vuestra victoria…Sé que no lo hicisteis sólo por mí. Sabemos los desafíos que nos esperan: la crisis financiera, las guerras en Irak y Afganistán, las hipotecas, las facturas de los colegios o de los hospitales que tienen que pagar padres y madres…No lo haremos en un año. Pero América, lo haremos, os lo prometo”,

Ha hecho hincapié en que: “Siempre seré honesto con los retos a los que nos enfrentamos. Y os escucharé, sobre todo cuando no estéis de acuerdo”. Ha recordado juiciosamente las palabras de Abraham Lincoln: “Somos amigos, no enemigos”.

Ha concluido que: “Un nuevo liderazgo en América ha empezado… Democracia, libertad, oportunidades… América puede cambiar”.

John McCain, humilde y caballero en la derrota, ha felicitado a Obama y ha expresado con rotundidad que “EE.UU ha hablado, y ha hablado claro”. El Republicano, con una generosidad y compromiso que le honra, ha tendido su ayuda al presidente electo al señalar que “son tiempos difíciles, y aunque siguen vigentes muchas de nuestras diferencias, le ofrezco hacer todo lo que esté en mi mano para ayudarle a afrontar los retos que le esperan”.

También ha manifestado que: “Ambos somos compatriotas y, por favor, créanme cuando les digo que no hay relación que signifique para mí más que esa. Debemos trabajar juntos para conseguir que nuestro país vuelva a avanzar”.

Ha dicho que “Obama inspiró las esperanzas de muchos estadounidenses”. McCain vuelve así a hacer honor al slogan de su campaña: “Country first” (el país primero) y gala de un comportamiento ejemplar.

Ahora se abre una nueva etapa que han votado millones de personas, a Obama le corresponde hacer realidad esas esperanzas de cambio e ilusión, que son las que le han llevado a la Casa Blanca. No ha sido su historial legislativo o su experiencia, casi nula, son las palabras, el discurso y las emociones que ha sabido envolver en un mensaje que ha calado en la gente. Será, pues, un presidente profundamente emocional, que apelará con su exquisita retórica verbal a los sentimientos americanos de patriotismo y unidad, sacrificio y sueños.

Como ha expresado acertadamente McCain, “ayer era mi oponente, hoy es mi presidente”. El respeto por la Presidencia y por su magnífico logro histórico, que lo tiene de parte de todos aquí en E.UU, no debe nublar nuestro entendimiento. El tiempo deberá dilucidar si Obama se conduce como un buen Presidente o no. A partir del 20 de enero de 2009 tendrá esa oportunidad.

El Partido Republicano deberá extraer conclusiones de esta derrota electoral. EE.UU es una nación que necesitan ilusión y confianza, algo que supieron dar en su momento Presidentes como Ronald Reagan, Bill Clinton o George W. Bush. Y ahora Barack Obama. Lo positivo es que cuenta con una base electoral inmensa, más de 55 millones de votos en unas elecciones propicias para votar otras opciones. Eso es un capital humano con el que se puede enfrentar el futuro con entusiasmo y buenas expectativas. Perder por un margen de 6 puntos en tiempos de crisis es una derrota históricamente habitual y en modo alguno catastrófica.

Los valores de confianza y optimismo siempre dan buenos resultados electorales en este país, el Partido Republicano deberá recuperarlos con urgencia, así como esos otros valores generados en la Revolución Reagan, que aún siguen muy vivos en la sociedad norteamericana, pero que necesitan ser defendidos con valentía y seguridad en un nuevo proyecto de futuro.

Quienes fuera de EE.UU comparan a Obama con algunos de sus líderes políticos, en un triste afán de emular o identificarse con el presidente electo, también deben saber algo que no tardarán en descubrir por sí mismos: Obama tiene su propia agenda política, muy lejos de las políticas de Europa, por poner un ejemplo, y que desarrollará un programa netamente americano, para América y sus intereses, si cabe más multilateral en las formas, pero que no haya equivocaciones, será un Presidente norteamericano, no un títere de otros países o de los sectores de prensa que lo han acompañado en esta carrera electoral.

Lo ha demostrado desde que empezaron las primarias hasta ahora, con un giro sustancial en muchas de sus opiniones y posturas políticas. Que esto sea así, es la mejor esperanza para quienes apostamos por que Obama desarrolle políticas acertadas para EE.UU y su liderazgo global. Que lo consiga, el tiempo lo dirá. Si su mensaje no tiene contenido o defiende posturas equivocadas, como muchos denuncian, entonces este tiempo que ahora se abre será de incertidumbres, riesgos y el preludio de una nueva batalla electoral por encumbrar a un nuevo Presidente digno de los EE.UU.

Como el futuro del país, todo está abierto ahora.