Archive for ‘Bush’

November 16, 2009

¿Qué tan loco está?

Propiedad de la Revista Semana, Colombia.  Publicado en este blog sin permiso explicito de los propietarios. Parta leer completo con fotos muy vacanas, ademas de otros buenos artículos pinche aqui 🙂

Por absurdas que parezcan las amenazas de Chávez, su perfil sicológico indica que nada se puede descartar.

Sábado 14 Noviembre 2009

 

Cuando Hugo Chávez hizo sus absurdas declaraciones para pedirle a su Ejército y al pueblo venezolano que se prepararan para la guerra, la explicación que más se oyó para justificar semejante despropósito era la de la cortina de humo. En otras palabras, que quería distraer a los venezolanos de las penurias que están viviendo por una inflación en alza, el desabastecimiento de alimentos y el racionamiento de agua y luz, en busca de una solidaridad nacional alrededor de la defensa de la patria supuestamente amenazada.

Tres días después, el propio Chávez recogió velas al presentarse como un adalid de la paz y la concordia con argumentos tan ridículos como los que había utilizado en la declaración de guerra. Según él, Venezuela es un país pacífico asediado por los gobiernos guerreristas de Colombia y Estados Unidos.

Estos bandazos de oratoria y esa conducta ciclotímica que ya son conocidas en Chávez llevan a que muchos colombianos lleguen a la conclusión de que al Presidente de Venezuela le falta una tuerca o que perro que ladra no muerde. Sin embargo, dada la escalada verbal de los últimos tiempos, los graves incidentes en la fronteras, el desplome del comercio y su pérdida de popularidad en casa, no hay que descartar del todo que un perro que ladra tantas veces algún día muerda.

Líderes como Chávez, que tienen rasgos de megalomanía y paranoia, llegan a tomar decisiones que no sólo van en contravía de lo racional y lo lógico, sino a veces de sus propios intereses. Adolfo Hitler, cuando estaba ganándoles la guerra a Francia e Inglaterra, decidió atacar a la Unión Soviética al abrir un segundo frente, cometiendo el mismo error garrafal que Napoleón Bonaparte un siglo y medio atrás. Como si fuera poco, cuando los japoneses atacaron Pearl Harbor y Estados Unidos les declaró la guerra, el dictador alemán, que no tenía velas en ese entierro, decidió declararle la guerra unilateralmente a Estados Unidos, para aquel entonces la potencia militar más poderosa del mundo. La consecuencia de esas dos barbaridades fue la destrucción de Alemania cuatro años más tarde y su suicidio en el búnker de Berlín.

Ejemplos como los anteriores ilustran que cuando un hombre con poder está desfasado de la realidad, lo impensable puede llegar a suceder.

Para hacer una interpretación sobre el riesgo que representa Chávez, es útil revisar los análisis de su personalidad contenidos en biografías, perfiles y estudios que se han publicado sobre él. Dos libros han intentado profundizar sobre el tema: Hugo Chávez sin uniforme, de los periodistas venezolanos Cristina Marcano y Alberto Barrera, y El poder y el delirio, del intelectual mexicano Enrique Krauze. También ha incursionado en ese campo el periodista norteamericano Jon Lee Anderson con dos perfiles que publicó en la prestigiosa revista The New Yorker sobre el controvertido líder venezolano, y muchos otros artículos y ensayos.

De la lectura minuciosa de esos documentos la primera conclusión a la que se llega es que sería simplista afirmar que todo lo que está diciendo y haciendo Chávez no es más que una maniobra de distracción para tapar sus problemas internos. Sus biógrafos destacan su denodado apego al poder, su obsesiva pretensión de cambiar el rumbo de la historia, su convicción de ser la reencarnación de Bolívar y Fidel, y su desprecio por la democracia liberal. Dan cuenta de su verborrea provocadora y sus abusos de autoridad. Pero nadie se atreve a pronosticar hasta dónde puede llegar con su proyecto revolucionario. Los rasgos de su personalidad lo hacen impredecible: es ambiguo, delirante, paranoico, manipulador y belicoso.

En el prólogo del libro de Marcano y Barrera, el periodista Teodoro Petkoff dice que “a lo largo de su fulgurante carrera, Chávez ha tenido a su favor la subestimación de que ha sido objeto por parte de sus adversarios y enemigos”. En efecto, muchos se han equivocado con él. El presidente Rafael Caldera jamás imaginó que el mismo coronel golpista al que le otorgó una amnistía en 1994 sería su sucesor en la Presidencia un lustro después, y que le enviaría mensajes al otro día del triunfo electoral de que desocupara el despacho presidencial. El mismo que en la ceremonia de posesión alzó la mano para jurar que reformaría la “moribunda” Constitución sobre la que estaba jurando.

Tampoco pensaban sus adversarios, que como candidato lo consideraban un fuego artificial que capitalizaba el descontento popular momentáneo, y que desde 1998 lo han visto ganar más de una decena de elecciones. Mucho menos imaginaban sus antiguos colegas revolucionarios y militares, como Luis Miquilena o Raúl Isaías Baduel, que terminarían proscritos, vituperados o presos por el régimen bolivariano que ayudaron a erigir.

No hay que subestimarlo, sugiere Petkoff. Por eso cuando Chávez les dice al Ejército y al pueblo venezolano que se preparen para la guerra, muchos colombianos no saben si el que habla es un loco pirómano que puede incendiar el vecindario o un peligroso estratega que lleva años preparándose para cumplir su propia profecía bélica.

El revolucionario

Chávez empezó a obsesionarse con la revolución hace más de 30 años. En 1977, cuando apenas era un joven teniente de 23 años, evocaba al Che Guevara en su diario personal y describía la ansiedad que sentía por participar en una revolución: “Esta guerra es de años (…) tengo que hacerlo. Aunque me cueste la vida. No importa. Para eso nací”, dice un fragmento publicado en Chávez sin uniforme. A finales de ese año vino la creación del Ejército Bolivariano Revolucionario y el inicio de su vida conspirativa, que lo llevaría a una fuerte alianza con Douglas Bravo, jefe guerrillero del movimiento Bandera Roja. Una mezcla de insurgentes y militares que resulta extraña en Colombia, pero no en otros países de América Latina.

Eso explica, en parte, su eclecticismo ideológico, que le permite al tiempo creerse la reencarnación de Bolívar, admirar al prócer federalista Ezequiel Zamora y rendirle culto a ‘Maisanta’ una especie de bandolero rebelde del que es descendiente. Más allá de su anacrónica adhesión marxista, Chávez parece tener en su ADN una devoción militarista donde la fuente de poder está en la punta del fusil.

Si bien hace poco llamó gorilas a los militares que apuntaron con sus rifles a la cabeza del presidente Manuel Zelaya y lo despojaron del poder en Honduras, él mismo hizo de gorila en 1992, cuando organizó el golpe para sacar a Carlos Andrés Pérez del Palacio de Miraflores.

Sobre lo que pasó esa noche en Caracas hay muchas sombras y dudas. Nadie sabe por qué Chávez no llegó a tomarse el Palacio de gobierno y se rindió sin dar pelea. Quizá para no inmolarse. O quizá porque, como dicen sus adversarios, otro rasgo de su personalidad es la cobardía. Aunque fracasó, estaba convencido de que el único camino para tomar el poder eran las armas. Fue, según sus biógrafos, la influencia del viejo líder comunista Luis Miquilena lo que lo llevó por el camino electoral.

Pero su visión de fondo no ha cambiado. El desaparecido analista venezolano Alberto Garrido documentó en varios libros cómo Chávez ya tenía vínculos con los insurgentes mucho antes de llegar a la Presidencia. La supuesta protección de la que han gozado los grupos guerrilleros colombianos en su territorio -según denuncian las autoridades colombianas- así parece ratificarlo.

En ese sentido muchos creen que Venezuela estaría cumpliendo el papel de Cuba en los años 60: un lugar para exportar la revolución. O en lo que se convirtió la Libia de Gadaffi en África en los 70 y 80: el sitio donde se armaron y entrenaron grupos rebeldes de la más diversa estirpe.

Hugo Chávez ya ha hecho una revolución en Venezuela. Su socialismo del siglo XXI ya está en el poder. La elite gobernante fue remplazada por una nueva clase dirigente cuyo epicentro es el propio caudillo.

La antigua tecnocracia petrolera de Pdvsa fue botada a la calle y reemplazada por la burocracia chavista. Muchos empresarios tradicionales tuvieron que abandonar el país o terminaron por someterse, convenientemente, a la égida de Chávez, como el multimillonario Gustavo Cisneros. Muchas empresas de comunicaciones han sido nacionalizadas, como también el 90 por ciento de las cementeras extranjeras como Cemex, Holcim y Lafargé. Hace un año nacionalizó la empresa de energía, cuyo desempeño se puede medir ahora, cuando el país está prácticamente a oscuras por los cortes de luz. En todo caso, Venezuela es un país cuya estabilidad jurídica está en entredicho para el capital extranjero.

Según Krauze, Chávez sigue un libreto: el de la revolución cubana. Recién posesionado dijo ante un auditorio de estudiantes que: “Venezuela va hacia la misma dirección, hacia el mismo mar hacia donde va el pueblo cubano, mar de felicidad, de verdadera justicia social, de paz”.

Su obsesión por Bolívar se sumó a la fascinación por Fidel Castro. Chávez ha retomado las anacrónicas banderas de la Guerra Fría, ha construido una eficaz retórica anti-imperialista, y ha montado a su gobierno sobre la idea de que la revolución bolivariana será atacada desde afuera. Bien sea mediante su propio asesinato o mediante una invasión, asimilando así su destino al de todos los venezolanos. En virtud del miedo que infunde el enemigo extranjero, se postula como perpetuo salvador de la patria.

El juego doble

Pero, más allá de su visión mesiánica del poder, Chávez se debate entre dos polos. La ambigüedad, la incoherencia y la disociación son inherentes a su forma de gobierno. Con frecuencia sus palabras y sus actos van en sentidos contrarios. Mientras le gritaba “¡pendejo!” a George W. Bush, lo tildaba de criminal de guerra y le aseguraba que primero saldría él de la Casa Blanca, que Chávez de Miraflores, pagaba 1,2 millones de dólares a una firma de lobby para mejorar su imagen en Washington.

Más allá de su espíritu camorrero, los cambios intempestivos de ánimo hacen parte de su siquis. El general retirado Alberto Rojas Muller, jefe de la campaña de Chávez en 1998, citado por Marcano y Barrera, dice que “es un individuo que vive estados de ánimo oscilantes entre momentos de extrema euforia y momentos de decaimiento”. Esa ambigüedad y los cambios repentinos de ánimo han sido la constante en su relación con Uribe. Puede pasar de llamarlo paramilitar y pedir que se muevan sus tanques a la frontera, a abrazarlo, como ocurrió en la cumbre de la OEA en Santo Domingo el año pasado; llamarlo amigo del alma y ufanarse de la química que hay entre los dos.

Esta suerte de bipolaridad es mucho más común de lo que se cree en los hombres que ejercen el poder, que con frecuencia exultan vanidad y narcisismo. Edmundo Chirinos, ex terapeuta de Chávez, citado por Jon Lee Anderson en su artículo El revolucionario, dice que el Presidente de Venezuela tiene una sicología similar a la de Simón Bolívar: “Es de mal genio y difícil cuando se siente frustrado” (…) “Tiene tendencia a la vanidad. Denota un irrestricto autoritarismo y predispone a la gente en su contra”. No obstante, Chirinos certifica en este reportaje que Chávez está completamente sano y es una persona completamente normal. “Aparte de su poder, no es distinto de usted o de mí”, dijo.

Paranoia política

Como buen caudillo, Chávez siempre ha sido un poco paranoico. Cuando era candidato a la Presidencia, su escolta tuvo que ser reforzada. Se sabe que el servicio secreto de Cuba es quien se encarga, finalmente, de su seguridad. Ante la idea de que van a asesinarlo, ha dicho: “¡No se les ocurra, no por mí, sino por lo que puede pasar en Venezuela”. Él pronostica que su muerte desencadenaría, como la de Jorge Eliécer Gaitán, 50 años de guerra. La semana pasada en su controvertida alocución de Aló Presidente dobló la cifra y dijo que la guerra con el imperio sería de 100 años. .

Su paranoia se disparó aun más después del 11 de abril de 2002, cuando se fraguó un golpe en su contra que lo tuvo durante 48 horas fuera del poder, y en el que participaron algunos de sus más conocidos. Los golpistas querían que renunciara, pero que no abandonara el país. Por una jugada del destino, los militares entendieron en cuestión de horas que Pedro Carmona y el grupo de empresarios que se apoderaron de la Presidencia no contarían con el apoyo popular que tenía Chávez y decidieron restituirle su lealtad a éste. Uno de los militares que fueron clave en el regreso de Chávez fue Raúl Isaías Baudel, quien años después, ya distanciado del chavismo, hizo una campaña que resultó definitiva para atajar la reelección indefinida del caudillo. Hoy Baudel está en la cárcel y se le considera un preso político. Chávez está convencido de que los gringos estaban detrás de la conspiración de aquel abril. Desde entonces su hipótesis es que la CIA está buscando su caída.

Algunos hechos reales, como el ingreso de paramilitares a Venezuela, se han convertido en una hipérbole de amenazas, atentados y anuncios de invasiones inminentes. Desde siempre, Chávez se siente parte de una guerra asimétrica, donde el pueblo en armas tendrá que defender a su líder y su revolución. Ha construido un sistema de milicias y de vigilancia comunitaria muy similar al cubano (pero menos eficiente), compró 100.000 fusiles de asalto y ha gastado 5.000 millones de dólares en armas rusas.

El líder venezolano parece ignorar que Estados Unidos ha abierto dos frentes de batalla, en Afganistán e Irak, que ahora no sabe cómo cerrar. Y que realmente Venezuela, y en general América Latina, está en el último renglón de las preocupaciones de la potencia del norte. Si esto era verdad con Bush, lo es aún más con Obama. Y pensar que las bases de los gringos en Colombia son para vigilarlo o atacarlo es ignorar que bien pueden hacerlo desde Curazao, donde tienen otra base más cercana, o desde Miami, que está justo al frente de sus playas.

En medio de su paranoia Chávez no trata a sus adversarios como contradictores políticos, sino como enemigos en una lógica de guerrerista. Manuel Rosales, quien fuera su contrincante en las últimas elecciones, terminó exiliado en Perú y acusado por la justicia chavista de haberle pagado a paramilitares colombianos para que atentaran contra el Presidente. Todo ello basado en testimonios dudosos de dos paramilitares colombianos, que han sido manipulados por los organismos de inteligencia de Chávez.

Por eso quizá Chávez ha tomado decisiones tan extrañas como desarmar a la Policía en los cinco estados gobernados por la oposición. Uno de los más afectados es Táchira, que vive una situación de violencia sin precedentes, y cuyo gobernador, César Pérez Vivas, se ha convertido en el blanco de los epítetos y señalamientos del Presidente. Allí la autoridad tuvo que volver al bolillo.

Colombia, sin embargo, terminó por darle a Chávez el pretexto que necesitaba para ponerse en pie de guerra. A medida que se diluye su proyecto expansionista, que se le complica el panorama interno y que se le enreda la gobernabilidad, invoca la guerra como su destino inexorable. Quizá porque no está preparado para perder en las urnas. Ni para abandonar el poder.

Enrique Krauze dice que “Hugo Chávez es un venerador de héroes, pero no es un héroe”. Un hombre que se cree la reencarnación de Bolívar y el sucesor de Fidel Castro. Su idea del gobierno es vitalicia y absoluta. Su idea de heroísmo es continental. Se ha involucrado en procesos electorales desde Honduras apoyando a Zelaya en su abortado proyecto de reelección, y enviando una maleta de dinero a Argentina para asegurarle la victoria a Cristina de Kichner, pasando por su petro-respaldo a varios gobiernos como Bolivia, Dominica y Nicaragua. Hasta ahora Chávez mantiene la idea de que su gobierno es democrático porque ha ganado todas las elecciones, muy a pesar de que ha asfixiado la separación de poderes y la libertad de prensa.

Pero 12 años después de dictadura “light”, como la han definido algunos, Chávez empieza a sentir que muchas cosas se le desmoronan. El chavismo ha perdido algunas de sus más importantes plazas políticas como Caracas, Táchira y Zulia, y su popularidad ha caído al 46 por ciento. Esto no está mal para un Presidente después de tanto tiempo en el poder, pero es insuficiente para alguien que quiere perpetuarse. Luego de que suenan sus trompetas de guerra, los venezolanos se alejan más de él. La encuestadora Datanálisis publicó un sondeo en el que se demuestra que el 80 por ciento no estuvo de acuerdo con sus declaraciones de guerra, y que el 66 por ciento no quiere que se rompa relaciones con Colombia.

Internacionalmente, su proyecto también languidece. Zelaya no ha sido restituido, Correa sigue en la línea de reconciliarse con Colombia, a pesar de los intentos de sabotaje por parte de Venezuela. Y si en el pasado se disputaban en América Latina dos modelos de izquierda, el de Chávez y el de Lula, este último se impuso por la pujanza económica y el liderazgo de Brasil en la región. La revolución chavista se ha quedado a medio camino, emulando, como dice Krauze, el fracasado y anacrónico modelo cubano.

Aunque su plan es quedarse en el gobierno hasta 2021, su tiempo ya está en declive y el oxígeno no le va a alcanzar. Ante este panorama, muchos piensan que Chávez podría buscar un incidente de militar para convertirse en el salvador de la patria amenazada. Encontrar el pretexto para perpetuarse. Una guerra que lo convertiría en el héroe que, según Krauze, Chávez siempre ha querido ser. “Hugo Chávez no es un héroe y él lo sabe. El espejo se lo dice cada mañana, cada noche (…) por eso insiste cada vez que puede en identificar a la patria con su persona, en señalar conspiraciones que lo buscan a él, que van por él y que, de triunfar, representarían el derrumbe de su país, del continente y hasta del mundo. A partir de esa quimera ha plantado la mala yerba de la discordia en la sociedad venezolana. Y a partir de esa quimera, llegado el caso, no vacilará en llevar a Venezuela al borde del precipicio. En eso sí se parece a Hitler, que en el búnker reclamaba a sus compatriotas la destrucción de puentes y ciudades alemanas antes que admitir su derrota, la derrota de sus mitologías”.

¿Qué tan peligroso es?

Esta semana el diario El País advirtió en un editorial que Chávez esta vez “se pasó de la raya”. Brasil suspendió el debate sobre el ingreso de Venezuela a Mercosur a raíz de las imprudentes declaratorias de guerra de Chávez. En Caracas y otras ciudades hubo inmediatas manifestaciones de rechazo a la hostil retórica del Presidente. No obstante, el viernes varios tanques de guerra y carros blindados se estaban movilizando a la frontera. Y ese mismo día les reiteró a los militares que se preparen para una eventual batalla. Mucha gente en Venezuela, en Colombia y en otras latitudes del continente se ha acostumbrado a oír los altisonantes vituperios de Chávez, sus continuas provocaciones que luego son dosificadas por él mismo con un aparente bálsamo de reconciliación. Algunos creen que son actuaciones irracionales, típicas de un loco. Otros, que es una calculada estrategia de engaño a sus electores. Pero Chávez no es un loco. El “fulgor mesiánico” que se apoderó de él, según su ex amante Herma Marksman, hace parte de su proyecto político. Es su concepto de poder. Es el camino que le trazó desde muy temprano a su revolución.

La diferencia entre sus vociferaciones del pasado y las más recientes se explica por la situación interna que está enfrentando Chávez. Su poder está declinando. Pero, con su compleja y sorprendente personalidad, Chávez podría buscar convertirse en un héroe redentor y ratificar así, que es amado por su pueblo. Revivir el mito de la revolución asediada por enemigos, que encarnan Bolívar y Fidel. La doble necesidad de heroísmo y martirio, que señala Krauze. Y un conflicto con Colombia, por irracional que parezca, le puede ayudar a construir ese destino. Ese anhelado lugar en la historia. ¿Será capaz de propiciar un incidente para lograrlo? No es descartable. Nadie tampoco creyó en su momento que el general Galtieri en Argentina se atreviera a declararle la guerra a Gran Bretaña en 1982. “En los anales del populismo autoritario de la región cualquier cosa puede pasar”, advirtió el editorial del Washington Post el jueves pasado. Eso es lo que algunos piensan en Colombia. Y nadie que lo conozca se atrevería a decir que esto no ocurrirá.

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July 11, 2008

Karl Rove, The White House And The Rule Of Law

If this were happening in our homeland countries (Argentina, Venezuela, Chile or Brazil); would be understandable. But it is happening in the land that is supposed to flag for the democracy, human rights, civil and criminal laws and systems working for you.

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Today was the deadline for a Judiciary Committee subpoena issued to Karl Rove, demanding his appearance before the Committee to testify on his role in the politicization of the Department of Justice and the politically selective prosecutions of Democrats. Unfortunately, Mr. Rove chose not to show up.

The claim that Mr. Rove and the White House make is that high-level aides to the president are totally immune from compelled congressional testimony. Not that there are certain subjects they cannot discuss in a public hearing, nor that the White House has a right to review questions that are asked, but that they are in a class entirely by themselves — a separate group that is above the reach of a subpoena and, consequently, above the law.

Over the past 18 months, congressional inquiries have uncovered a level of politicization that runs the breadth of the administration and profoundly threatens one of the core elements of our democracy — equal justice under law. We have seen it in the firing of nine U.S. Attorneys for partisan political purposes, in the hiring practices at the Justice Department, and apparently in the politically selective prosecution of Democrats like Alabama Governor Don Siegelman. Thorough investigation of these abuses of power requires that Congress get answers from the Executive Branch. By ignoring the Judiciary Committee subpoena, Karl Rove and the White House once again showed their utter disregard for our system of checks and balances, for Congress as a co-equal branch of government, and ultimately for the American people.

The question that now confronts the Judiciary Committee and, ultimately, the full House of Representatives, is what action to take in the face of such blatant defiance of the rule of law. As Chairman of the Judiciary Committee, I am considering all options. Regardless of the path we take, the end result must be the same: the full restoration of our Constitutional system of checks and balances and the principle that no one — not Karl Rove and not the president — is above the law.

January 21, 2008

Venezuela’s Chavez Calls Colombian President Uribe ‘Pawn Of Bush’

hugo the crab sadim, here being an example of a good leader, someone that think before talking 🙂

CARACAS (AP)–Venezuelan President Hugo Chavez launched a new volley of insults at Colombian leader Alvaro Uribe Sunday, calling him a “pawn” of Washington and a coward more fit to be a mafia boss than president.

Chavez also reiterated previous accusations that Uribe’s U.S.-allied government tried to sabotage the release of two hostages held by leftist rebels last month, saying the captives’ accounts of bombings in the area showed Colombia wanted to “dynamite” the handover.

The two Colombian captives – Clara Rojas and Consuelo Gonzalez – were eventually released by guerrillas to Venezuelan officials Jan. 10 in an operation overseen by the International Committee of the Red Cross. Colombia halted military operations for the successful handover and has denied trying to sabotage the earlier attempt.

“Uribe is a pawn of Bush,” Chavez said during his weekly TV and radio program. “That man doesn’t deserve to be president…coward, liar…Uribe is suitable to be a mafia boss.”

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December 21, 2007

Cold Case Informe Secreto

Bravo Laureano, que escrito tan bueno…

 

Por: Laureano Marquez

 

Señor Presidente: Siguiendo sus directrices y las pesquisas de investigación por usted sugeridas sobre el asesinato del Libertador, encontramos lo siguiente: Cartagena, septiembre 20, 1830. El Libertador escribe a Briceño Méndez: “Yo no puedo vivir entre asesinos y facciosos”. Primera alusión a la oposición venezolana fascista, golpista, asalariada de la CIA y agente del imperialismo yankee. Habla Bolívar de asesinos.

¿Sabe que lo quieren matar? Una misteriosa taza de té es encontrada por el general Silva en la mesilla de noche. La taza de porcelana china dibuja a un samurai contemplando una laguna de cisnes.

Primera contradicción: ¿Por qué una taza de porcelana china habría de retratar a un samurai? ¿Por qué un samurai habría de detenerse a contemplar una laguna de cisnes, situación tan poco afín a su naturaleza guerrera? (¿Samurai comiendo alpistai?) Raro… Si la taza es falsa, qué garantía tenemos de que el té no lo sea…

 

Soledad, octubre 18, 1830. Informes de nuestro servicio secreto aseguran que Bolívar se encontraba en Soledad (el pueblo). La fecha no es casual, coincide con el alzamiento de los militares y de los adecos en contra de Medina Angarita.

 

En este punto, es casi seguro que Rómulo Betancourt esté implicado. ¿Qué hacía en Barranquilla, destino inmediato del Padre de la Patria? ¿Cuáles eran los propósitos ocultos del Plan de Barranquilla? ¿Por qué hay huellas de Rómulo en la falsa taza china? Es de hacer notar algunos puntos que llamaron la atención de la agente Lilly: Bolívar viaja en el bergantín “Manuel”, propiedad del español Joaquín de Mier (quien coincidencialmente es el dueño de la Quinta de San Pedro Alejandrino… Sospechoso).

 

El apellido de este hombre no es casual, lanzado como candidato a Teniente Alcalde en Peñamellera (su Asturias natal), obtiene una victoria pírrica que es calificada por el alcalde en ejercicio como una “victoria de Mier…”, de allí le viene el patronímico.

 

Una fragata de nombre “Grampus” escolta al bergantín. Y ahora, Presidente, es que el caso se torna interesante. Esto es lo que Scotty descubrió: –La fragata Grampus supuestamente estaba fletada por Enarsa, pero, como se descubrió luego, son los servicios secretos de la CIA los que están detrás de esto y la fragata era realmente gringa.

 

Claro que en aquellos tiempos eran más burdos y dejaron muchos rastros.

 

–Un agente ingles, Sir Robert Wilson, está oculto en la fragata Grampus (¿No le suena el apellido?). Trae en las bodegas un baúl con 850 mil libras esterlinas no declaradas. Su plan es enlodar la reputación del general Bolívar y provocarle un disgusto que le conduzca a un infarto.

 

Fracasa en el intento, pero el mal queda hecho.

 

Si lo anterior le ha impresionado, jefe, cuando le cuente lo que descubrió el agente Jefries, se le van a poner los ojos puyúos: Santa Marta, diciembre 1º, 1830. El Libertador llega a esta ciudad y conoce a Próspero Reverend, supuesto médico francés que lo primero que hace es terciarle a El Libertador una toalla en el hombro (¿Le resulta familiar la escena?) Como lo sospecha: Próspero Reverend no es ningún médico francés, es el mismísimo Álvaro Uribe (imitando acento galo), haciéndose pasar por médico.

 

La coartada perfecta para envenenar a El Libertador; si no, ¿cómo se explica que Reverend sólo con ver a Bolívar diagnostique que “tiene los pulmones dañados” el mismo primero de diciembre, sin haber hecho ni siquiera una radiografía como manda el protocolo? Este diagnóstico es confirmado por el médico gringo de la fragata Grampus, el Dr. Night.

 

Como su excelencia sabe “nigth” quiere decir “noche”.

 

¿Quién más puede ser el Dr. Noche? Sí, señor, lo que sospecha, el mismo George W. Bush, el cual, incapaz de actuar ningún acento, tuvo que hacerse pasar por un gringo y así y todo lo hacía mal.

 

Cómo pudo llegarse a una situación de naturaleza tan absurda. Esto es lo que nuestra agente Lilly descubrió: –En el año 2008 la CIA logró (es decir logrará) desarrollar una máquina para viajar en el tiempo.

 

–Bush y Uribe conciben un plan para matar a El Libertador con el fin último de sacarlo a usted, Presidente, del juego y junto a Antonini Wilson y Rómulo Betancourt (por eso hacen una parada en la Caracas del 18 de octubre de 1945, no sólo para provocar el golpe contra Medina, sino para reclutar a Betancourt que ha diseñado la operación en el Plan de Barranquilla.

 

Por eso no es causal que Rómulo haya muerto en Nueva York: ¿Ajuste de cuentas en retrospectiva?. (Sólo Usted lo sabe). Viajan juntos a la Colombia de 1830 y buscan la manera de insertarse en el entorno íntimo de Bolívar. Esto explica el anacronismo de encontrar una huella de Rómulo en la falsa tacita china. Rómulo consiguió trabajo como mayordomo del Padre de la Patria, bajo el nombre de José Palacios.

 

–Antonini Wilson, pagado por la CIA, lleva el baúl con libras y no consigue que a El Libertador le dé el infarto al producirse el escándalo. Por eso entra en acción Uribe, haciéndose pasar por un médico francés que permanecía secuestrado en Guantánamo por el FBI, mientras duraba la operación.

 

–Bush supervisa todo personalmente y está preparado para transportar marines en la máquina del tiempo si falla Álvaro y es necesario invadir Santa Marta con la acusación de estar elaborando armas de destrucción masiva. Es lo que se conoce como el Plan Colombia II.

 

–El veneno usado es una combinación de “Bothrops altermatus” y “Durisis terrificus”, los cuales, al mezclarse, producen efectos coagulantes, proteolíticos, hemolíticos y neurotóxicos muy similares a la tuberculosis. Le fue inyectado con láser para no dejar ninguna huella.

 

–El resto es historia conocida: el mismo Uribe realizó la autopsia y –naturalmente– ocultó las evidencias. Pero como si esto fuera poco, el cadáver fue sustituido por un prototipo. El original está en una bóveda refrigerada en Fort Knox, de modo que analizar los restos será inútil.

 

Como puede notar, el asesinato de El Libertador es algo que, aunque sucedió, en cierta manera no ha sucedido y, por tanto, puede evitarse. Usted podría desarrollar una operación de contrainteligencia con el G2 para impedir el magnicidio.

 

Claro que si usted cambia de tal modo la historia, es muy probable que Bolívar vuelva a la presidencia de la Gran Colombia y ésta no se disuelva, con lo cual usted nunca será Presidente de Venezuela. La decisión es suya.

 

Nosotros cumplimos con investigar, en sus manos está la vida del Padre de la Patria.

 

Tenga presente que no hay crimen perfecto y que lo primero que los investigadores suelen preguntarse es a quién beneficia el asesinato.

 

¿Caso cerrado?

 

December 13, 2007

Muerte a la dictadura, fin del Embargo …

Si queremos acabar con la dictadura Cubana y desaparecer de una vez por todas el comunismo del continente hay que empezar por exigirle a USA que elimine el embargo. Esta no es una propuesta idealista, o fresa. Es una realidad, los comunistas no podrán detener a los cubanos el día que ellos vuelvan a tener fuerzas para exigir su libertad. Muerte a los dictadores, muerte a la dictadura. Viva Cuba sin el demente senil y asesino de Fidel.

December 5, 2007

Bush: Venezuela’s Chavez Defeat a ‘Vote for Democracy’

Bush: Venezuela’s Chavez Defeat a ‘Vote for Democracy’


04 December 2007
 

Wolfson report – Download MP3 (323k) audio clip
Listen to Wolfson report audio clip

President Bush says the people of Venezuela cast a vote for democracy when they rejected changes in their constitution proposed by President Hugo Chavez. We have more from VOA White House correspondent Paula Wolfson.

Venezuela's President Hugo Chavez, 13 Nov 2007
Hugo Chavez (file photo)

Among other things, President Chavez wanted to change the Venezuelan constitution to enable him to run indefinitely for re-election. Fifty-one percent of those who cast ballots voted no.

President Bush hailed the results at a White House news conference.

“The Venezuelan people rejected one-man rule. They voted for democracy,” he said.

President Bush was then asked how the United States can best counter Mr. Chavez’s efforts to gain influence throughout South and Central America.

President Bush answers reporters' questions during press conference at White House, 04 Dec 2007
President Bush answers reporters’ questions during press conference at White House, 04 Dec 2007

Mr. Bush said one way is to increase U.S. trade ties with its neighbors to the south. He made specific mention of the pending U.S. free trade agreement with Colombia. He said if Congress kills the agreement, it will send the wrong signal.

“It would be an insult to a friend. It would send a contradictory message to a country led by a very strong leader, who is working hard to deal with some very difficult problems, one of which is armed gangs of people that are ruthless and brutal people who just kidnap innocent people for the sake of achieving political objectives,” he said.

Congressional opponents of the deal say their objections are based on lingering concerns about the Colombian government’s human rights record.

Source: VOA News 

December 4, 2007

U.S. Finds Iran Halted Its Nuclear Arms Effort in 2003

Stephen Crowley/The New York Times

Stephen J. Hadley, the national security adviser, discussed Iran’s nuclear program at the White House.

By MARK MAZZETTI

 WASHINGTON, Dec. 3 — A new assessment by American intelligence agencies released Monday concludes that Iran halted its nuclear weapons program in 2003 and that the program remains frozen, contradicting a judgment two years ago that Tehran was working relentlessly toward building a nuclear bomb.

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