Archive for July, 2011

July 18, 2011

La salud de los presos políticos venezolanos

Que puede uno inteligentemente agregar al escrito de la Sra. Montero. Muy poco, nos gustaría mucho que lo leyeran para que se enteraran (si es que no lo saben) de la magnitud de la maldad robolucionaria. Pero es que hay quien se atreve a decir que “no son tan malos como otros” … díganle eso a los presos (políticos o regulares), díganselo a sus familiares o a la familia del Sr. Brito.

http://www.gentiuno.com/articulo.asp?articulo=10228

July 14, 2011

HRF deplora la condena a dos años de prisión contra Oswaldo Álvarez Paz

Nueva York (14 de julio de 2011) – La Human Rights Foundation (HRF) deploró hoy la condena a dos años de prisión dictada contra Oswaldo Álvarez Paz por expresar opiniones críticas del gobierno de Venezuela en un programa de televisión. La sentencia condenatoria se leyó anoche luego de 16 meses de juicio. En los próximos diez días, el juez debe definir si Álvarez Paz cumple su pena en la cárcel o bajo libertad condicional.

“El mensaje es claro: critique al presidente Chávez por la televisión y podrá convertirse en un criminal convicto”, dijo Thor Halvorssen Mendoza, presidente de la HRF. “Entre todos los casos de persecución política en Venezuela, el de Oswaldo Álvarez Paz es el que mejor representa el deterioro de la democracia venezolana. Un parlamentario lo denunció, un fiscal lo acusó, la policía política lo detuvo, y un juez lo condenó por criticar al presidente. Chávez no necesitó mover un dedo. El sistema represivo funciona a la perfección”, explicó Halvorssen.

El 8 de marzo de 2010, Álvarez Paz, ex gobernador de Zulia, criticó por televisión la situación de los derechos humanos en Venezuela y difundió información sobre supuestos vínculos del gobierno venezolano con el narcotráfico, con ETA y con las FARC. Al día siguiente, un miembro de la Asamblea Nacional denunció sus declaraciones ante el Ministerio Público (MP). Diez días después, el MP lo acusó formalmente por los delitos de conspiración, instigación pública a delinquir y difusión de información falsa. Álvarez Paz fue luego encarcelado en la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) por 51 días, y desde entonces ha estado bajo libertad condicional.

Anoche, el Tribunal 21° de Juicio del Área Metropolitana de Caracas leyó la parte dispositiva de la sentencia condenatoria, declarando a Álvarez Paz culpable de la comisión del delito de “difusión de información falsa” y condenándolo a dos años de prisión (durante el proceso penal el MP declinó las acusaciones por los otros dos delitos). De acuerdo al artículo 365 del Código Orgánico Procesal Penal de Venezuela, el juez tiene hasta diez días para hacer pública la sentencia escrita, en la que se definirá si Álvarez Paz debe cumplir su condena en la cárcel o bajo libertad condicional.

“Con esta condena, Venezuela continúa demostrándole al mundo que ha dejado de ser un país libre y democrático”, enfatizó Halvorssen.

El 5 de abril de 2010, HRF declaró a Álvarez Paz prisionero de conciencia del gobierno de Venezuela, luego de publicar un informe jurídico que determinó que las acciones a cargo de los distintos órganos del Estado venezolano que hicieron posible la acusación, detención y enjuiciamiento de Oswaldo Álvarez Paz, violaron el estándar internacional de protección de la libertad de expresión.

“El derecho internacional prohíbe la penalización de las expresiones u opiniones, especialmente cuando están dirigidas contra los funcionarios públicos, porque tales son las exigencias de una sociedad democrática”, señaló Javier El-Hage, director jurídico de la HRF. “La condena contra Oswaldo Álvarez Paz por expresar opiniones críticas contra el presidente Chávez y su gobierno viola el derecho internacional y hace al Estado venezolano responsable internacional”, concluyó El-Hage.

Desde el año 2000, el Estado venezolano ha venido restringiendo sistemáticamente el derecho a la libertad de expresión de las personas dentro de su territorio. Desde 2007, Venezuela ha sido condenada repetidas veces por la Comisión y la Corte Interamericana de Derechos Humanos por violaciones a la libertad de expresión. Venezuela es el único Estado del continente americano que no permite el ingreso de la Comisión a su territorio.

En 2008, el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela dictó una sentencia que declara “inejecutable” una sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, y que “solicita al Ejecutivo Nacional proceda a denunciar” la Convención Americana sobre Derechos Humanos “ante la evidente usurpación de funciones en que ha incurrido la Corte Interamericana”. Desde el año 2009, el índice para la libertad de expresión en el mundo, elaborado anualmente por la organización Freedom House, ha calificado a Venezuela como un país “no libre”. Otros Estados en el mundo con esta calificación son China, Corea del Norte, Cuba, Eritrea, Libia, Birmania y Turkmenistán.

La Human Rights Foundation (HRF) es una organización internacional, apolítica, dedicada a defender los derechos humanos en el continente americano. La Fundación centra su trabajo en los conceptos entrelazados de autodeterminación y libertad. Estos ideales encuentran su más alta expresión en la creencia de que todos los seres humanos tienen derecho a la libertad de expresión, de asociación con personas de ideas afines. Las personas que viven en una sociedad libre deben recibir el mismo trato y debido proceso de conformidad con la ley y deben tener asimismo, la oportunidad de participar en los asuntos públicos de su país. De la misma forma, los ideales de la HRF están determinados por la convicción de que todos los seres humanos tienen el derecho a estar libres de detenciones o exilios arbitrarios, de esclavitud y tortura y de la interferencia y coerción en asuntos de conciencia. La HRF no justifica ni aboga por la violencia. El Consejo Internacional de la HRF está constituido por individuos que fueron presos de conciencia como Vladimir Bukovsky, Palden Gyatso, Václav Havel, Mutabar Tadjibaeva, Ramón J. Velásquez, Elie Wiesel, y Harry Wu.

Contacto:
Pedro Pizano, Human Rights Foundation, (212) 246.8486pedro@thehrf.org.


Lea el informe sobre el caso de Oswaldo Álvarez Paz aquí.

Lea la carta del 5 de abril del 2010 enviada al presidente Chávez declarando a Oswaldo Álvarez Paz un prisionero de conciencia aquí.

July 12, 2011

The denial of medical treatment as a tool of torture in Venezuela

By Tamara Suju Roa
“La Razón”  June, 14th 2011
Comment and translation into English by Enrique ter Horst

A number of unjustly imprisoned Venezuelans – political prisoners – have had recourse to public scandal and international protection mechanisms, hunger strikes and other forms of protest in order to secure permission from the Venezuelan state to receive urgently needed medical treatment. The cases that come to mind immediately are the ones’ of Judge Maria Lourdes Afiuni, whose bleeding was allowed to continue for months before she was permitted to have the hysterectomy she needed, as well as the case of Wiiliam Saud, operated for four heart bypasses and treated for skin cancer only after the peaceful protests by the students of Operacion Libertad pressured the government to relent and allow the operation.

The right to health, however, is consecrated in article 83 of the Constitution of Venezuela as part of the right to life and as an obligation of the state, but its arbitrary and systematic denial to those unjustly imprisoned for political reasons clearly constitutes a form of torture. To deny medical attention to someone already psychologically weakened by arbitrary detention, as well as entirely dependent on the whim of those in power, is certainly a form of cruelty. One must imagine someone in such a situation, closed-in between four walls, fearing that treatment quite probably will be denied on purpose, his or her family fearing that the perversion of the power of the state can lead to his death and only able to scream to the world the outrage he or she is being subjected to. That is, if the scream can be heard beyond the prison walls.

The Government of Venezuela not only violates Venezuelan laws ordaining the protection of the right to life and health, but all international conventions and treaties, including the Universal Declaration of Human Rights, the American Convention on Human Rights, the United Nations Standard Minimum Rules for the Treatment of Prisoners, and I dare also  include the UN Convention against Torture and other Cruel, Inhuman or Demeaning Treatment or Punishment, as the concept of torture included therein is applicable to the treatment Venezuelan political prisoners are subjected to.

Indeed, according to this Convention, by “torture” shall be understood “…any act by which severe pain or suffering, whether physical or mental, is intentionally inflicted on a person for such purposes as obtaining from him or a third person information or a confession, punishing him for an act he or a third person has committed or is suspected of having committed, or intimidating or coercing him or a third person, or for any reason based on discrimination of any kind, when such pain or suffering is inflicted by or at the instigation of or with the consent or acquiescence of a public official or other person acting in an official capacity….” (Article 1). I ask the reader if under this concept the denial by the Venezuelan state to allow Alejandro Peña Esclusa, imprisoned in the dungeons of the SEBIN, the political police, to be treated for his prostate cancer is not torture, in addition to cruel and inhuman treatment? Let us recall that a month before his detention Peña Esclusa was operated for a radical prostatectomy and could not receive the necessary radio therapy for the complete eradication of his illness, and has suffered a relapse of the cancer. In order to benefit from this therapy Peña Esclusa requires a judicial authorization to receive such treatment in an aseptic environment only available in an appropriate health center, a measure of surveilled liberty for humanitarian reasons foreseen in the Criminal Procedure Code and which an independent judge would accord as a matter of routine but which now is arbitrarily denied to him. Is the government waiting for his cancer to methastasize?

Police Commissioner Lázaro Forero  urgently requires medical examination to determine the extent of his prostate enlargement and treatment for posible glaucoma. Metropolitan Police Officer Erasmo Bolívar requires to be operated on a knee and to be treated on his left eye after having been operated on his retina. Rolando Guevara suffers from a lumbocyatic hernia since August 2007 (diagnosed by doctors of the SEBIN and the Investigative Police) which has not been treated, and Jose Sanchez suffers from cronic gastritis and severe lumbago and needs rehabilitation treatment.

The government, in particular the Minister of the Interior and Justice, is in full knowledge of all of the above, as the provision of medical attention to the political prisoners mentioned by name are part of the agreement the government reached with the students of the so called Operación Libertad protest organized in front of the OAS office in Caracas. The Venezuelan State is the custodian of each of these prisoners of the Venezuelan “justice” system and is therefore responsible, by action and/or omission, of what might happen to them. These particular cases entail a special responsibility for the government, as in spite of its knowledge of their situation it denies them the right to health.

July 5, 2011

No le creí nada, Comandante

Publicado en el blog sin permiso ni conocimiento del autor, con el unico fin de difundir.

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Publicado el 02.07.2011 14:59
Por Gustavo Yepes

El castigo del embustero es no ser creído, aún cuando diga la verdad
Aristóteles

No le creí nada de lo que nos leyó, porque usted conmigo perdió la credibilidad hace muchísimo tiempo. Y no digo que no sea verdad lo que dijo, porque a lo mejor parte de ello es verdad, pero no porque usted lo dijo, sino porque simplemente es verdad.

¿Cómo creerle a quien tiene más de 30 años engañándonos? En los papeles que nos leyó estaba escrito algo acerca de “…modestas responsabilidades que la revolución me viene imponiendo desde hace más de 30 años”. Lo que intuíamos, ya usted lo confesó: hace más de 30 años, usted traicionó su juramento a la patria y por consiguiente toda su carrera militar fue un engaño.

¿Cómo creerle a quien una vez prometió redimirse mientras sostenía un crucifijo en la mano, para inmediatamente caernos a golpes con un martillo y mutilarnos con una hoz?

¿Cómo creerle a quien tiene por norma golpear a los compatriotas menos favorecidos para luego convencerlos de que fui yo quien los golpeó?

¿Cómo creerle a quien expropia y destruye la iniciativa privada después de habernos hecho creer, disfrazado de cordero y con bastantes kilos de menos que hoy, que iba a respetar a quien hoy masacra?

¿Cómo creerle a quien se indignaba, el 20 de junio de 1999 en cadena nacional, por el infierno que eran las cárceles, y en 12 años las convirtió en algo infinitamente peor que ese infierno? En ese Aló número 4 usted le prometió, al familiar de un recluso, la puesta en marcha del Plan Dignidad, para convertir a las cárceles “en sitios donde la gente convivan, donde vivan y no vayan a morir en vida”. Hoy sabemos que fue otra mentira.

¿Cómo creerle a quien ha despreciado el dolor y la angustia de venezolanos dignos como Franklin Brito (+), María Lourdes Afiuni y Alejandro Peña Esclusa, para mencionar sólo a unos pocos, y hoy intenta manipularnos para que nos compadezcamos de sus supuestos dolores y angustias?

Me imagino que un experto en lingüística o en la lectura del lenguaje gestual se debe dar un banquete analizando la lectura del comunicado. Yo, que muy poco sé de eso, pude notar algunos pequeños detalles que dicen mucho.

Si se fija bien, Comandante, notará que durante toda la lectura usted mantuvo una expresión circunspecta, con una que otra de esas sonrisitas cínicas a las que nos tiene acostumbrados. Esa expresión la mantuvo incluso cuando se refirió a sus hijas, al pueblo venezolano, a las mujeres y pare de contar. Sólo una vez se le escapó una sonrisa espontánea: cuando se refirió al pueblo cubano, para rematar al final leyendo que ese mensaje lo envía desde la Patria Grande. Ya sabemos, a confesión de parte, dónde están sus querencias y cuál es su Patria Grande.

Ya sabemos quien es el único ser, “aquel gigante que ya superó todos los tiempos y todos los lugares”, que es capaz de decirle qué es lo que debe hacer, ya no sólo en la dirección de su otra patria, sino hasta en los asuntos más personales.

Usted nos tiene acostumbrados a escucharlo hablar por horas y horas de lo humano y lo divino, de memoria, espontáneamente, y cuando le toca hablar de sí mismo, de su presunta enfermedad, lo hace leyendo unos papeles escritos por quién sabe quién. En esos papeles están escritas cosas que sólo se pueden decir de forma espontánea para que sean creíbles, pero usted, revestido de sus innegables dotes de actor, igual las leyó en cadena nacional. Aquí le van dos ejemplos: “…estoy obligado ahora a hablarles desde lo más hondo de mí mismo”; “Llegan a mi memoria, ahora mismo…”.

No quiero finalizar sin citar a Friedrich Nietzsche, el mismo filósofo de los “errores fundamentales” que estaba en sus papeles: “Lo que me preocupa no es que me hayas mentido, sino que, de ahora en adelante, ya no podré creer en ti”.

No Comandante. No le creí nada. Y si resulta ser verdad, no porque usted lo dijo sino porque es verdad, espero que sepa llevar su cruz a cuestas con la misma entereza con que los venezolanos hemos llevado la cruz que usted nos impuso a la fuerza.
Gustavo Yepes