Archive for April, 2011

April 29, 2011

La Venezuela feliz

Publicado sin permiso ni conocimiento del autor o el periodico, con  la unica intencion de difundir. 

La Venezuela feliz / Laureano Márquez /TalCual

La encuestadora Gallup que acaba de medir el índice de felicidad de los países del mundo, encontró que el nuestro es uno de los más felices del planeta. El listado es así: Dinamarca, Suecia, Canadá, Australia, Finlandia y Venezuela, empatada con la que le precede. Yo no tengo derecho a dudar de esta empresa encuestadora, porque siendo gringa ella y agente del imperio uno, estaría muy mal criticarla, la duda ofende. Así pues, doy por cierto que la felicidad se ha instalado entre nosotros. El 64% de nuestros compatriotas está sumamente contento y satisfecho. Son gente que transita nuestras calles, viaja en el Metro, hace mercado, cobra sueldos, manda niños al colegio y toma la autopista a oriente en Semana Santa.

Lo que me produjo la noticia es una cochina envidia: ¿Por qué estoy en el 36% y no en el 64? ¿Qué hace que una gente a la que le cortan la luz, no le pagan sueldos dignos ­al punto que hay que hacer huelga de hambre para lograr aumento­, a la que asesinan en las calles los fines de semana, esté tan feliz? Me temo que se trata de dos felicidades diferentes la de los daneses y la nuestra.

Quizá los daneses entienden la felicidad como una suerte de equilibrio entre el modo de vida colectivo y la satisfacción individual y creen que ésta en buena parte proviene de aquél. Creo que nuestra felicidad es mucho más individualista, que nuestra noción de colectivo tiene como límite una parrilla dominguera. Sabemos que aunque el país se hunda nos va a ir bien y en algunos casos, la cosa va más allá: nos va bien gracias a que el país se hunde, de que hay dinero fácil, de que es más rentable especular con las importaciones que fajarse a sembrar porque te expropian, sin contar a los que simplemente se chorean los fondos públicos, que deben estar felicísimos, por la impunidad con que lo hacen.

El hecho es que estamos felices, aunque eso arreche a los amargados como yo. Y en verdad se percibe: hasta el tipo que se te acerca a decirte que la vaina está muy mal y que a esta revolución no hay quien la aguante, lo hace campaneando un mayor de edad y manejando un carro último modelo. Me pregunto: ¿no será que la cosa entre nosotros es así y ya?, que hay gente empeñada en cambiar lo que se debe aceptar, como cuando uno ve a una persona revisando las bolsas de basura y te invade la angustia sociológica del “no puede ser” y frente a aquello, no falta un despreocupado que te diga: “déjalo tranquilo, vale, ahí donde tú lo ves, él es feliz así…”.

Los venezolanos les ganamos a los gringos, a los ingleses y hasta a los antiparabólicos españoles.

La agencia que reseñaba la noticia lo hizo diciendo algo como: “sorpresivamente Venezuela compartió el cuarto lugar con Finlandia”. Debo reconocer que ese “sorpresivamente” me golpeó. Traducido a la jerga de moda de los chamos que, cercanos al millón, han abandonado el país, ese “sorpresivamente” equivale a: “marico, esto tiene que ser mojón”. Y es que no se entiende por qué la gente nuestra huye masivamente de la felicidad para irse a vivir a países menos felices que el nuestro.

Ya viene la marcha del 1º de mayo. Creo que los partidarios del proceso no deberían dejar de lado esta reveladora encuesta Gallup del índice de felicidad global. Quizá hasta una consigna podría sacarse de ella para el desfile: ¡¡¡La Gallup lo dice!!! ¡¡¡y es la verdad!!! ¡¡¡que con mi comandante!!! ¡¡¡todo es felicidad!!!

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April 15, 2011

La gran revolución Cubana – desde adentro

Quisiéramos poder leer los comentarios de alguien dispuesto a defender la revolucion, sin insultar a nadie. Sera eso posible? 

Escrito por un joven en Cuba.

Nací en Cuba pero un extranjero tiene aquí más derechos que yo. Soy libre pero no puedo hablar lo que pienso ni decir lo que sueño.

Vivo en una democracia pero en mi vida solo he visto un partido, un solo punto de vista, un solo gobernante. Puedo votar en elecciones pero solamente se presenta un candidato.

Mi educación fue gratis pero tuve que trabajar voluntario en las escuelas del campo para que no me botaran de las escuelas gratuitas. Mi educación fue gratis pero no pude escoger lo que quería estudiar. Tengo un título universitario pero trabajo en un “paladar”, que oficialmente no existe ni se puede anunciar porque lo cierran.

Oficialmente no hay nada debido al bloqueo norteamericano, pero para los extranjeros el bloqueo no existe porque para los turistas hay de todo. Mi mamá me decía que en los gobiernos de antes, cuando no había que comer, se comía harina… ¿qué cosa es harina?

Mi cuidado médico es gratis pero en el dispensario no hay medicinas y el médico que nos toca en el barrio está muy ocupado manejando un taxi y la enfermera resuelve como jinetera y como está despierta toda la noche, no se la puede molestar por el día…

Tengo un televisor pero hay solo dos canales de televisión y la misma cara en los dos. Tengo un ventilador pero a veces no hay corriente eléctrica. Me gusta bañarme pero no siempre hay agua en mi barrio.

Cuando tengo cepillo para los dientes no hay pasta. Cuando tengo pasta no tengo cepillo. Tengo un lápiz pero no tengo papel. Cuando tengo lápiz y papel me recuerdo que no se puede escribir lo que se piensa.

Dicen que la vida se vive una sola vez…; se ve que el que escribió eso no estaba en Cuba . Aquí la vida no se vive, sino que se observa.

Escrito por un joven en Cuba.

April 8, 2011

“La teoría de las ventanas rotas”

Uno de los escritos mas interesantes que nos ha llegado en mucho tiempo.

En 1969, en la Universidad de Stanford (EEUU), el Prof. Philip Zimbardo realizó un experimento de psicología social. Dejó dos autos abandonados en la calle, dos autos idénticos, la misma marca, modelo y hasta color. Uno lo dejó en el Bronx, por entonces una zona pobre y conflictiva de Nueva York y el otro en Palo Alto, una zona rica y tranquila de California. Dos autos idénticos abandonados, dos barrios con poblaciones muy diferentes y un equipo de especialistas en psicología social estudiando las conductas de la gente en cada sitio.

Resultó que el auto abandonado en el Bronx comenzó a ser vandalizado en pocas horas. Perdió las llantas, el motor, los espejos, el radio, etc. Todo lo aprovechable se lo llevaron, y lo que no, lo destruyeron. En cambio el auto abandonado en Palo Alto se mantuvo intacto.

Es común atribuir a la pobreza las causas del delito. Atribución en la que coinciden las posiciones ideológicas más conservadoras, (de derecha y de izquierda). Sin embargo, el experimento en cuestión no finalizó ahí, cuando el auto abandonado en el Bronx ya estaba deshecho y el de Palo ebAlto llevaba una semana impecable, los investigadores decidieron romper un vidrio del automóvil de Palo Alto, California. El resultado fue que se desató el mismo proceso que en el Bronx de Nueva York y el robo, la violencia y el vandalismo redujeron el vehículo al mismo estado que el del barrio pobre.

¿Por qué el vidrio roto en el auto abandonado en un vecindario supuestamente seguro es capaz de disparar todo un proceso delictivo?

No se trata de pobreza. Evidentemente es algo que tiene que ver con la psicología, el comportamiento humano y con las relaciones sociales.

Un vidrio roto en un auto abandonado transmite una idea de deterioro, de desinterés, de despreocupación que va rompiendo códigos de convivencia, como de ausencia de ley, de normas, de reglas, como que todo vale nada. Cada nuevo ataque que sufre el auto reafirma y multiplica esa idea, hasta que la escalada de actos, cada vez peores, se vuelve incontenible, desembocando en una violencia irracional.

En experimentos posteriores (James Q. Wilson y George Kelling) desarrollaron la ‘teoría de las ventanas rotas’, misma que desde un punto de vista criminológico concluye que el delito es mayor en las zonas donde el descuido, la suciedad, el desorden y el maltrato son mayores.

Si se rompe un vidrio de una ventana de un edificio y nadie lo repara, pronto estarán rotos todos los demás. Si una comunidad exhibe signos de deterioro, y esto es algo que parece no importarle a nadie, entonces allí se generará el delito. Si se cometen ‘esas pequeñas faltas’ como estacionarse en lugar prohibido, exceder el límite de velocidad o pasarse una luz roja y estas pequeñas faltas no son sancionadas, entonces comenzarán a desarrollarse faltas mayores y luego delitos cada vez más graves.

Si los parques y otros espacios públicos son deteriorados progresivamente y nadie toma acciones al respecto, estos lugares serán abandonados por la mayoría de la gente (que deja de salir de sus casas por temor a las pandillas), esos mismos espacios abandonados por la gente serán progresivamente ocupados por los delincuentes.

La respuesta de los estudiosos fue más contundente aun, indicando que, ante el descuido y el desorden, crecen muchos males sociales y se degenera el entorno.

Tan sólo vea un ejemplo en casa: si un padre de familia deja que su casa tenga algunos desperfectos, como falta de pintura de las paredes en mal estado, malos hábitos de limpieza, malos hábitos alimenticios, malas palabras, falta de respeto entre los miembros del núcleo familiar, etc., etc., etc., entonces poco a poco se caerá en un descuido de las relaciones interpersonales de los familiares y comenzarán a crear malas relaciones con la sociedad en general y quizá algún día llegarán a caer  en prisión.

Esa puede ser una hipótesis de la descomposición de la sociedad colombiana, venezolana y mexicana, la falta de apego a los valores universales, la falta de respeto de la sociedad entre sí, y hacia las autoridades (extorsión y soborno) y viceversa, la corrupción en todos los niveles, la falta de educación y formación de cultura urbana y la falta de oportunidades, ha generado un país con ventanas rotas, con muchas ventanas rotas y nadie parece estar dispuesto a repararlas.

La solución a este problema yo no la tengo estimado lector, pero he comenzado a reparar las ventanas de mi casa, estoy tratando de mejorar los hábitos alimenticios de mi familia, le he pedido a todos los miembros de la familia que evitemos decir malas palabras delante de nuestros hijos, también hemos acordado no mentir, ni siquiera mentiras pequeñas, porque no hay mentiras pequeñas, ni grandes, una mentira es una mentira y punto, hemos acordado aceptar las consecuencias de nuestros actos con valor y responsabilidad, pero sobre todo dar una buena dosis de educación a nuestros hijos, con esto y con la ayuda de Dios espero comenzar a cambiar en algo lo que antes hubiera hecho mal, he soñado que los míos algún día repitan esto el día de mañana, con la finalidad de que los hijos de mis hijos, o los nietos de mis hijos vean algún día, un nuevo Pais…

April 4, 2011

Sobre la libertad de expresión en Venezuela y el Premio Rodolfo Walsh

Reproducido sin permiso de la autora, sin conocimiento de la misma o veracidad de la autoría de la carta. Sin embargo, todo lo acá expresado es realidad, quien lo dude, solo investigue.

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Señora Decana:

Acabo de leer que la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata entregará el Premio Rodolfo Walsh al presidente venezolano. Junto a esta noticia leí su declaración acerca de su convencimiento de que en Venezuela existe democracia y libertad de expresión. Respeto profundamente las posiciones políticas de cada quien, por supuesto siempre y cuando estos acompañamientos no supongan apoyar lo inapoyable. No puedo respetar a los nazis, como tampoco pude ni puedo respetar a videlistas, violistas, galtieristas o pinochetistas.

En realidad me dirijo a usted porque se permite opinar sobre este país sin conocer su realidad y esto es muy penoso. Siento una cierta simpatía por su Universidad simplemente porque allí ejerció el profesorado uno de nuestros grandes: Pedro Henríquez Ureña, y me parece muy triste que una universidad como esta y un nombre como el de Rodolfo Walsh -a quien leí y cuya obra aprecio gracias a mis profesores del exilio sureño- se utilicen para avalar a un gobierno militarista y de corte totalitario, para nada democrático y para nada respetuoso de la libertad de expresión. Un gobierno de talante fascista que ha dividido a este país en “patriotas” y “apátridas”, en “chavistas” y “escuálidos”, y pare usted de contar. La libertad de expresión que existe aún aquí, profesora, es porque una gran parte de los venezolanos nos hemos aferrado con uñas y dientes a la posibilidad de vivir en democracia. No nos callamos, sencillamente no nos callamos. ¿Es democrático, señora profesora, que los estudiantes universitarios tengan que declararse en huelga de hambre y coser sus bocas para que les aumenten las becas y los recursos para los comedores? Pues sí, profesora, eso sucede en esta Venezuela democrática. ¿Sabía usted, señora profesora, del acoso al que son sometidas las universidades públicas simplemente porque en ellas los partidarios de Chávez no ganan una sola elección, ni estudiantil ni profesoral? ¿Sabía usted que poco a poco se las va estrangulando presupuestariamente? ¿Sabe usted a quién le manda a echar “gas del bueno” su premiado? Aquí lo tiene: http://www.youtube.com/watch?v=WkwI5ym8Ryo . Pues sí, a los estudiantes. ¿Una revolución sin jóvenes? No le parece insólito. ¿Una revolución sin obreros? Lea, por favor, quién es Rubén González. Le adelanto algo: es el presidente del Sindicato de Ferrominera del Orinoco. ¿Qué pasó con él? ¿Por qué estuvo preso? ¿Sabía usted que llamar a huelga es un delito en este país? Sí, Rubén González, sindicalista chavista, estuvo preso por ese delito ¿Y sabe usted cómo salió de la cárcel? Por la determinación de los jóvenes de esta tierra, de una de las más brillantes y hermosas generaciones de estudiantes que ha tenido este país.

¿Sabía usted que los caraqueños eligieron a un alcalde de la oposición? ¿Sabe con cuántos votos? Se lo digo: 800.000. ¿Sabe lo que pasó? Pues que, tras su triunfo, “democráticamente” le quitaron la sede de la Alcaldía, los bomberos, los hospitales, las escuelas, y así cada una de sus competencias, y lo dejaron con 5.000 trabajadores a cuestas y sin recursos. ¿Es esto democrático, profesora? ¿No es tan legítimo él como Chávez? ¿O es que los votos no chavistas valen menos? Pues sí, profesora, así es exactamente. ¿Sabía usted que por una apresurada y tramposa modificación de la ley electoral, la oposición, con el 52% de los votos, apenas sacó 65 diputados, y el chavismo con el 48% sacó 98 diputados en las elecciones legislativas del año pasado? ¿Es esto democrático, señora profesora?

¿Sabía usted que aquí murió en huelga de hambre el señor FRANKLIN BRITO? Busque, por favor, investigue, profesora. Esta muerte hiere, profesora, lacera. Busque, por favor, quién es María de Lourdes Afiuni; también Carlos Chancellor. Investigue, profesora, por favor. Como usted sabe, un profesor debería ir siempre tras la verdad para poder enseñar correctamente a sus alumnos. Recuerdo con inmenso respeto, admiración y cariño a muchos de los míos, varios de ellos de aquellos lados.

¿Sabía usted que este gobierno, en sus doce años, ha despilfarrado MIL MILLONES DE MILLONES DE DÓLARES? Venga a visitarnos y creerá que llegó a la Luna por los huecos de las calles y autopistas. Infraestructura destrozada, hospitales en el suelo… En fin, tras derrochar ese montón de dinero, tenemos un país-chatarra.

Me apena lo que pasa en el Cono Sur con ciertos intelectuales y profesores. En la Universidad Central de Venezuela, donde me formé, tuve la oportunidad de recibir clases de varios que llegaron aquí perseguidos por las dictaduras que ustedes padecieron y que fueron acogidos por esas mismas universidades que hoy son atacadas y acorraladas desde el poder. Con ellos aprendí a rechazar el fascismo, el militarismo, el autoritarismo, la autocracia, las dictaduras, etc., etc., etc. y hoy me parece vergonzosa y triste la simpatía con la que ven lo que sucede en Venezuela. Estoy segura de que no lo querrían para sus países… ¿Sabe usted lo que es padecer una, dos y tres cadenas de radio y televisión diarias, de siete u ocho horas? Una letanía eterna de insultos, vulgaridades y burlas… y promesas, promesas, promesas del “comunicador popular”. Por favor, hay que ser realmente cínico o definitivamente vivir en la zona de Marte que no fue destruida por el capitalismo para premiar semejante abuso con un país. Le envío aquí el enlace para que lo comparta con sus alumnos. Le aseguro que ni Albert Einstein ni James Head ni cualquier científico de la imperialista NASA pudo decirlo con más propiedad que el laureado: http://www.youtube.com/watch?v=zWAa_c-_8m4

Usted celebra el nacimiento de Telesur. También yo porque mientras más medios de comunicación existan, mientras más diversidad exista, más personas tendrán voz. Ahora, ¿sabe usted que aquí se cerró el canal de TV más antiguo del país? ¿Sabe cuántas emisoras de radio se han cerrado? Más de treinta… ¿Sabe cuántos comunicadores quedaron en la calle? ¿Cuántos trabajadores, cuántas familias quedaron en la calle? Solo de Radio Caracas Televisión más de 3.000. ¿Y esto también se premia? Por cierto, ¿ha visto por Telesur algunos de los hechos que aquí señalo? ¿No? Pues la entiendo. Simplemente nada de esto existe, como tampoco se trasmiten, ni por Telesur ni por las demás televisoras pagadas por el Estado venezolano y secuestradas por el gobierno chavista para hacerse propaganda, los 40 o 50 o 60 muertos semanales, ni las cientos de protestas por falta de seguridad, vivienda, agua, luz, carreteras o simplemente por reclamar los sueldos atrasados. O las protestas y automutilaciones en las cárceles… donde mueren más de 400 presos al año, más de uno por día… o la lenta lentísima muerte de FRANKLIN BRITO.

Casi para terminar, ¿por qué cree usted, profesora, que nuestros jóvenes se van del país? ¿Porque son “vende patria”, como los llama el premiado, o porque no ven futuro? ¿Sabía usted que este JAMÁS fue un país de emigrantes? ¿Sabía usted que el 53% de los médicos que se gradúan emigra? ¿Sabía usted que en esta sangría hemos perdido más de 15.000 médicos, todos formados en universidades públicas? ¿Sabe usted lo que eso significa? ¿Tiene idea de cuánto le ha costado a Venezuela formarlos y el costo que tiene esto para la salud de los venezolanos? Nosotros sí lo sabemos. Le podría hacer mil preguntas más, pero no… Solo le agradezco que averigüe quién era FRANKLIN BRITO. Vaya a sus fotos, mírelas bien y en esa injusta, dolorosa, tristísima muerte tendrá usted de cuerpo presente el “compromiso social” de su homenajeado “comunicador popular”. Por cierto, ¿no reparten allí algún premio a la insensibilidad? Sobrarían nombres que ponerle. ¿Jorge Eduardo Acosta*, tal vez?

*Para quienes no lo sepan, este personaje, conocido como “El Tigre” Acosta, es uno de torturadores de la ESMA y uno de los implicados en la muerte del periodista y escritor Rodolfo Walsh

Qué vergüenza con Rodolfo Walsh.

Saludos,

Maribel Espinoza

PD. En realidad no me gusta importunar a nadie, pero cuando opinan sin fundamento sobre la realidad de mi país siento que es un irrespeto hacia quienes tenemos que padecerla. Después de todo, este es mi lugar en el mundo (simplemente para recordar a uno de mis actores favoritos y a una de las más hermosas películas que nos ha regalado la cinematografía argentina). Finalmente, ¿sabe cuántos muertos ha generado la inseguridad durante la “revolución” chavista? Lea bien: 125.000. Sí, leyó bien: CIENTO VEINTICINCO MIL SERES HUMANOS, CON MADRES, HIJOS, ESPOSAS, NOVIAS, HERMANOS Y… SUEÑOS.

FRANKLIN BRITOhttp://www.talcualdigital.com/Avances/Viewer.aspx?id=40046&secid=45.

April 4, 2011

La traición de Chávez y el chulismo uruguayo

Publicado sin permiso del autor, con la única finalidad de difundir.

Esta nota es desgarradora, imaginarnos por un segundo estar en los pies de esta familia corta la respiracion. Pero en realidad tal como lo expresa el autor, su suerte no es unica, muy por el contrario es la suerte de tantos miles de Venezolanos que dia con dia tienen que sufrir el desgobierno venezolano. La tierra del rey SADIM, quien vuelve mierda todo lo que toca.

2 Abril, 2011

No se lo deseo a mi peor enemigo: que su nieto sea picado por un alacrán y no encuentre a su alrededor quién lo atienda. Ningún ambulatorio cuenta con el suero que paralice la acción del veneno y evite que le afecte el páncreas y lo suma en un grado de envenenamiento severo. Que Dios se compadezca de usted si el seguro con que cuenta no es aceptado por la clínica a la que lo lleva y que en el colmo de la desvergüenza y la insolencia exija noventa y cinco mil bolívares de ingreso por atenderlo.

Créame: si no dispone de unos realitos, un compadre generoso o un patrón que se compadezca – y no tiene más que un par de horas para conseguirlos – su nieto se le morirá en los brazos. Sucede en la Caracas de hoy, en la Venezuela de hoy, en plena revolución bolivariana del siglo XXI. Y nadie puede desmentírmelo, pues me sucedió a mí. Y no hace un año ni hace una década: me sucedió ayer, a las dos de la tarde, jueves 341 de marzo de 2011. Mientras estrujaba los ahorros para pagar mis impuestos.

Mientras lo hacía y antes de enterarme de la dolorosa experiencia de mi bien amado nieto, leía en los periódicos del día que esos impuestos con los que el SENIAT me esquilma, así como los ingresos petroleros de la patria en que ese nieto vio la luz del cielo no están destinados a mejorar los sueldos de enfermeras y enfermeros, a mejorar los salarios de los médicos, a actualizar, renovar y potenciar las instalaciones hospitalarias, a asegurar la vida de nuestros niños dotando a todos los ambulatorios de zonas susceptibles de los terroríficos ataques de esas especies de los sueros, medicinas y otros rubros necesarios para salvarle la vida a nuestros humildes habitantes.

De ninguna manera: van a engrosar la necesidad de seguir inflando el ego colosal, descomunal, apoteósico, interplanetario del infame teniente coronel que destruye y traiciona a nuestra Patria, entregando sus niños, adolescentes, madres y padres al hampa desbordada, a la pobreza inmisericorde, a la soledad y la desasistencia. A los 53.000 millones de dólares que hasta ayer le regalara a Nicaragua, a Cuba, a Bolivia, a Ecuador, a Argentina, a Brasil, a Irán, para garantizar la expansión de sus delirios y extravagancias, deben sumarse los diez millones de dólares que le regaló hace unas horas al Uruguay para que pongan en marcha la mejoría de un par de hospitales.

¿Y nosotros, los venezolanos? ¿Obligados a pagar noventa y cinco mil bolívares por obtener el ingreso a un cuarto de una clínica caraqueña? Chávez y su pandilla de ladrones y estafadores no tienen remedio. Son la canalla golpista, la depredación desatada, el robo, el estupro, la violencia. Allá los venezolanos que sumidos en su ignorancia les siguen los olores.

Pero la oposición está obligada a proponer soluciones, rápidas y radicales. Luchar ya mismo por una mejoría del sistema de salud y comprometerse con alma y vida en darle salud, justicia, seguridad, cultura y educación a nuestros hijos. Quien sea que asuma las riendas del país, que nos asegure que un simple y menudo escorpión no acabará con las esperanzas de una vida. ¿Será posible?