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June 3, 2009

La Totonataria

Por: Omar Estacio
2001

El llamado “Vergatario” ha resultado un fiasco. La mentira, la falsedad, el ocultamiento, son de vida precaria. Pronto se determinó que el fulano celular era un fraude más de un individuo bocón, aguajero, inescrupuloso y que como lo demostraremos, presume de lo que carece.

El teléfono no se fabrica, ni se ensambla en Venezuela. Es “made in China”. Pero lo más grave: para simular una supuesta revolución en el precio de las telecomunicaciones, se vendió por debajo de su costo de fabricación, subsidiado por petrodólares, de manera que la pretendida masificación del aparatejo naufragó, de inmediato, en sus exiguos inventarios.

—Tome su número, señor. Vamos por el 220 y a usted le tocó el turno 43.586 mil…

Los hospitales mueren de mengua, pero Chávez cuasiregala aparatos móviles para hacer demagogia. Aparte de todo, ya han comenzado a llover las quejas de los pocos usuarios. Se le descarga la batería a la segunda llamada. Se “guinda” como ocurre con las computadoras de pésima calidad y por si fuese poco, la onda de telecomunicación va y viene, como esas hombrías postizas e intermitentes.

Uno de los mayores anhelos de nuestros padres fundadores, fue la civilidad. Las enseñanzas de Carreño contenidas en su célebre “Manual” no constituyeron un vademécum de frivolidad, sino compendio compatriota para que todos pudiésemos coexistir dentro de un mínimo de buenos modales. El “Moral y Luces son nuestras primeras necesidades” que todavía resuena en nuestros oídos, es emplazamiento en el mismo sentido: o nos comportamos como gente o nuestro pretendido país, no sobrepasará las cotas de peonada.

Fomentar el chiste de burdel, el lenguaje cloacal o genital, puede parecer popular y arrancar alguna carcajada, en una primera instancia, pero drena los escasos saldos de urbanidad luego de diez años bajo la égida del sedicente padrote que, a través de la TV, ha sido capaz de ofrecerle sexo a su esposa.

Siempre ha ocurrido en los cuarteles, los gimnasios y en las concentraciones de hombres. En el exacerbado machismo o la exaltación excesiva de lo viril subyace, ahí, larvada, latente, una tendencia que aflora luego del segundo trago.

Verga, tiene varias acepciones. Mástil, percha perpendicular en las embarcaciones a vela. Fusta o látigo corto. Arco de acero de una ballesta y finalmente, forma coloquial de llamar el miembro viril.

Vergatario es un morfema flexivo de esto último. Ser un vergatario, no es otra cosa que actuar como un pene enhiesto o en erección.

Salvo que sea ninfómana, dudo que cualquier dama guste de portar un adminículo con tal tipo de evocaciones. Será gracioso, quizá, en una despedida de soltera, pero mencionarlo en una comunicación con sus hijos, su pareja, sus relacionados o amigos, no pasará de ser un signo de procacidad. “Llámame a mi vergatario, amorcito”.

Llevarse a la boca un celular con semejante connotación fálica o restregárselo en un cachete o colocárselo en el bolsillo trasero del pantalón, tampoco es cosa de hombres. Este servidor no hace jactancia de ser macho o machote, pero en todo caso si es que tengo que descender a la vulgaridad me sentiría más a tono comunicándome a través de una “Totonataria”. O de una “Cucataria”.

Cada cual con sus preferencias personales, a reserva del sacrosanto derecho que tenemos los demás mortales de no adoptar ciertos gustos ajenos.

Lo que sí es verdaderamente perturbador, es el que se reprime, el que oculta lo que es, en realidad, a través de falsos machismos. Lo mencionábamos al comienzo. Dime de qué presumes y te diré de qué careces, con el subproducto de resentimiento, odio, complejos, malquerencias sociales en tal clase de inhibidos. Mucha tela qué cortar para Freud, Adler y estudiosos de las desviaciones de conducta.

Pretender posar de anticapitalista pero colocársele en decúbito ventral a las más voraces empresas, brasileñas, rusas o chinas. Querer hacerse pasar por hombrón por medio de la vulgaridad, pese a que la coprolalia suele ser velo de inclinaciones encapsuladas.

¡Mejor, sálgase de ese closet, comandante!
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“El que teme decir lo que piensa, acaba por no pensar lo que no puede decir”.
Giovanni Sartori

June 3, 2009

Carta de Ivan SImonovis al Parlamento Europeo

Today at 6:33pm
Sres.
Presidente Hans – Pert Pöttering y demás miembros del Parlamento Europeo
Rue Wiertz 60Wiertzstraat 60B-1047. Bruxelles

Mi nombre es Iván Simonovis, de 49 años de edad y de profesión Investigador Criminal. Durante 23 años ininterrumpidos trabajé en la Policía de investigación Criminal de Venezuela y, por mis meritos, en el año 2000 fui escogido para ocupar el cargo de Secretario de Seguridad Ciudadana del Distrito Capital durante los fatídicos hechos del 11 de Abril de 2002. Mi función era la coordinación y supervisión de las políticas de seguridad pública de la ciudad de Caracas, Venezuela.

Me encuentro encarcelado Dirección General Sectorial de los Servicios de Inteligencia y Prevención del Ministerio del Interior y Justicia (DI SIP), en Caracas, Venezuela, desde el 22 de Noviembre del 2004, condenado a 30 años de presidio, es decir a una condena de muerte, después de un juicio de 3 años (el juicio mas largo de la historia venezolana) además de 4 años y 6 meses de encarcelamiento, por el delito de complicidad correspectiva en relación con la muerte de 2 de los 19 fallecidos en Caracas el 11 de abril de 2002.

Permanezco, en efecto, en una celda de 4 metros cuadrados en el sótano de la sede de la policía política en Caracas, sin ventilación ni luz natural. Solo tengo acceso a la luz del sol, 2 horas cada 2 fines de semana. En total 48 horas, [2 días] al año de luz natural. El lugar donde me encuentro no es una cárcel, es la sede de la policía política de Venezuela y estas instalaciones no están diseñadas para albergar durante tanto tiempo a una persona privada de libertad. En consecuencia y dadas estas condiciones ha habido un franco deterioro de mis condiciones físicas y mentales que han ameritado recibir atención médica, en algunos casos hasta operaciones quirúrgicas cuando la he necesitado. Hay además una severa restricción de mi derecho a recibir visitas de familiares, amigos, representantes de ONG nacionales e internacionacionales, periodistas violando así artículos de la Convención Americana de DDHH de San José, Costa Rica.

Se me siguió un juicio sin sentido y completamente insustancial por la20muerte de solo 2 de las 19 personas lamentablemente fallecidas aquel 11 de abril, que se desarrollo durante 225 audiencias. Tal juicio fue radicado en un tribunal a 100 kilómetros de Caracas, que es el lugar donde he permanecido detenido, lo que ha implicado viajar esposado más de 39.000 kilómetros.

Durante el juicio, fue escuchada la declaración de 198 testigos de los hechos y 48 expertos; se evaluaron mas de 250 experticias técnico-científicas; se analizaron más de 5.700 fotografías y videos. Ninguna de esas pruebas demuestra mi culpabilidad en cuanto a los hechos que se me imputaron.

En ese mismo periodo de tiempo, fueron identificadas 67 personas, todas afectas al Gobierno de Hugo Chávez, disparando con armas largas y cortas contra manifestantes opositores desarmados. Todas estas personas fueron absueltas o perdonadas por el Presidente de la República mediante una Ley de Amnistía dictada por la Asamblea Nacional a petición de aquel, en Diciembre de 2007.

El día 3 de Abril fui condenado a 30 años de presidio sin ningún tipo de atenuante o beneficio, procesal por el delito de “complicidad correspectiva” sin autores materiales, insisto una pena de muerte.

Esta abominable sentencia no es ni siquiera comparable a la reciente sentencia dictada al ex-Presidente Peruano Alberto Fujimori, condenado a 25 años de cárcel por su autoría intelectual, desde la Presidencia de la Republica, en asesinatos con alevosí a, secuestro agravado y lesiones graves en hechos ocurridos en los años 1991 y 1992 en el Perú.

Señores: mi casa ha sido atacada con bombas molotov; mi familia, incluyendo a mis hijos menores de edad, ha sido amenazada en su integridad física de manera pública por grupos radicales armados, afectos al gobierno nacional; mi esposa, quien además actúa como mi abogado y al igual que mis hijos, posee ciudadanía española, ha sido sometida al escarnio público, ha sido amenazada en canales de televisión y emisoras de radio oficiales y ha sido atacada en su honra de persona y de mujer de manera sistemática por grupos de personas afectas al gobierno que eran trasladados hasta la parte externa de la sede del tribunal para proferir insultos y amenazas durante su salida y entrada de las audiencias.

Hemos acudido a todas las instancias judiciales y agotado todos los recursos que la ley venezolana establece, para lograr que se realice un juicio justo y apegado al respeto a los derechos humanos, todo lo cual ha sido infructuoso.

Esta carta posiblemente ocasione consecuencias negativas para mi y mi familia, pero ante mi creciente estado de indefensión y ante la sistemática violación de mis derechos humanos, acudo respetuosamente a ustedes para solicitarles que, en consecución de la resolución recientemente aprobada por el Parlamento Europeo referida a la situación de persecución política en Venezuela, agoten todos los mecanismos posibles para que una comisión de ese Parlamento visite nuestro país y pueda constatar la situación de uso de la justicia para la persecución política.

El caso que les he narrado no es el único. En Venezuela existen más de 40 presos políticos, victimas del castigo a la disidencia política.

Les estaré siempre agradecido de cualquier gestión que pudiera hacer ese Parlamento para ayudar a la protección de los derechos humanos y evitar que casos como este sigan ocurriendo en Venezuela. Mi esposa y abogada está y a su absoluta disposición para sostener esta conversación personalmente con quien se le indique. Para ampliar los miles de detalles, vejaciones y agresiones que esta nota no incluye. Para llevar todos los documentos que sustentan cada una de mis palabras. Para hacer la diligencia que fuere para obtener del Parlamento Europeo la ayuda que solicito en medida desesperada.

Atentamente
Iván Simonovis
Prisionero Político