Por James Nava

El pueblo norteamericano ha tomado su decisión y ha sido contundente. Con el 53% de los votos, Barack Obama ha ganado la presidencia de los EE.UU.

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El pueblo norteamericano ha tomado su decisión y ha sido contundente. Con el 53% de los votos y 349 votos electorales (a falta de 2 Estados por adjudicar), Barack Obama ha ganado la presidencia de los EE.UU frente a John McCain, que ha obtenido 162 votos electorales.

Su mensaje de cambio e ilusión ha calado en el electorado, que ha llevado al primer afroamericano de su Historia a la Casa Blanca, como ejemplo de que en este país todo es posible. Lo ha dicho el propio presidente electo: “América es el lugar donde todas las cosas son posibles”.

Barack Obama, 47 años, Graduado en Ciencias Políticas por la Universidad de Columbia y doctorado magna cum laude en Derecho por la Universidad de Harvard, miembro del Senado Estatal de Illinois en el período 1997-2005, y Senador por Illinois desde 2005, se ha convertido en el último exponente del Sueño Americano, capaz de dejar atrás las divisiones raciales y acumular un índice social de apoyo mayoritario, expresado en más de 62 millones de votos.

En su discurso de aceptación, Obama ha prometido un nuevo tipo de liderazgo para hacer frente a los desafíos del futuro, proponiendo “un nuevo espíritu de patriotismo, servicio y sacrificio”. Ha puntualizado que “No somos una colección de estados republicanos y demócratas. Somos iglesias, casas, demócratas, republicanos, blancos negros, discapacitados… Todos somos América”, recuperando el mensaje de unidad que tanta falta le va a hacer.

También ha reconocido con cortesía que “Esta noche he recibido una gran felicitación del Senador McCain, que también ha luchado y se ha sacrificado por América. Enhorabuena. También a Palin. Y espero poder trabajar con ellos”.

Ha tenido palabras para su esposa Michelle: “Mi mejor amiga en los últimos 14 años, el amor de mi vida, la futura Primera Dama de Estados Unidos”, que ponen de manifiesto la excelente sintonía en la pareja. Y para su abuela fallecida el día anterior a las elecciones, Madelyn Dunham: “Sé que me está viendo ahora”.

Se ha dirigido al público que lo ha apoyado al expresar: “Nunca olvidaré que esta victoria os pertenece. No empezamos con dinero ni apoyos. Esto lo han construido hombres y mujeres que donaron 5 ó 10 dólares a la campaña, gente que lucha por una casa, jóvenes, una red de voluntarios… Ésta es vuestra victoria…Sé que no lo hicisteis sólo por mí. Sabemos los desafíos que nos esperan: la crisis financiera, las guerras en Irak y Afganistán, las hipotecas, las facturas de los colegios o de los hospitales que tienen que pagar padres y madres…No lo haremos en un año. Pero América, lo haremos, os lo prometo”,

Ha hecho hincapié en que: “Siempre seré honesto con los retos a los que nos enfrentamos. Y os escucharé, sobre todo cuando no estéis de acuerdo”. Ha recordado juiciosamente las palabras de Abraham Lincoln: “Somos amigos, no enemigos”.

Ha concluido que: “Un nuevo liderazgo en América ha empezado… Democracia, libertad, oportunidades… América puede cambiar”.

John McCain, humilde y caballero en la derrota, ha felicitado a Obama y ha expresado con rotundidad que “EE.UU ha hablado, y ha hablado claro”. El Republicano, con una generosidad y compromiso que le honra, ha tendido su ayuda al presidente electo al señalar que “son tiempos difíciles, y aunque siguen vigentes muchas de nuestras diferencias, le ofrezco hacer todo lo que esté en mi mano para ayudarle a afrontar los retos que le esperan”.

También ha manifestado que: “Ambos somos compatriotas y, por favor, créanme cuando les digo que no hay relación que signifique para mí más que esa. Debemos trabajar juntos para conseguir que nuestro país vuelva a avanzar”.

Ha dicho que “Obama inspiró las esperanzas de muchos estadounidenses”. McCain vuelve así a hacer honor al slogan de su campaña: “Country first” (el país primero) y gala de un comportamiento ejemplar.

Ahora se abre una nueva etapa que han votado millones de personas, a Obama le corresponde hacer realidad esas esperanzas de cambio e ilusión, que son las que le han llevado a la Casa Blanca. No ha sido su historial legislativo o su experiencia, casi nula, son las palabras, el discurso y las emociones que ha sabido envolver en un mensaje que ha calado en la gente. Será, pues, un presidente profundamente emocional, que apelará con su exquisita retórica verbal a los sentimientos americanos de patriotismo y unidad, sacrificio y sueños.

Como ha expresado acertadamente McCain, “ayer era mi oponente, hoy es mi presidente”. El respeto por la Presidencia y por su magnífico logro histórico, que lo tiene de parte de todos aquí en E.UU, no debe nublar nuestro entendimiento. El tiempo deberá dilucidar si Obama se conduce como un buen Presidente o no. A partir del 20 de enero de 2009 tendrá esa oportunidad.

El Partido Republicano deberá extraer conclusiones de esta derrota electoral. EE.UU es una nación que necesitan ilusión y confianza, algo que supieron dar en su momento Presidentes como Ronald Reagan, Bill Clinton o George W. Bush. Y ahora Barack Obama. Lo positivo es que cuenta con una base electoral inmensa, más de 55 millones de votos en unas elecciones propicias para votar otras opciones. Eso es un capital humano con el que se puede enfrentar el futuro con entusiasmo y buenas expectativas. Perder por un margen de 6 puntos en tiempos de crisis es una derrota históricamente habitual y en modo alguno catastrófica.

Los valores de confianza y optimismo siempre dan buenos resultados electorales en este país, el Partido Republicano deberá recuperarlos con urgencia, así como esos otros valores generados en la Revolución Reagan, que aún siguen muy vivos en la sociedad norteamericana, pero que necesitan ser defendidos con valentía y seguridad en un nuevo proyecto de futuro.

Quienes fuera de EE.UU comparan a Obama con algunos de sus líderes políticos, en un triste afán de emular o identificarse con el presidente electo, también deben saber algo que no tardarán en descubrir por sí mismos: Obama tiene su propia agenda política, muy lejos de las políticas de Europa, por poner un ejemplo, y que desarrollará un programa netamente americano, para América y sus intereses, si cabe más multilateral en las formas, pero que no haya equivocaciones, será un Presidente norteamericano, no un títere de otros países o de los sectores de prensa que lo han acompañado en esta carrera electoral.

Lo ha demostrado desde que empezaron las primarias hasta ahora, con un giro sustancial en muchas de sus opiniones y posturas políticas. Que esto sea así, es la mejor esperanza para quienes apostamos por que Obama desarrolle políticas acertadas para EE.UU y su liderazgo global. Que lo consiga, el tiempo lo dirá. Si su mensaje no tiene contenido o defiende posturas equivocadas, como muchos denuncian, entonces este tiempo que ahora se abre será de incertidumbres, riesgos y el preludio de una nueva batalla electoral por encumbrar a un nuevo Presidente digno de los EE.UU.

Como el futuro del país, todo está abierto ahora.

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