“RAMIREZ: ENCÁRGATE DE LOS OLÍMPICOS”

“ME SALUDAN A MAO!”.

En su último monólogo televisivo Chávez le ha encomendado a PDVSA una nueva tarea. Ya no es la de producir petróleo, o la de construir casas, o la de importar huevos, o la de distribuir arroz, o la de transportar a Danny Glover, o la de expropiar a CEMEX, o la de financiar a Piedad Córdoba, o la de adoctrinar politicamente a sus empleados. Ahora se trata de entrenar a los atletas que irán a las olimpíadas futuras.
Después del fracaso vergonzoso del régimen “revolucionario” en los juegos olímpicos que acaban de terminar, Chávez, huyendo hacia adelante, ha declarado a los 109 atletas “héroes de la patria”. Los atletas, jóvenes deseosos de hacer un buen papel, fueron las principales víctimas de la insensatez del dictador, quien pronosticó al verlos partir que los atletas regresarían cargados de medallas. La realidad fue otra. La delegación de Togo, compuesta por tres atletas, empató a Venezuela en el medallero con una de bronce. Los seis atletas de Zimbabue se llevaron tres medallas. Los escasos atletas de Jamaica se llevaron nueve medallas.
Los juegos olímpicos son una vitrina al mundo, por parte de las naciones. Unas, como China, son una potencia olímpica debido al financiamiento estatal masivo, estimado en unos $500 millones en estas olimpíadas (solo para la formación de atletas, sin incluir los gastos de la organización). Otras, como los Estados Unidos, son una potencia olímpica debido al apoyo del pueblo, ya que el estado no aporta ni un solo centavo. Los atletas son financiados por empresas, por organizaciones cívicas y por ellos mismos, pidiendo de puerta a puerta. En Venezuela Chávez ha utilizado el deporte olímpico para tratar de hacer lo que hizo Cuba en el pasado pero fracasó estrepitosamente. Los atletas se lo echaron en cara al regreso de Peking: “Nosotros somos esclavos y nos mantienen callados”, le dijo la esgrimista Alejandra Benítez en su cara.
La reacción de Chávez fue típica: “Ramírez, encárgate de esto, chico. Abre una oficina para que se ocupen de los atletas, de sus necesidades….”. Ramírez se cuadró marcialmente, como corresponde al futuro libertador de Bolivia.
Ahora Chávez tendrá a quien echarle la culpa por el próximo fracaso. “PDVSA nos hizo quedar mál. Pero eso no se queda así. Adán, encárgate de eso”.
Publicado por Gustavo Coronel

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