Oposición quiere llevar a Chávez al siquiatra

CASTO OCANDO
El Nuevo Herald


Una nueva cara del imprevisible presidente venezolano Hugo Chávez activa más alarmas que chistes en un país acostumbrado a las extravagancias del líder bolivariano: su salud mental.

Según expertos, antiguos colaboradores y juristas, las numerosas señales de conductas extremas protagonizadas por el presidente Chávez podrían justificar el inicio de un proceso constitucional para establecer si está lo suficientemente cuerdo para llevar las riendas del país tras nueve años de gobierno.

Entre los temas que se estudian para su presentación al Tribunal Supremo de Justicia: los insultos que pronunció contra la oposición luego de la derrota en el referendo del 2 de diciembre, la orden de exhumar los restos de Simón Bolívar para comprobar su hipótesis de que el Libertador murió asesinado por la oligarquía colombiana y la apología del consumo de la hoja de coca, prohibida legalmente en Venezuela, entre otras.

Juristas del partido opositor Acción Democrática (AD) amplían una petición que ya fue rechazada en el 2002 por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) para ordenar una evaluación siquiátrica que determine si Chávez sufre de incapacidad mental.

La Constitución venezolana prevé en el Artículo 233 la declaración de falta absoluta del presidente en razón de “su incapacidad física o mental permanente, certificada por una junta médica designada por el Tribunal Supremo de Justicia y con aprobación de la Asamblea Nacional”.

“Chávez ha dado muestra cada día que pasa de no estar en sus cabales y de actuar de una manera no acorde con lo sensato, lo prudente, de la forma ecuánime que tiene que tener como presidente”, dijo a El Nuevo Herald Víctor Bolívar, presidente de AD y redactor de la petición presentada ante el TSJ en el 2002.

Bolívar dijo que en la nueva petición que presentarán en breve incluirán nuevas evidencias aportadas por un equipo de siquiatras que han documentado su conducta de “persona desbordada y sociópata”. El tema de la salud mental del presidente venezolano fue motivo de una polémica reciente cuando el Ministe- rio de Salud renovó una prohibición de que los siquiatras y medios de comunicación se pronuncien sobre el estado mental de Chávez.

Un comunicado emitido en febrero pasado y firmado por Lionel Muñoz, coordinador nacional de Salud Mental del Ministerio de Salud, advirtió de sanciones a siquiatras y medios informativos que promuevan “el uso y abuso del irrespeto de la majestad del Estado y de nuestro presidente”.

Significativamente, la prohibición ministerial fue anunciada al día siguiente de que Chávez disertó en un programa de televisión sobre las posibles razones de la extinción de la vida en Marte.

“Yo soy uno que dice, y esto es apenas una elucubración mía, por supuesto, en Marte, ¿por qué no pudo haber habido vida? ¿por qué no? A lo mejor la acabamos (…) A lo mejor en Marte producían (…) puercos, y acabamos, se acabó, el recalentamiento, un proceso similar al que aquí llevamos, pudo haber acabado con la vida en Marte”, dijo el mandatario cuando conversaba en vivo con un grupo de científicos venezolanos que integraban una misión a la Antártida para estudiar los efectos del calentamiento global.

Además de afirmaciones extravagantes, los opositores han criticado la “insensatez” de muchos proyectos chavistas, como la construcción de ”gallineros verticales” en el techo de los barrios pobres de Caracas para resolver el problema del abastecimiento, la promoción de cultivos hidropónicos en avenidas céntricas de la capital o la construcción de un gasoducto entre Venezuela y Argentina.

“¿Promover un gasoducto transamazónico no es, acaso, una señal de locura? Ni hay reservas suficientes de gas en Venezuela para alimentar ese proyecto, ni hay dinero para financiarlo, ni el análisis económico mas superficial lo respalda, ni hay suficiente cañería para construirlo ni la gente es tonta para permitir que se construya un gasoducto por la mitad de la cuenca amazónica”, escribió Gustavo Coronel, ex ejecutivo de la petrolera estatal PDVSA.

Según expertos, una señal llamativa de los aparentes desajustes del mandatario fueron los repetidos episo- dios en los que Chávez defendió abiertamente el uso de la hoja de coca.

En un discurso ante la Asamblea Nacional de Venezuela a principios de enero, Chávez reconoció que recibe envíos regulares de hoja de coca de parte de su colega boliviano, Evo Morales, y exaltó sus presuntas propie- dades benéficas.

En una reciente cumbre de presidentes andinos, Chávez no sólo volvió a defender las bondades de la hoja de coca, sino que incluso la consumió públicamente durante una reunión que se televisaba a varios países.

Los comentarios sobre conductas fuera de los común protagonizadas por el presidente Chávez se remon- tan a la época de su primera candidatura presidencial en 1998.

Uno de sus asesores en comunicaciones en ese momento, que pidió no ser identificado, describió a El Nuevo Herald como el entonces candidato solía dejar una silla desocupada en el comedor durante una cena entre amigos, reservada para “el espíritu del Libertador Simón Bolívar”.

Hasta ahora se han divulado por lo menos cuatro perfiles sicológicos del presidente Chávez y las patologías que lo pudieran afectar.

Los análisis coinciden en un mismo diagnóstico: personalidad narcisista.

El siquiatra Edmundo Chirinos, que en el pasado fue terapeuta del presidente Chávez, declinó comentar para el Nuevo Herald por razones profesionales, pero en una entrevista para la revista Die Zeit, de Alemania en el 2003 definió a Chávez como un “narcisista”.

“Chávez es un ser humano que durante su desarrollo se quedó en la etapa de pubertad” y que “sólo se puede manejar jerárquicamente con otras personas”, explicó Chirinos en la entrevista.

Pero en otra entrevista con The New Yorker, Chirinos consideró que, además de tener un carácter “impredecible y desconcertante” con “trazos de narcisismo”, el mandatario “no es diferente a usted o a mí”, sino ”una persona mentalmente saludable, un hombre totalmente normal”.

Los presuntos trastornos del líder venezolano cumplen por lo menos una docena de los criterios establecidos por la Organización Mundial de la Salud y la Asociación de Siquiatras de Estados Unidos para personalidades “histriónico-narcisistas”, aseguró la siquiatra María J. Bustamante, ex profesora de la Universidad de Harvard con una consulta privada en Caracas.

Entre los rasgos sobresalen un sentido grandioso de la propia importancia, intensas fantasías de poder, demanda excesiva de admiración, sentido de ungido, estallidos emotivos, carencia de empatía, empleo de un dis- curso excesivamente impresionista, despliegue de autodramatización teatral y una tendencia a sentirse herido con facilidad.

“El inquilino de Miraflores exhibe muchos de los síntomas de este desorden de origen orgánico producido por una descompensación de su economía corporal y notablemente de su sistema nervioso, lo cual resulta en gra ves conflictos de su vida de relación”, explicó Bustamante en un estudio publicado en el 2000, cuando Chávez llevaba poco más de un año en el poder.

La especialista dijo que entre los síntomas más visibles del fenómeno “están sus tics y paroxismos”, los que define como “descargas motoras bruscas que interrumpen o cambian la dirección de sus gestos”.

“Sus características encajan dentro del trastorno narcisista de personalidad”, escribió el siquiatra venezo- lano Eloy Silvio Pomenta, académico de la Escuela de Medicina de la Universidad Central de Venezuela y autor de libro El trastorno de la personalidad borderline, en un análisis publicado en agosto del 2007.

Según Pomenta, quien fue presidente de la Sociedad Venezolana de Siquiatría, los rasgos que definen la perso- nalidad narcisista incluyen ”un ego anormalmente hipertrofiado”, una adicción a los homenajes y gratificaciones, incapacidad de establecer relaciones afectivas, juicios falseados de la realidad, explosiones de rabia narcisista y una envidia destructiva que acaba con “todo lo bueno y valioso que exista, para que no haya nada que envidiar”.

Analizando a Chávez a partir de su discurso, el profesor Pedro Melchor, siquiatra de la Facultad de Medi- cina de la Universidad de Miami, encuentra afirmaciones que muestran “un sentimiento mesiánico, de super- ioridad, de omnipotencia” que se presenta principalmente en “personas bipolares”.

“Chávez está escalando y se está poniendo cada vez más hiperverbal, habla demasiado y con frecuencia cosas incoherentes”, sostiene el especialista de la UM.

Pero otros expertos consideran que la conducta de Chávez no tipifica una lista de patologías o desórdenes mentales en particular, sino que expresa desajustes emocionales normales que se repiten en muchas personas.

“A mi juicio no hay locura”, sostiene el siquiatra Roberto D’Vries. “Lo que hay es un comportamiento de una persona que tiene un gran poder y que muestra ciertos desajustes emocionales ante la pérdida de ese poder”.

El siquiatra dijo que la conducta de Chávez no evaluarse a través de la siquiatría o las patologías mentales, sino a la luz de lo que denominó “la dinámica del poder” en el mandatario.

“Chávez está en una fase de poder decadente y creo que su inconsciente comienza a evaluar que ya no es tan poderoso como antes, y esto genera incongruencias. Hay una sensación de pérdida de poder y, cuando eso ocurre, la persona comienza a mostrarse errática”.

Publicado el sábado 15 de marzo del 2008

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