Si Tascón es de la CIA, yo me salgo

La verdad es que estoy preocupado con la noticia que nos ha dado Dios Dado Cabello, al decir que Tascón es “un instrumento del imperio…”. Miren que yo había escuchado cosas raras en Venezuela, pero algo como esto, jamás.
 
Si se pudiera sacar algo bueno de estos años de locura que han azotado a Venezuela, es descubrir que nuestra capacidad de asombro es infinita. Vivimos de asombro en asombro; uno se descuida un ratico, por ejemplo, yendo a un restaurante o a un cine, y si en el interin mantenemos el celular apagado, segurito que cuando lo activemos de nuevo, alguien te llama para avisarte que algo inesperado pasó mientras estábamos descuidados.
 
–¿Viste la vaina?
–¿Cuál vaina? Era Laureano Márquez, quien me agarró totalmente desprevenido.
 
–Pero tú si eres irresponsable, con ese teléfono apagado. ¡El rey Juan Carlos mandó a callar a Chávez y tú, incomunicado y comiendo! ¡Qué bolas! En Venezuela no hay día ni hora en la que no esté pasando una vaina, qué palabrita tan útil en estos momentos, porque no hay otra forma de explicar esta vaina que estamos viviendo.
 
Tenemos todo el tiempo la adrenalina a millón, por eso no entiendo a los dementes que, como si fuera poco el estado de nervios en el que andamos, arriesgan sus vidas inútilmente, lanzándose en pequeños parapentes desde un edificio o bajando, irresponsablemente y sin oxigeno, más de cien metros al fondo del mar; otros se amarran una cuerda de un pie y se tiran sin paracaídas desde un puente, y ni hablar de los que viajan a remotas e inútiles regiones heladas de nuestro planeta.
 
El otro día me encontré con uno de los amigos del Proyecto Cumbre y le dije que realmente los felicitaba por sus conquistas del Everest y del Polo Norte, pero no me aguanté y le propuse que ya que ellos son tan osados y valientes, trataran de llegar con una manifestación hasta Miraflores. ¡Eso sí sería un barril de adrenalina! Aún recuerdo el día que Zapata me propuso integrarme a la CIA. Estaba muy nervioso pero acepté ir a la reunión, sobre todo por curiosidad.
 
La cita se fijó a la 6:00 pm en el antiguo Hotel Hilton (hoy, Alba), pensé que era una reunión muy secreta y llegué al hotel sudando y volteando paranoico hacia los lados. Me extrañó no conseguir puesto en el estacionamiento y, para rematar, el parquero me dijo: –Señor Nazoa, ¿usted va a la reunión de la CIA?.. Es en el Gran Salón.
 
Entré con dificultad al Gran Salón, debido al gentío. Había cerca de 2.000 personas ¡Todos agentes de la CIA! Zapata me anunció: –Señoras y señores, un aplauso para nuestro nuevo agente, ¡el Come huevos..! En el escenario estaban también Graterolacho, Laureano, Ana Black, Teodoro, María Corina Machado, Marianella Salazar, Kico, Baduel, Ismael García y, por supuesto, Alberto Federico Ravell, entre otros. Al único que no vi fue a Tascón, imagino que estaría en alguna misión secreta en contra de este gobierno.
 
Acepté trabajar para la CIA porque es una agencia tan eficiente y seria, que es capaz de hacer que sus casi 5 millones de agentes en Venezuela voten contra Chávez.
 
Tengo entendido que en estos días vieron a Lina Ron reunida en la Embajada de EE UU. Espero que mi jefe, el embajador norteamericano en Caracas, me aclare esta situación; porque de ser cierto eso y que Luis Tascón es de la CIA, yo me salgo.
Claudio Nazoa
 
Publicado originalmente por el Diario El Nacional de Venezuela,
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