Archive for February 19th, 2008

February 19, 2008

¡Este Chávez!

Fernando Londoño

Si nunca vuelven las oportunidades perdidas, no tendrá Venezuela lágrimas para verter por las que perdió en estos años en los que Hugo Chávez despilfarró la mayor bonanza petrolera de su historia, y acaso la última para esta generación.

Nunca ha sido tan pobre la nación hermana como ahora, cuando debió ser más rica. Cuando pudo convertirse en una potencia en los biocombustibles, para abrirle alternativas a una riqueza petrolera, inmensa pero que fatalmente se agotará; cuando pudo crear un polo de desarrollo industrial gigantesco, para penetrar en su provecho el cercano mercado de los Estados Unidos; cuando pudo ser el centro del desarrollo energético, tecnológico y ambiental de América Latina; cuando pudo situarse a la cabeza del enriquecimiento humano de este continente, Venezuela ha malgastado cuanto le dio la Providencia en todas las torpezas, los excesos y las corruptelas de este dictador de opereta.
Los viejos dictadores, con todas sus equivocaciones y violencias, eran cuando menos eficaces. Como para aplacar su conciencia y justificar su triste paso por la vida de los pueblos, dejaban puentes y caminos y puertos y canales. Pues ni eso le quedará a Venezuela cuando haga el balance de estos tiempos calamitosos.
Chávez es un personaje extraño. Nació dotado de una mecánica verbal apenas comparable con la de Fidel Castro, con una cierta habilidad para mimetizarse entre el follaje de los resentimientos y los odios colectivos, de modo que parezca, a primera vista, el reparador de antiguas injusticias. Tiene la excelente memoria de los resentidos y el histrionismo de unos cuantos de los payasos que extrañas circunstancias hicieron poderosos. Talento medianísimo, ilustración inferior, inexistentes los frenos morales, ambición que lo desborda, carece también de cualquier rigor para la autocrítica. En suma, que es un sujeto de alta peligrosidad.

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February 19, 2008

Al oído de un bolivariano

Fernando Londoño Hoyos

Ante el Congreso de Angostura, reunido el 15 de febrero de 1819 en medio de las peores dificultades, pronunció Bolívar el más grande de sus discursos políticos y la más encendida y fulgurante oración que se haya dicho jamás en este Continente. Como se le exigiera que se convirtiese en mandatario vitalicio, o poco menos, trató la materia con estas palabras lapidarias:

“…nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un Ciudadano el Poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle, y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía”.

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