Guerra asimétrica bacteriológica

Elides J. Rojas L.

El imperio no descansa. Manipularon virus y bacterias para destruir la revolución

El doctor Lester Pedi Lon, toda una luminaria, profesor de la Universidad Tiramealgo de Santa Clara, Cuba, graduado con honores en Ciencias de la Megalomanía y otras desviaciones en la Universidad de Camagüey, PhD en Cultivos Organopónicos de Yuca Frita, especialista en identificación de virus, bacterias bizcas y células anarquistas y Magister Scientiarum en mascada de coca cruda, entregó el esperado informe al Alto Consejo Federado de Mando del proceso venezolano; es decir, a Hugo Chávez.

Las primeras líneas ya eran para preocuparse. Lo demás, como mínimo, era para ordenar la evacuación inmediata de toda la población.

El doctor Lester había identificado una enorme conspiración mundial, encabezada por el imperio, cuya arma principal era la ciencia torcida. La guerra bacteriológica había comenzado.

Ciertamente. El líder intercontinental, con esa preocupación patriótica que no lo abandona jamás, había explicado a la nación que sospechaba que su última bronquitis era producto de una nube tóxica que lanzó el imperio sobre Cuba justo cuando él andaba sirviendo compota de pollo por esos lados. Una presunción empírica que el doctor Lester comprobó después.

Luego, lograron atrapar un extraño mosquito, mutación del viejo conocido Aedes Aegypti, que no dejó lugar a dudas del ataque imperial. El extraño insecto tenía una letal inyectadora de repetición automática incorporada a su cabeza y no tenía alitas. En su lugar, dos minimotores a reacción lo hacían el mosquito más rápido del mundo. Esta diabólica creación de la CIA venía dotada con un par de tanques de titanio repletos de la Cepa X-666 o lo que es lo mismo, dengue antisocialista del tipo cuánto hay pa’eso.

La advertencia de Lester va más allá. La revolución está en peligro. El virus X-10 millones de votos, también conocido como petróleo crudo, fue lanzado hace unos años sobre las calles de toda Venezuela y ya deja ver sus efectos devastadores. La bacteria, manipulada en los laboratorios del FBI en combinación con las transnacionales del motor en Detroit, es la causante de los gigantescos huecos que acaban los vehículos de revolucionarios y contrarrevolucionarios sin distinción de raza, credo o carnet del PSUV.

Otro virus, tal vez el peor de todos, el X-4F1992 fue concebido en los laboratorios del BM y el FMI y rociado sobre el territorio venezolano a través de los satélites de DirecTV. Es un arma de destrucción masiva, probada con éxito miles de veces en Cuba por el imperio y pega justamente donde duele. Esta bacteria desintegra en el acto a pollos, vacas, toros, gallinas, huevos, leche, trigo, maíz, sardinas, marranos, medicamentos, repuestos para carros, dólares para Internet o gasolina en la frontera. En su versión repotenciada también pulveriza votos chavistas.

Todo lo vuelve caca. O coca.

erojas@eluniversal.com

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: