Lecciones desde Machiques

Veneconomia Opina 21-01-2008

Este fin de semana Hugo Chávez dio nuevas lecciones de cómo no se debe manejar la economía de un país, desde su Aló Presidente número 301, realizado en una recuperada planta láctea de Machiques en el Zulia.

Para comenzar, Chávez mostró nuevamente que es claro que no tiene ni la más remota idea que desde el 2 de diciembre su mandato presidencial tiene fecha de vencimiento y que él ni es dueño del país ni del erario público. De allí lo inapropiado y fuera de lugar de su acostumbrada expresión “yo he pagado”, para referirse a las inversiones que hace el Estado. Parece que también se le olvida que quienes pagan esas inversiones son los venezolanos con sus impuestos y su cuota parte de los ingresos del petróleo.

También dejó claro que tiene graves fallas para entender los preceptos fundamentales de cómo funciona la economía de un país. Esta deficiencia presidencial quedó en evidencia cuando desbordado por la lamentable realidad de la falta de producción de leche en el país, tomó medidas apresuradas, incompletas, erradas y dictatoriales.

Primero, increpó indignado a los trabajadores encargados de la Planta Láctea Socialista de Machiques, que se aprestaban a producir queso y yogurt (productos rentables) y les ordenó procesar (a pérdida) sólo leche en polvo, condenando así a esta recién recuperada procesadora a una eventual quiebra.

Luego anunció el incremento de 36,36% del costo del lácteo crudo a nivel de productor, el cual pasaría de Bs.F.1,10 a Bs.F.1,50.

Aunque a primera vista esto sería algo que celebrar, pues los precios estaban congelados desde 2005, la alegría dura poco dado que el aumento aún es insuficiente para cubrir los costos de producción. Por otro lado, al no autorizar aumentos de los precios en la cadena completa de producción láctea, está generando más distorsiones y obligando también al detallista a vender ahora con más pérdida.

Peor aún, ordena limitar el uso de la leche para producir derivados como el yogurt, quesos, leches procesadas azucaradas, entre otros, a pesar de que éstos son suplementos alimenticios habituales en la dieta del venezolano.

El gobernante al insistir en mantener los controles de precios pretende, contra toda lógica económica, obligar a todo un sector de la economía a no ser rentable ni productivo. No ha entendido que el sistema de control de precios está colapsando y que ha llevado a la desinversión, a la merma de la producción nacional y por ende, a hacer endémica la escasez y el desabastecimiento.

Un detalle que revela esta caótica situación, es el hecho de que los productos de la cesta básica con precios regulados, cuando se consiguen, son vendidos con un sobreprecio de 126,3% en promedio, según el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros, Cendas.

Para colmo, el mandatario continúa utilizando la amenaza, la coerción y el ataque a la propiedad privada para “estimular la inversión y la producción”. Así lo único que se le ocurre es amenazar con expropiar a las empresas que vendan la leche sobre el precio regulado o a las que la vendan a procesadoras privadas que se dediquen a la producción de quesos y derivados. ¡Así no se gobierna!.

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