Archive for January 4th, 2008

January 4, 2008

Supuestamente – Las Horas Amargas del Comandante

¿Qué pasó en esas horas? ¿Quién le puso cara al Presidente? Luisa Estela votó por el NO. Purga en el PSUV, rueda Jorge Rodríguez

Si algo debe llamar la atención de los venezolanos es largo tiempo que tardó el Consejo Nacional Electoral en dar a conocer los primeros resultados de los escrutinios. Dado que las mesas electorales cerraron dentro del horario estipulado y no hubo prórroga, resulta extraño que no se haya cumplido con la promesa de revelar las primeras cifras luego de las siete de la noche, tal como lo prometió Tibisay Lucena. Cuando se descifre este misterio, se sabrá a ciencia cierta que tan democrático y honesto es el CNE.

Se sabe que las autoridades electorales recibieron una llamada desde Miraflores para que retardaran el primer boletín oficial, mientras los jerarcas del oficialismo establecían una estrategia para aceptar o modificar los resultados. Pero tan intención fue conjurada por el alto mando militar que llevaba su propia cuenta de votos, y estaba al tanto de que en los grandes centros electorales el Gobierno perdía por una diferencia abrumadora, de casi diez puntos, a favor de quienes votaron NO y aquellos que apoyaron el SI.

Tales resultados implicaban claramente un voto de rechazo no sólo para el oficialismo sino para el presidente Chávez, que quedaba al desnudo y colgado de la brocha porque su supuesto arraigo popular terminaba siendo sólo flatos y perfume, es decir, mentira y disimulo. Ante tal situación, al Jefe del Estado no le quedó otra salida que chantajear al CNE y a la FAN con el fantasma de una crisis política de consecuencias impredecibles.

Sólo una parte del CNE le compró la mentira, pero de inmediato fue denunciado en sus intenciones por dos rectores de ese ente electoral, quienes avisaron a la FAN del proyecto de fraude propulsado desde Miraflores.

El Alto Mando Militar pidió una reunión a solas con el Presidente de la República y le hizo ver a éste lo inconveniente de su actitud, le alertó sobre el repudio de la FAN frente a un fraude y le exigió aceptar los resultados o atenerse a las consecuencias.

-Yo no puedo aceptar esa diferencia de votos tan grande entre la oposición y el Gobierno- les dijo el Presidente. Pierdo piso político y quedo muy débil ante la opinión pública, a merced de mis enemigos. Soy el Comandante de la FAN y ustedes no pueden debilitarme de esa manera tanto nacional como internacionalmente. Piensen no sólo en mí sino en la soberanía del país -gimoteó, como es común en él.

Luego advirtió: ‘Con esas cifras haré el ridículo y la presidencia de la república quedará debilitada’.

Se produjo un silencio y luego un grupo de generales salió del salón a deliberar. ‘¿Qué hacemos con él? Ayer nos quería pisotear y ponernos a gritar socialismo o muerte… Hoy nos pide que lo mantengamos con vida’, comentaron.

-No vale la pena lanzárselo a los lobos. Desde hoy en adelante las cosas cambiaron: dependerá de nuestro apoyo y, por si fuera poco, tenemos otra alternativa, como es el general Baduel. Que siga en su caída barranco abajo, pero sin insultos ni gritaderas, y mucho menos con la bota militar cubana encima – afirmó la mayoría de los generales.

-Esta bien -agregó quien llevaba la voz cantante-. Pero debe aceptar el triunfo de la oposición.

De inmediato regresaron a la reunión con el Jefe del Estado y le dieron una orden humillante: ‘Presidente, ponga las cifras que quiera, siempre y cuando gane el NO, como es lo justo, lo preciso y lo verdadero: no queremos engaños. Y otra cosa, no es que mañana usted va a decir que ganó por unos escrutinios que llegaron de Amazonas o Delta Amacuro. Debe dejar muy claro que las tendencias del voto no van a cambiar. Óigalo bien: no van a cambiar ni hoy ni mañana. Queremos que llame al CNE y le diga eso en su nombre y con nuestro respaldo. Otra cosa: que lo hagan rápido para que usted pueda decir sin demora que perdió’. Buenas noches Presidente.

Pocos minutos después al CNE se la aclaró la garganta, se le iluminó el entendimiento y se le quitaron la ganas de engañar. Por ahora.

Fuente: El Sable Digital.

January 4, 2008

Hugo Chávez, el mercader de rehenes

Se agradece tanto el analisis correcto, el cangrejo puede liberar presos por que la FARC le debe. La FARC le debe los campamentos en territorio Venezolano en los que descansan, la FARC le debe el paso de droga por Venezuela con destino España o el imperio meessssmo. La FARC le debe medicina, y atención medica a sus dirigentes, en fin, la FARC le debe mucho a huguito el cangrejo. Este proceso de intercambio humanitario es una burla a los esfuerzos serios que hacen los gobiernos colombianos por acabar la guerrilla en su país, es una burla a todos los Colombianos y a las democracias del mundo.
Muevete 
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El diario ABC de Madrid da un soberano varapalo, ene su editorial de este sábado, al Presidente venezolano: “la utilización de los sentimientos humanitarios para objetivos desestabilizadores es sencillamente un acto rastrero e intolerable“. Para el diario, la “liberación de los rehenes”, no es más que “una obscena operación de propaganda”.
Noticias 24 
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NADA convenía más al caudillo venezolano Hugo Chávez que encontrar un hecho para explotar como filón propagandístico de forma que pudiera eclipsar el estruendoso fracaso de sus intentos por imponer una dictadura socialista perpetua a los venezolanos. Después de haber perdido un referéndum plebiscitario, necesitaba distraer la atención hacia un asunto con el que poder recuperar la iniciativa, borrar la estampa de un golpista derrotado por un movimiento estudiantil y volver a ser el líder continental que quiere recuperar el apoyo de sus decepcionados seguidores. Y puesto que después de la histórica frase de Don Juan Carlos, en la Cumbre Iberoamericana de Chile los insultos atrabiliarios contra los gobiernos que no se acomodan a sus excentricidades ya no le son rentables, Chávez ha encontrado el perfecto parapeto en una operación pretendidamente humanitaria para aprovecharse de la puesta en libertad de tres rehenes que estaban en manos de la narcoguerrilla colombiana.

Pero en realidad, lo que han planeado Chávez y el jefe guerrillero «Tirofijo», según parece con la asesoría de la dictadura cubana, tiene poco de humanitario. Se trata de una obscena operación de propaganda en la que los criminales que mantienen secuestrados a ciudadanos inocentes durante largos años han pactado la escenificación de un acto que sería de clemencia si hubiera algo de justicia en su origen. Chávez ha logrado aparecer como un «facilitador» de la liberación de los rehenes, a cambio de ofrecer una justificación política internacional a sus carceleros. Y a aquel que no hace más que defender la ley y el Estado de Derecho luchando contra una banda de salteadores de caminos y de traficantes de drogas, el presidente Álvaro Uribe, lo hacen aparecer como el malvado al que que atribuyen prácticamente la causa por la que esos rehenes no pueden ser liberados. Los rehenes -y qué otra cosa podrían hacer- aparecerán agradeciendo sus esfuerzos a Hugo Chávez, que podrá presentarse así como el gran benefactor, el supuesto héroe de la paz que devuelve los cautivos a su familia. Es sencillamente el mundo al revés.

Hace mucho tiempo que Chávez está buscando involucrar a Colombia en sus delirios hegemónicos, porque es la clave que le ha impedido controlar el Pacto Andino y que le estorba en las alucinaciones en las que él mismo se ve como la reencarnación de Simón Bolívar. De hecho, tratándose de Chávez no se puede descartar ni siquiera que pudiera intentar una operación con implicaciones militares que en sus ensueños terminaría con la victoria de la narcoguerrilla. El venezolano no ha ocultado que sus simpatías están más cerca de «Tirofijo» que del presidente Uribe y, si esta operación le sale bien, seguramente ya ha calculado que puede cambiar la correlación de fuerzas en la propia Colombia. Miles de familiares de secuestrados (la guerrilla tiene más de tres mil cautivos en su poder) pueden alzarse pidiendo la intervención de Chávez en la liberación de los suyos y es evidente que los narcoguerrilleros apoyarán cualquier objetivo que pueda debilitar el sistema institucional de Colombia. El presidente colombiano tiene pocas opciones para oponerse a esta ofensiva. Ha detectado intentos de Chávez de infiltrar su doctrina «bolivariana» entre los generales colombianos y es el primero en darse cuenta de que si permitiese que Chávez campe a sus anchas en Colombia y mantenga una relación abierta con la guerrilla (el apoyo clandestino de Venezuela a los grupos insurgentes es algo que nadie pone en duda), se complicaría enormemente la situación en Colombia.

La utilización de los sentimientos humanitarios para objetivos desestabilizadores es sencillamente un acto rastrero e intolerable. Es humano que los cautivos se vean sometidos al «síndrome de Estocolmo». Lo que no es de recibo es que esos sentimientos sean instrumentalizados con unos fines políticos infames.

Editorial ABC, Madrid