Chávez: insultos y compulsiones

por Rafael DEL NARANCO

Uno no desea mancillar la majestad de la presidencia de la República y la persona que la encarna, pero pocas veces un jefe del Estado ha endosado tanto desprestigio moral a tan alta magistratura. Hugo Chávez ha perdido el norte de los deberes que conlleva el ocupar la silla de Miraflores al pisotear con su verbo incendiario, sin una pizca de reflexión, su honrosa investidura.

Actúa cual valentón de barrio, sintiéndose “guapo y apoyado” por toneladas de dólares manejados con un desparpajo y una mano suelta sorprendente.

La campaña por el “sí” es una de las aberraciones electorales que brinca y hace añicos los valores del respeto al juego democrático. Miles de millones del erario público gastados con la única intención de conseguir que el ego desmedido del teniente coronel se alce por encima de la sobriedad de la sacrosanta república. El Presidente tiene una obsesión enfermiza: ser coronado con el título de “Yo el Supremo”, y ante ello exclama cual monarca absolutista: “Después de mí, el diluvio” al señalar que “quien vote contra la reforma, vota contra mí”.

Y vendrá ese aluvión entre rayos y centellas al ser la situación política actual insostenible. Un día sí y otro también arma espectáculos dantescos cuyas paradojas resaltan las analogías demenciales de las que hablaba Ramón del Valle-Inclán. Chávez solamente es superado por él mismo. Es el Alfa y el Omega de las cabriolas lingüísticas, con un exclusivo catálogo de insultos, injurias, insolencias e improperios al por mayor.

El pasado viernes llegó al programa de los esperpentos llamado “La hojilla” -el espacio televisivo per- fecto para sus desmadres vocales insultando a mansalva. Del cardenal Urosa Sabino hacia abajo no dejó de hacer uso de las más bajas expresiones de nuestra lengua. Al alto prelado lo llamó “rolo de vagabundo”, “señor maleante”, y al resto de los obispos, a los que amenazó recordándoles que lo van a pagar “muy caro”, los consideró “estúpidos”.

El espacio fue una muestra de lo poco capacitado que está para gobernar. Él debería ser el primero en respetar a cada uno de los venezolanos, pero se ha convertido en un inquisidor especialista en ultrajes.

El impasse con España y Colombia está dejando a Chávez desnudo de valores republicanos. Las relaciones entre Madrid, Bogotá y Caracas se hallan a punto de romperse, mientras en el patio del Palacio de Misia Jacinta alguien debería hacer el papel de Talleyrand y exclamar: “En Venezuela pasa todo, sobre todo lo imposible”.

3 Responses to “Chávez: insultos y compulsiones”

  1. cupen la verga reculiaos de mierda !!!

Trackbacks

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: