Aylwin advierte contra las ideologías extremas

El ex presidente chileno de visita en El Salvador urge el diálogo como única vía para mantener la unidad nacional y la paz social, y advierte que no se puede lograr desarrollo sin un crecimiento económico acompañado de justicia social y equidad.

Carlos Dada / Fotos: Edu Ponces
cartas@elfaro.net
Publicada el 19 de noviembre de 2007 – El Faro

Viene de México de dar dos conferencias y de sostener varias reuniones con políticos y académicos. Pasó por El Salvador a visitar a su familia (Su yerno es el embajador chileno) y FUSADES y el PNUD aprovecharon la visita para organizar una conferencia que dictará este lunes, titulada “La importancia del diálogo y la consolidación de la democracia: la experiencia chilena” en la que, a juzgar por sus declaraciones a su llegada al país, se referirá justamente al caso chileno, porque no quiere hablar ni de El Salvador ni de Centroamérica.

“Yo no me atrevo a dar consejos”, dice. “Y no quiero dar impresiones sobre Centroamérica que puedan ser muy superficiales, porque no estoy tan empapado”.

Patricio Aylwin, el primer presidente de la democracia chilena post Pinochet, tiene más de 70 años haciendo política. “Comencé siguiendo muy de cerca la guerra civil española”, y entró formalmente a un partido político, la Falange, cuando estaba terminando la Segunda Guerra Mundial. Con tal experiencia a sus espaldas, no extraña que se refiera a sí mismo como “un animal político” que admite que quien se mete a ese oficio nunca lo deja.

 

Dice que no le gusta teorizar, sino hablar de su propia experiencia, pero es muy claro para expresar sus propios conceptos de una economía social de mercado: “El crecimiento de la economía genera riqueza y el rol del Estado es regular este sistema y hacerlo compatible con la justicia social. Crecimiento con equidad. No basta que el chorreo, lo que le sobra a los ricos, sirva para justicia social. Hay que procurar la equidad por la vía tributaria, el apoyo a los pequeños empresarios y los derechos de los trabajadores”.

 

Aylwin critica el populismo de cualquier color, y asegura que “los regímenes que se funden en lideratos personalizados terminan en totalitarismo. La democracia necesita pluralismo”. Critica duramente al presidente venezolano, Hugo Chávez, “porque quiere hacer retroceder la historia. Su receta sólo se consigue con dictadura, y siempre sabemos dónde empiezan las dictaduras pero no dónde van a terminar”. Acto seguido se declara un hombre de izquierda.

 

“Yo no le tengo miedo a los modelos de izquierda, soy un hombre de centro izquierda. La izquierda defiende la justicia, a los trabajadores frente a la explotación del capitalismo”.

Aylwin alcanzó el poder chileno gracias a dos importantes hechos: uno fue su decidido liderazgo para promover y organizar una alianza democrática que terminó presionando a Pinochet para realizar el plebiscito que terminó poniendo fin a su mandato. El  otro fue la conformación de una gran alianza entre la Democracia Cristiana y el socialismo chileno, que sigue en el Ejecutivo desde entonces, con cuatro gobiernos seguidos (Aylwin, Frei, Lagos y Bachelet). “Extremar las ideologías es llevar a la ruptura de la convivencia y poner en peligro la unidad nacional, la paz cívica”.

 

Cuestionado sobre las leyes de amnistía y los procesos de reconciliación después de traumáticos periodos, tanto en Chile como en El Salvador, el ex presidente, que decretó la creación de la Comisión de Reconciliación en Chile, dice: “La reconciliación sólo se construye sobre las bases de la verdad y la justicia, necesita tener un fundamento moral y ético. Eso fue lo que permitió que hoy Chile sea un país reconciliado. De no haber hecho lo que hicimos, de esclarecer la verdad de lo ocurrido, es muy difícil que el país se hubiera reconciliado”.

 

A sus 89 años, Aylwin sigue lúcido y habla del derrocamiento de Pinochet como el retorno de la democracia en Chile y la continuación del sistema democrático interrumpido durante los 16 años de dictadura militar.

 

Antes, dice, Chile era un país polarizado en tres bloques: la derecha, la izquierda y la Democracia Cristiana, de la cual él ha sido miembro desde sus primeros años en la política, cuando el partido aún se llamaba la Falange.

 

Niega haber participado en el golpe contra Salvador Allende, a pesar de que algunas publicaciones le atribuyen frases en las que manifestó su complacencia con el golpe, diciendo que el Ejército había salvado al país de una tiranía.

 

Ahora aclara: “Yo nunca apoyé públicamente el golpe. Traté de negociar con Allende porque había intentado estatizar la economía por vías ilegales, y a través del diálogo estuvimos a punto de llegar a acuerdos, que él aprobó pero su partido no”, dice. “Yo no patrociné el golpe de Estado ni hablé con ningún militar ese día, más que con Pratt, que era fiel al presidente Allende”.

 

Aylwin dictará una conferencia magistral este lunes 19 de noviembre, que será comentada por el expresidente Armando Calderón Sol, la comisionada nacional de Desarrollo Sandra de Barraza y el ex canciller Fidel Chávez Mena.

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