REVUELTA popular

Por Francisco Alarcón

Ciertamente es difícil predecir el desenlace de lo que ocurrirá en Venezuela, viendo como se impone una minoría, asiéndose todo violentamente, sobre una población pacifica y de preferencias democráticas. Han transcurrido elecciones y plebiscitos con los mismos resultados siempre, “ganando” la facción oficialista, y nadie más que ellos quedan satisfechos con esos resultados. Venezuela está en entredicho, internamente con fuertes enfrentamientos que, pudieran pasar de la verborrea chocarrera impuesta por el régimen a la revuelta popular con su preconizada violencia. No hay manera de mantener al pueblo sometido, a pesar de las aparentes concesiones con becas y otros mecanismos para “repartir” dinero entre la población más humilde. Sin llegar en nada a mejorar la inopia en el país, que contrariamente se ha incrementado, mientras la nueva boliburguesia, muestra cifras maquilladas e inexistentes sobre sus logros sociales. En la Venezuela millonaria de la actualidad, el 55% de la población se dedica a la buhonería por falta de trabajos, por la destrucción sistemática de las empresas privadas; antes fueron sus fuentes de empleos naturales. Quienes trabajan en la administració n pública, el 70% gana salario mínimo y el resto de los mortales de este país se distribuyen entre desempleados y menesterosos, éstos son los efectivos logros de la revolución ostentosa de Chávez. La que quieren proyectar en el exterior como un dechado de reivindicaciones para las clases populares. Conociendo todos como se reparten y represan las riquezas en manos de unos pocos “revolucionarios” convertidos en improvisados empresarios, banqueros, etc.


El “proceso” se autodestruye cotidianamente, habiendo cerrado las vías electorales y tratando de imponer a troche y moche una nueva Constitución inconstitucional que, hará perdurable a Chávez en el poder. Ante situaciones como ésta, frente a poderes sumisos al régimen, quién puede imaginar una salida electoral a menos que se produzca un milagro dentro del chavismo, y se percaten que estamos al borde del barranco. Cualquier observador nacional o extranacional lo piensa, será acaso tristemente la salida violenta la que espera a Venezuela, hallándose dividida y con la mayoría de la población excluida por listas ominosas. Cómo es posible que la suma de la colectividad este proscrita y sin trabajos, derechos laborales y legales. Ahora, les toca a los chavistas, quienes serán sometidos a investigaciones, ni siquiera el jefe está contento con su gente, y exige obediencia total; servil y dispuesta a bajarse los pantalones por él. Cuestión difícil de advertir para los venezolanos y para seres con dignidad, aún engañados y afectos a una supuesta revolución. El país se tambalea con los escándalos, la economía soporte fundamental de esta farsa pronto estará en duras dificultades, no habrá dinero para complacer a todos los estamentos militares utilitarios a este “proceso”. A Chávez no le quedará más remedió que tratar de acentuar sus medidas y lanzar improperios contra el imperialismo yanqui, según él, responsable de sus desaciertos. En nada se vislumbra un futuro compasivo de Venezuela, en su horizonte se dibuja la posibilidad de una dictadura eterna, y la ruina como secuela del derroche. Entonces, nos preguntamos ante este escenario de fanatismo por parte del gobierno, con un país partido en dos y lleno de animosidades, podrá erigirse de nuevo una democracia por la ruta electoral con sus órganos confiscados. Estaremos en la antesala de una guerra intestina, o surgirá una fuerza arbitrante, capaz de parar la violencia acumulada en estos diez años de malvivir.


 

Ojala la sensatez halle una rendija para volver a la paz y tranquilidad y los venezolanos reencontrarnos de nuevo, disfrutando de una democracia que, nos permita elegir y prescindir de quienes no sirven para ejercer las funciones de gobierno. Las imposiciones sólo atraen el terror, y no es ello lo que queremos, casi “encomendados” a la providencia en este momento de dolor.

C.R.B.V: Artículo 57. Toda persona tiene derecho a expresar libremente sus pensamientos, sus ideas u opiniones de viva voz, por escrito o mediante cualquier otra forma de expresión, y de hacer uso para ello de cualquier medio de comunicación y difusión, sin que pueda establecer censura. Quien haga uso de este derecho asume plena responsabilidad por todo lo expresado. No se permite el anonimato, ni la propaganda de guerra, ni los mensajes discriminatorios, ni los que promuevan la intolerancia religiosa.Se prohibe la censura a los funcionarios públicos o funcionarias públicas para dar cuenta de los asuntos bajo sus responsabilidades. http://www.tsj. gov.ve/legislaci on/constitucion1 999.htm

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