Cubanos sufren deportación en su país

Yo desearia tanto que un solo Castristas o Chavista defienda esta atrocidad … donde estan? Si lees esto, si alguna vez oyes a alguien hablar estupideces sobre las libertades de los Cubanos, pregúntale porque no se va a vivir a Cuba? Pregúntale porque no pare y cria sus hijos alla, como cualquier hijo de vecino. Luego me cuentas que excusa te dio.

Publicado el domingo 08 de julio del 2007

By WILFEDO CANCIO ISLA

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El fantasma de la deportación hacia sus provincias de origen mantiene en jaque a miles de cubanos que emigraron a La Habana en busca de mejores condiciones de vida y oportunidades laborales.

Cada semana, por ferrocarril o en ómnibus, las autoridades policiales devuelven a grupos de ”indocumentados”, mayormente oriundos de la región oriental del país. Son los llamados ”palestinos”, que han conseguido establecerse a duras penas en barrios marginales y asentamientos en la periferia capitalina.

”El fenómeno de la devolución forzosa sigue vigente, aunque la policía procede silenciosamente y con cierto secretismo”, indicó el activista Elizardo Sánchez, presidente de la ilegal Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN).

Según Sánchez, decenas de personas son deportadas semanalmente tras ser detenidas y no poder mostrar documentos que prueben su residencia legal en La Habana. Los reincidentes son enjuiciados, aunque las sanciones se reducen a multas y el destierro de la capital varios años.

La medida no tiene precedentes en la historia de Cuba desde que se instauró la república en 1902.

La crisis económica de los años 90 provocó un aumento en las personas que se iban del interior a la capital, y en consecuencia la proliferación de caseríos improvisados, levantados con pedazos de tablas y láminas de zinc a espaldas de inspectores y policías. Se estima que alrededor de 20 nuevos barrios marginales han surgido en los suburbios habaneros en la última década.

La vivienda es uno de los graves problemas sociales que encara el país, particularmente en La Habana. En julio del 2005 el gobierno acometió un programa de construcción de 100,000 viviendas al año, pero la meta nunca se cumplió.

Una comisión del Parlamento criticó el mes pasado el programa de construcción y reparación de viviendas. De un plan de 70,300 para este año, hasta mayo apenas se habían concluido 16,241 en todo el país.

Alarmado por el desplazamiento de personas hacia una capital donde ya viven 2.1 millones de habitantes, el gobierno implementó en 1997 el decreto-ley 127 para regular la relocalización de miles de habitantes procedentes del interior del país. La CCDHRN y organizaciones internacionales de derechos humanos califican la medida de inconstitucional.

”Es como si nosotros tuviéramos la lepra porque somos orientales”, afirma María, una guantanamera que aparece en el documental Buscándote Havana (2006), de la realizadora cubana Alina Rodríguez Abreu. El filme, de 21 minutos, se presentará hoy en el programa La Mirada Indiscreta de AmericaTeVe-Canal 41 de Miami.

Buscándote Havana explora las deplorables condiciones de vida, la marginación y la exclusión que encaran los habitantes de estos espacios suburbanos. La indagación cinematográfica de Rodríguez Abreu, de 22 años, fue su tesis de graduación en la Facultad de los Medios de Comunicación Audiovisual del Instituto Superior de Arte (ISA) en La Habana.

El Nuevo Herald no consiguió localizar a Rodríguez Abreu en La Habana.

”Ella [Rodríguez Abreu] hizo un trabajo excelente”, consideró el realizador Jean Michel Jomolca, quien formó parte de la misma graduación del ISA y vive en Miami desde enero pasado. “Tuvo que editar la película con el material que le permitieron filmar e incluso perdió varias cintas con testimonios de deportados que localizó en las provincias orientales”.

Las autoridades del municipio habanero San Miguel del Padrón le prohibieron filmar en los asentamientos de El Cuncuní y los Mangos, después Rodríguez Abreu trabajó con testimoniantes durante seis meses. En Guantánamo fue detenida, le quitaron la cámara y perdió las imágenes grabadas en la zona oriental.

La mayor parte de las escenas fueron tomadas en los asentamientos capitalinos de Casablanca, Planta Asfalto (Guanabacoa) y Santa Fe. El documental recoge además el testimonio de otra María, una camagüeyana que vive con su esposo en el espacio que ocupara la piscina del Hotel Bristol, convertido en una cuartería en pleno corazón de La Habana.

El crítico Alejandro Ríos, el conductor de La Mirada Indiscreta, opina que la obra de Rodríguez Abreu recuerda el vigor creativo de la gran documentalista cubana Sara Gómez (1943-1974), quien se ocupó de la marginación durante los primeros años del gobierno de Castro.

”Esta es una prueba fehaciente del renacer del género documental en Cuba y del compromiso de sus nuevos hacedores para retratar la realidad sin cortapisas, con honestidad, despejando las cortinas de humo de la historia oficial”, comentó Ríos.

Los regionalismos agravados y la visión peyorativa de los orientales emergen también como temas de actualidad en la isla. La reciente discusión del campeonato nacional de béisbol entre los equipos de Santiago de Cuba e Industriales, representante de la capital, generó la aparición de varios carteles en las calles de La Habana que criticaban la presencia de los orientales.

”Esta gente son como la roya”, asevera Oneida, una habanera opuesta al incremento de orientales en la capital. La roya es un hongo que vive parásito en los vegetales y ocasiona peligrosas enfermedades.

En el documental, el sociólogo Pablo Rodríguez afirma que si no se toman medidas urgentes sobre la proliferación de asentamientos marginales ”el futuro va a ser el de Las Yaguas”. El barrio de Las Yaguas, en las afueras de La Habana, fue identificado al triunfo de la revolución como el símbolo de la pobreza y la desatención social en la etapa republicana, y en su lugar se construyó una moderna urbanización a comienzos de los años 60.

Extraoficialmente se calcula que unas 120,000 personas viven hoy hacinadas en barrios marginales y asentamientos ilegales en La Habana, aunque el fenómeno se ha extendido también a las más importantes ciudades del interior del país.

Asterio, un guantanamero, se cuestiona si La Habana es la capital de todos los cubanos: “¿Quiere decir que no somos cubanos? ¿Qué somos entonces nosotros?”

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